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sábado, 7 de noviembre de 2015

ESTRENOS DEL 12 DE NOVIEMBRE

Los Huéspedes

Terror - ThrillerUSA
94 minutos
Año: 2015
Director: M. NIGHT SHYAMALAN

Solo hay tres reglas cuando vas a casa de la abuela:
1) Come todo lo que quieras.
2) Pásalo en grande.
3) Nunca salgas de tu cuarto después de las 9:30 de la noche.

M. Night Shyamalan vuelve a sus raíces con esta aterradora historia en la que Becca (OLIVIA DeJONGE, The Sisterhood of Night) y su hermano Tyler (ED OXENBOULD, Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso) pasan una semana en casa de sus abuelos, Nana (la ganadora de un Premio Tony DEANNA DUNAGAN, la serie "Imborrable") y Pop Pop (PETER McROBBIE, Lincoln), una perdida granja de Pensilvania.

Cuando los niños descubren que sus abuelos están metidos en algo profundamente inquietante, se dan cuenta de que cada día que pasa, hay menos probabilidades de que regresen a casa con su madre (KATHRYN HAHN, Somos los Miller).

El equipo de técnicos de LOS HUESPEDES está compuesto por varios colaboradores habituales de M. Night Shyamalan y nuevos miembros. El equipo está encabezado por la directora de fotografía MARYSE ALBERTI (El luchador, Stone); el diseñador de producción NAAMAN MARSHALL (After Earth, el próximo estreno A Man in the Dark); el montador LUKE CIARROCCHI (El incidente, Airbender, el último guerrero); la diseñadora de vestuario AMY WESTCOTT (Cisne negro, After Earth), y la supervisora musical SUSAN JACOBS (El protegido, El lado bueno de las cosas).

Producen LOS HUESPEDES M. Night Shyamalan, mediante su empresa Blinding Edge Pictures, Jason Blum, mediante Blumhouse Productions, y MARC BIENSTOCK (Cuarentena terminal).

STEVEN SCHNEIDER (la serie Insidious) y ASHWIN RAJAN (La trampa del mal) se ocupan de la producción ejecutiva.


De regreso a las raíces: Empieza La visita
Cuando el nombre de M. Night Shyamalan empezó a sonar con fuerza en 1999, se debió a un auténtico fenómeno mundial, El sexto sentido. Desde entonces ha realizado otros grandes éxitos de taquilla, como El protegido y Señales, pero ha decidido regresar a sus raíces con una película más pequeña dirigida a un sentimiento que nació casi al mismo tiempo que la imagen en movimiento: pasar miedo en el cine.

Para el director y guionista, que tiene entre sus thrillers favoritos películas como El exorcista, Tiburón, Psicosis y Alien, el octavo pasajero, el cine se hace desde dentro hacia fuera, o dicho de otra forma, los personajes dan pie a la historia. M. Night Shyamalan se siente fascinado por el drama inherente a la vida de sus personajes y cree que si en un thriller no hay una sólida base dramática, no merece la pena hacerlo. Le atrae el género porque le permite contar buenas historias y porque el suspense le parece tan visceral como divertido.

No hace mucho se dio cuenta de que echaba en falta la intimidad de una película más pequeña y empezó a escribir un guión sobre una familia que se ha distanciado e intenta unirse de nuevo: "Me esfuerzo conscientemente en imaginar historias que encajen con los seres en torno a las que giran, así como las consecuencias de sus acciones y relaciones".

El cineasta cree que volver a presupuestos más pequeños le da la libertad de enfocar su energía hacia la historia y el desarrollo de los personajes. "Un buen día dije: 'Haremos películas más pequeñas de ahora en adelante'. Las ideas me llegan con gran rapidez y solo me importan durante un cierto tiempo. Pero se tarda tres años en hacer una película de elevado presupuesto, es demasiado tiempo. Necesito escribir el guión, preparar y rodar con la misma fuerza que me llegó la idea, solo así sigue teniendo sentido", explica M. Night Shyamalan.

Y eso pasó con la historia de Becca y Tyler, dos niños a los que su padre abandonó cuando se divorció de su madre. Becca, inteligente y reflexiva, es una cineasta aficionada que rueda un documental del viaje a la casa de sus abuelos maternos, a los que no conoce. La acompaña Tyler, su hermano pequeño, un aspirante a rapero que esconde su ansiedad mediante elaborados rituales de tipo obsesivo-compulsivo. Los dos se despiden de su madre en la estación antes de adentrarse en la Pensilvania profunda para descubrir lo que han echado en falta durante años: el amor incondicional de sus abuelos. Por fin tendrán la oportunidad de que les mimen, como a cualquier nieto... y saber por qué su madre les ha mantenido apartados de sus abuelos hasta ahora.

Es la historia de una familia que intenta olvidar el pasado y seguir adelante, y M. Night Shyamalan decidió que el estilo fílmico reflejaría el brutal recorrido. "La película está rodada un poco como un documental y se cuenta en primera persona, lo que permite alcanzar un nivel de autenticidad mucho mayor que la reflejada en el guión", explica. La gran ventaja de películas como Paranormal Activity y El proyecto de la bruja de Blair es que son rodajes espontáneos, transmiten autenticidad", añade.

Una vez rodada y montada la película, M. Night Shyamalan habló con Jason Blum, el productor de franquicias tan exitosas como Sinister, Insidious y La noche de las bestias, así como de las entregas de la antes mencionada Paranormal Activity. Ambos productores se habían puesto en contacto anteriormente y, de hecho, Jason Blum llevaba tiempo detrás de M. Night Shyamalan para hacer algo juntos. Por su parte, el director sabía que el productor le daría una opinión honrada de la película que acababa de terminar y que había financiado íntegramente.

Y así fue; la respuesta de Jason Blum no se hizo esperar. Le gustó la mezcla de drama, humor y terror de LOS HUESPEDES y pensó que encajaba a la perfección con su acuerdo de distribución a largo plazo con Universal Pictures. Reconoce que nada más ver la película, empezó inmediatamente a ocuparse de su distribución: "Creo haber visto casi todas las películas de terror hechas durante los últimos diez años, y no es fácil asustarme. Pero LOS HUESPEDES es aterradora. M. Night Shyamalan no se limita a hacernos pasar miedo, la película es simplemente genial, engancha. Esto no suele ocurrir a menudo hoy en día, y menos aún tratándose de este género". 

Jason Blum agradece la valentía que siempre ha mostrado el director y cree que su cometido, como defensor de películas de bajo presupuesto, es inventar nuevas formas de hacer cine: "En Hollywood se tiende a creer que si una primera película tiene éxito, basta con repetirla. Yo creo que debe hacerse lo opuesto. Night nos ofrece una película rodada como un falso documental con unas tomas maravillosas y muy estudiadas. Me gustó que se inspirara en algunas de mis películas preferidas, como El resplandor y Psicosis".

El productor vuelve a decir que solo le interesa unirse a cineastas que apuestan por sí mismos y que han salido del sistema: "Ha sido un honor trabajar con un director como Night. Entiende que el terror siempre está a la vuelta de la esquina, no se ve. Los sustos en esta película son de una sencillez engañosa. Primero nos ofrece una sensación de seguridad y calidez con la idea de que dos hermanos van a visitar a sus abuelos. A partir de esta premisa, crea algo aterrador y totalmente original".

Es la primera vez que el productor Marc Bienstock, que lleva dos décadas trabajando en el género del thriller, se asocia con Jason Blum y M. Night Shyamalan. Desde un principio se pensó en un presupuesto pequeño y eficiente para LOS HUESPEDES. "Hablamos de las ventajas de un presupuesto reducido", dice, "que proporciona más libertad, pero también requiere una mayor colaboración. Night es un hombre de mente abierta con mucho enfoque, y estuvo de acuerdo. También rodamos cronológicamente, algo que no suele hacerse".

M. Night Shyamalan dice que llevaba mucho tiempo sin sentirse con tanta energía, y que se enorgullece mucho de su trabajo: "El formato de LOS HUESPEDES es diferente de cualquier otra película. Me entusiasma, pero también es peligroso. El personaje principal es una chica de quince años que cree en el poder del cine. Como yo de adolescente preguntándome si creía en la magia del cine".


Los miembros de la familia: El reparto del thriller
Con un reparto limitado a cinco actores, la película puede llevar a pensar en una obra de teatro intimista, pero la tensión y el terror tienen poco que ver con el escenario.

A la hora de buscar a los actores, el realizador y el director de casting DOUGLAS AIBEL fueron muy selectivos. M. Night Shyamalan explica su decisión: "Escogimos el reparto con integridad, al igual que los personajes fueron creados con integridad. Los actores proceden de diversas partes del mundo porque, durante la lectura del guión, comprendí que eran los intérpretes idóneos. Es como si fueran realmente las personas que le dan vida".

Para encarnar a la directora novel Becca, M. Night Shyamalan escogió a la joven actriz australiana Olivia DeJonge, muy conocida en su país natal. La actriz habla de lo que le atrajo del papel: "LOS HUESPEDES es una historia pura y brutal a la vez. Mantiene en vilo de principio a fin. Cuando mi madre y yo leímos el guión, acabamos hiperventilando. Es de locos, alucinante".

Una de las razones por las que M. Night Shyamalan la escogió fue porque comparte con su personaje un profundo interés por el cine. "Becca y yo estamos interesadas en hacer películas", explica. "Me gusta mucho rodar cortos, he rodado varios. Además, Becca es compleja y muy real, los personajes así no abundan. Sentí una conexión con el personaje porque tiene valores".

La actriz está agradecida al director por permitirle crear el personaje con él. "Fue maravilloso desarrollar a Becca con Night. Tiene una imaginación desbordante. Es muy fácil hablar con él porque es muy abierto. Casi diría que Night es Becca, por lo que ha sido genial trabajar con él partes del guión que se me hacían más complicadas. Nos ayudó a desarrollar a los personajes y las relaciones entre ellos, asegurándose de que diéramos lo mejor de nosotros mismos para la película".

Al tener una madre independiente y de espíritu libre, Becca ha debido crecer rápidamente y se ha convertido en la figura materna para su hermanito Tyler desde que sus padres se divorciaron. Hablando de la familia, Olivia DeJonge dice: "Becca y Tyler se sienten culpables de que su padre se haya ido. Creen que hicieron algo malo o que no eran lo suficientemente interesantes para que se quedara. Les cuesta entender que no tuvieron nada que ver".

Esa constante duda hace que la visita a sus abuelos maternos sea aún más interesante para Becca. "Es una cariñosa figura materna para Tyler, pero Becca quiere una familia completa", explica la actriz. "Quiere a su madre, a su hermano y a sus abuelos, quiere que sean una familia feliz. Sus sentimientos son genuinos, por eso es tan interesante".

El joven actor australiano Ed Oxenbould, que se dio a conocer en la película Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso, interpreta a Tyler, el hermano pequeño de Becca. "Me volví loco con el guión, es divertido, dramático, está lleno de suspense y da mucho miedo", dice. "Es una historia genial con un final increíble".

También le gustó que su personaje no se limitara a ser el típico niño al que se usa para sacar unas cuantas carcajadas y dar unos sustos. Al contrario, Tyler tiene tendencias compulsivas y obsesivas que han ido a peor desde que su padre se fue. "Se hace el duro y sale del cascarón con la personalidad de 'T-Diamond'", explica el actor.

A pesar de su problema psicológico, Tyler - mejor dicho, 'T-Diamond' - sirve de válvula de escape cómica a la historia. Ed Oxenbould reconoce que el realizador le ayudó mucho durante la preparación y le sugirió que se inspirara en una de las primeras películas de una de las superestrellas del momento. "Night me dio una lista con unas cuantas películas y escenas en las que debía fijarme", dice el actor. "Vi El imperio del sol, con Christian Bale. Ya interpretaba de una forma muy atrevida cuando era joven. Cada noche revisaba el guión con mis padres y lo analizaba todo".

Por suerte, no le costó mucho meterse en el papel del hermano pequeño que adora a su hermana, pero que la saca de quicio: "Olivia es fantástica. Nos llevamos muy bien, como dos hermanos. Es una actriz asombrosa. Se parece a Night; aunque esté concentrada y seria, siempre está dispuesta a pasarlo bien".

Pero no todo fue pasarlo bien, ya que ambos actores tuvieron que llevar sus personajes a sitios muy oscuros. Hablando de su hermano en la pantalla, Olivia DeJonge dice: "Tyler es un loco, sus gestos y expresiones son divertidísimas. Tiene fobia a los gérmenes y posee otra personalidad como rapero. En realidad, es como cualquier doceañero. Quiere a su madre y a su hermana. Levanta barreras, pero por dentro es un tierno".

Una de las escenas más fuertes de LOS HUESPEDES es cuando Tyler intercambia los roles con Becca y le hace una entrevista mientras la filma con su cámara. "Emocionalmente, lo más difícil para Becca fue la última entrevista para su documental, cuando está fuera de la casa con Tyler", explica Olivia DeJonge. "Tyler le saca algo que no había contado a nadie antes, y es un momento muy emotivo. Fue una de las escenas más difíciles que rodamos, pero creo que salió bien".

A medida que su estancia en la granja se hace cada vez más extraña, Becca y Tyler deben enfrentarse al comportamiento cada vez más sorprendente de Nana y Pop Pop, a los que dan vida la actriz Deanna Dunagan, ganadora de un Premio Tony, y el actor escocés Peter McRobbie. El joven Ed Oxenbould observó al experto actor, además de hablar mucho con él, y dice que le dio consejos que seguirá usando dentro de muchos años: "Deanna y Peter bordan todas sus escenas. Sus personajes son realmente siniestros".

Deanna Dunagan, una conocida actriz de los escenarios y de la pantalla, no esconde que dudó antes de aceptar el guión: "Mi agente me llamó diciendo que debía ir a una prueba para interpretar a una abuela. No me interesaba en absoluto hacer de abuelita, pero cuando me dijo que era para M. Night Shyamalan, no iba a dejar pasar semejante oportunidad. Basta con haber visto sus películas para saber que tiene una imaginación insuperable".

Cuando se reunió con el cineasta y este le describió cómo veía la película y a su personaje, se dio cuenta inmediatamente de que no había nada de qué preocuparse. "Nana tiene secretos, su apariencia engaña", dice. "No es exactamente la dulce abuelita que se ve al principio de la historia. Esconde su fuerza".

Al igual que el resto del reparto, la actriz está agradecida a M. Night Shyamalan por estar abierto a recibir sugerencias durante el rodaje. "Night sabe escuchar", dice. "Aprecia lo que revelamos a través del personaje. Y me gustó que rodáramos la misma escena de formas diferentes; siempre es un reto crear a alguien que va cambiando a medida que avanza el guión".

Afortunadamente para el reparto y el equipo técnico, los momentos oscuros por los que pasan los personajes no tenían nada que ver con el ambiente en el plató. "Un día con M. Night Shyamalan es como un día soleado", dice Deanna Dunagan. "Rezuma amabilidad, todos lo notábamos y se lo devolvíamos. Nunca había trabajado con alguien tan feliz y contento de hacer una película. Se entusiasma con los actores, les aprecia".

Nana se acerca mucho a Becca durante la visita de los dos nietos. A menudo están juntas en la cocina, donde Nana prepara enormes desayunos y un suministro de galletas que parece no tener fin, pero su relación se enturbia momentáneamente cuando su nieta la entrevista e intenta descubrir por qué su madre dejó de hablarse con sus padres.

Acerca de esta escena, la actriz comenta: "Mi escena preferida, pero también la que más me costó, es cuando me entrevista Becca, mi nieta en la película. Nana parece estar encantada de que la entreviste, nadie lo había hecho antes, aunque no revela nada durante la conversación. Contesta a preguntas sin gran interés, como '¿Cuál es tu color favorito?' o '¿Cuál es tu animal preferido'?, con cierta coquetería, disfrutando del momento. Pero cuando Becca le pregunta por su madre, la entrevista se hace tensa y nada agradable".

Deanna Dunagan reconoce que dar vida a un personaje que oscila entre una enorme ternura y una masiva dosis de psicosis fue sumamente estimulante. Habla del reto que supuso dar vida a diferentes versiones de Nana: "Me parece muy interesante que, a pesar de haber escrito la película, Night aprendiera muchas más cosas del personaje a medida que avanzaba la historia. Rodamos tomas múltiples de cada escena para probar con diferentes personalidades para Nana. Así, Night tuvo muchas opciones en la sala de montaje". 

El leal marido de Nana, al que los niños llaman Pop Pop, casi se muere de impaciencia por abrazar a sus desconocidos nietos. El actor Peter McRobbie se apoyó en su larga experiencia para dar vida a un personaje poco habitual. "Pop Pop tiene creencias que quizá no correspondan con la realidad que perciben otros. Alguien ajeno tacharía su comportamiento de extraño, incluso de loco, pero dentro de ese mundo interno, todo lo que hace, dice y piensa tiene lógica".

Peter McRobbie disfrutó al poder acceder al guionista en cualquier momento, y hablando del estilo de M. Night Shyamalan, dice: "No escribe guiones con personajes corrientes. Mi personaje es raro, por lo que era necesario dejar claras sus motivaciones y humanizarlo. No bastaba con que fuera un loco. Incluso interpretando a un monstruo, hace falta encontrar su lado humano". Y añade: "Descubrí que era más fácil interpretar las escenas 'sustanciosas'. Tratándose de un contenido emocional muy profundo, casi en el subconsciente, hay mucho material y el trabajo es más accesible".

Al igual que Deanna Dunagan, el actor disfrutó de la libertad que le permitió el director con los diálogos, sobre todo durante el tercer acto de LOS HUESPEDES, cuando Nana y Pop Pop dejan ver un lado de su personalidad mucho más oscuro. "Trabajar con Night es colaborar con él, y es un placer porque siempre estaba dispuesto a escucharnos", dice. "Además, sabe crear el tipo de fricción de la que salen chispas. Es un proceso que me interesa, que me mantiene en esta profesión".

Todo el reparto se dio cuenta enseguida de que el director es un niño grande. M. Night Shyamalan disfruta con los sustos como el que más. "Lo que me atrae es su sentido del humor, sus ganas de jugar. Trabajar con un director que tenga sentido del humor es un regalo. Nos reímos mucho en el plató y todos nos sentimos muy cómodos".

Pop Pop es mucho más retraído que su extrovertida esposa. Peter McRobbie cree que su personaje debe moderar el comportamiento de su mujer y hacer de contrapeso.

Los dos actores se apoyaron mutuamente para construir sus personajes y llevarlos a lugares llenos de oscuridad. Deanna Dunagan dice: "Pop Pop adora a Nana, siempre se preocupa por ella, quiere hacerla feliz. Es un hombre interesante y complejo, como también lo es ella. Intenta que sea la semana más feliz de la vida de Nana, es su único objetivo".

Hablando de su personaje y de la ayuda que se prestaron los miembros del reparto, Olivia DeJonge añade: "Becca se enfrenta a un torrente de emociones mientras aparenta ser fuerte para su hermano y conseguir la familia que tanto desea. No es fácil comunicar tres o cuatro emociones en un par de frases, pero Night, Deanna, Peter y Ed me allanaron el camino para hacerlo posible".

Kathryn Hahn se une a los cuatro actores principales en el papel de la madre de Becca y de Tyler. Conocida por su brillantez cómica en películas como Somos los Miller, Sácame del paraíso y La vida secreta de Walter Mitty, forma parte de una nueva generación de actores cómicos que no se asustan por nada, lo que le vino muy bien para superar algunas de las escenas de LOS HUESPEDES.

No fue fácil dar vida a una madre que pasa de un comedido entusiasmo al ver que sus hijos por fin conocerán a sus abuelos, al terror más absoluto cuando no consigue saber lo que realmente está ocurriendo en casa de estos. Además, para la actriz había una dificultad añadida: "La mayoría de mis escenas transcurren en Skype, y las rodamos días e incluso semanas después de la conversación de los chicos. Me costó mucho. Intenté estar presente cuando rodaron su parte para memorizar las pausas porque mi conversación debía encajar a la perfección con la suya. Fue todo un reto interpretativo oír a través de un pinganillo sus voces grabadas e intentar responder en los espacios vacíos. Fue difícil, pero también me lo pasé realmente bien".

La actriz dice, con una sonrisa, que lo más aterrador del rodaje fueron las bajas temperaturas: "Recuerdo conducir un coche alquilado en plena tormenta de nieve desde el hotel hasta la oficina de producción. Estaba en medio de un océano blanco, completamente perdida, sola. Reconozco que me provocó una sensación de urgencia, temor e indefensión que me ayudó para la escena".

A pesar del mal tiempo y del frío, la experiencia valió la pena. La actriz añade: "Lo mejor fueron los ensayos con Night y los chicos, mientras creábamos la historia de la familia. Me sentí muy bien con Night y su mente maravillosa. Disfruté de cada momento, era muy parecido a los ensayos de una obra de teatro".

Los papeles más pequeños recayeron en CELIA KEENAN-BOLGER como Stacey, una amiga de Nana y Pop Pop que va a la granja para hablar de su frustración ante recientes acontecimientos; SAMUEL STRICKLEN como el revisor que está encantado de escuchar a Tyler en su faceta de rapero, y PATCH DARRAGH como el Dr. Sam, un médico de la residencia donde los abuelos hacen voluntariado.

Jason Blum recalca el hecho de que, desde los papeles principales a los más pequeños, M. Night Shyamalan estudió y planeó muy bien todas sus decisiones: "Night tiene un don escogiendo al actor ideal para un papel. Sabe enseguida quién será capaz de dar vida a sus palabras y meterse plenamente en el personaje".


Filmar el terror: El diseño y el rodaje
M. Night Shyamalan creció y sigue teniendo una casa en Pensilvania, por lo que no tiene nada de sorprendente que rodara LOS HUESPEDES en la aislada y auténtica región agrícola y ganadera del estado. "Night sigue muy apegado al lugar donde creció, rueda todas sus películas en Filadelfia", dice el productor Marc Bienstock. "Es su regla de oro".

El director también se encarga de los storyboards y diseñó LOS HUESPEDES desde la perspectiva de Becca, empezando con "Ruedo una película acerca de mi familia", hasta llegar a "¿Qué he descubierto?" M. Night Shyamalan dice que “Becca es capaz de ver y tiene mucho corazón, el mundo le parece maravilloso. Su personaje está motivado porque quiere ser cineasta, y la película es una extensión de ese deseo".

Su perfeccionismo fue muy valioso para que las escenas se desarrollaran ante los decorados idóneos con el fin de aumentar el terror de forma progresiva. Al rodar en orden cronológico, los actores pudieron meterse cada vez más en el papel a medida que crecía la tensión. "LOS HUESPEDES se ha rodado al estilo documental, y Night ha sido fiel a ese género", dice Marc Bienstock. "El 99% de la película es realmente lo que se ve, no hay nada de efectos especiales por ordenador".

Naaman Marshall, que fue el supervisor de dirección artística de películas tan taquilleras como El caballero oscuro: La leyenda renace y El amanecer del planeta de los simios, debuta como diseñador de producción en LOS HUESPEDES. "El color ocupa un lugar importante en la narrativa de la película”, dice. “Night y yo pensamos que los niños debían llevar colores vibrantes y que todo el resto estuviera más apagado. Los niños representan la energía de la historia. Los decoradores se aseguraron de que los colores de la casa fueran monótonos y la diseñadora de vestuario escogió ropa con colores llamativos para los chicos".

Cuando llega el momento en que Nana persigue a sus nietos debajo de la casa, la escena no se rodó ahí, sino que se usó un decorado. El director de producción dice: "Hay un momento clave en la historia cuando los chicos ven que algo va mal con Nana, y eso ocurre en un lugar donde solo se puede gatear. Necesitábamos un espacio debajo de una casa lo suficientemente acogedor para que jugaran allí, pero en el que también se sintieran perdidos".

La directora de fotografía Maryse Alberti, una auténtica leyenda del género documental y muy respetada por largometrajes como El luchador, rodó la película en un estilo documental para que el espectador estuviera más cerca del miedo que se apodera de Becca y de Tyler mientras ruedan su película. "Todo se filmó cámara en mano", dice el joven Ed Oxenbould. "Todas las tomas estaban perfectamente planeadas".

Los espacios estrechos y laberínticos escogidos por M. Night Shyamalan y Naaman Marshall aumentan la sensación de terror, pero la actriz Olivia DeJonge dice que tuvo más dificultades en otras ocasiones: "Física y emocionalmente, la escena más difícil para mí fue con Deanna en el dormitorio. Me costó conseguir equilibrar todo lo que ocurría".

Peter McRobbie añade: "Dos niños ruedan una película cámara en mano. Pensé en la diferencia de comportamiento delante de una cámara. Fue la primera capa de pintura que apliqué al cuadro".

Además de los efectos especiales, LOS HUESPEDES también se deshizo de otro aspecto habitual de la posproducción, una banda sonora especialmente compuesta para la película. Hacía tiempo que M. Night Shyamalan deseaba hacer una película sin banda sonora, y esta película le pareció perfecta para intentarlo. Dado que el espectador ve lo que graban Becca y Tyler, añadir una banda sonora no tenía mucho sentido. "Me pareció que una banda sonora no alcanzaría la intensidad a la que deseaba llegar", explica el director. "Los efectos sonoros son la partitura, están diseñados para añadir tensión y desequilibrar al espectador".

El montador Luke Ciarrocchi explica que la carencia de banda sonora representó un auténtico reto: "Fue una nueva experiencia; descubrí cómo llevar una escena hacia otra sin ayuda de la música", dice. "Nos enseñaron a apoyarnos en la música para comunicar sensaciones al público. Si la interpretación no es perfecta, siempre se puede mejorar con la partitura. Pero aquí no hubo nada eso, no podíamos recurrir a un poco de música espeluznante. Eso sí, los sonidos ambiente son increíbles".

Gracias a un espléndido equipo de sonido compuesto por el supervisor de montaje de sonido SKIP LIEVSAY, el mezclador DAVID J. SCHWARTZ, los montadores de efectos sonoros WYATT SPRAGUE y LARRY ZIPF, el segundo montador de sonido CALEB TOWNSEND y el ingeniero de mezclas DAN TIMMONS, el director pudo jugar con cada crujido, con cada puerta abriéndose lentamente y con cada chirrido en la casa de Nana y de Pop Pop. La talentosa supervisora musical Susan Jacobs añadió unos temas cuidadosamente seleccionados para realzar la tensión.

El diseño de vestuario se debe a Amy Westcott, conocida por su espléndido trabajo en El cisne negro y en la serie "Entourage, el séquito". El director deseaba que el vestuario también reflejara el desarrollo de la historia: "Los chicos se visten con colores primarios; simbolizan su fuerza vital y sobresalen en los campos cubiertos de nieve. Los abuelos se visten con grises y marrones. Amy y yo quisimos mostrar que su fuerza vital peligraba; además, esos colores incrementan el miedo que sienten Becca y Tyler".


Una vez terminado el rodaje, los actores y el equipo están de acuerdo en que, a pesar de haberse arrastrado durante horas por un decorado que simulaba estar debajo de la casa, de haber tenido mucho miedo en la vieja granja de noche y de haber corrido como locos, se lo pasaron muy bien... y se rieron mucho. Olivia DeJonge lo resume así: "La risa de Night es inconfundible. Si oyes a Night riendo, sabes que lo has hecho bien".


Los productores nos hablan del filme en la siguiente entrevista.
Video por Universal Spain.


M. Night Shyamalan continúa hablándonos de LOS HUESPEDES.
Video por Universal Spain.






  • Máxima precisión


  • Duración
    102 min.
    País
    Estados Unidos
  • Reparto: Ethan Hawke, January Jones, Jake Abel, Zoë Kravitz, Bruce Greenwood, Stafford Douglas, Alma Sisneros, Kristen Rakes, Michael Sheets, Akshay Patel
  • Un padre de familia comienza a cuestionarse los valores morales de su trabajo en el ejército como piloto de drones desde los que dispara misiles a objetivos terroristas pero que matan a multitud de personas.




  • Sentimientos que curan


  • Duración
    90 min.
    País
    Estados Unidos
  • Reparto: Mark Ruffalo, Zoe Saldana, Imogene Wolodarsky, Ashley Aufderheide, Keir Dullea,Beth Dixon, Mary O'Rourke, Liam McNeill, Georgia Lyman
  • Un padre maníaco-depresivo trata de recuperar a su esposa, tratando de asumir la plena responsabilidad de sus dos hijas.



Suite francesa

Drama - RománticaCanadá - Francia - Reino Unido
107 minutos
Año: 2014
Reparto: Michelle WilliamsMatthias SchoenaertsKristin Scott ThomasSam RileyMargot RobbieRuth WilsonAlexandra Maria LaraTom SchillingEileen AtkinsLambert Wilson
Lucile Angellier (Michelle Williams) es una hermosa joven que aguarda noticias de su marido, prisionero de guerra, mientras lleva una sofocante existencia junto a su controladora suegra (Kristin Scott Thomas) en un pequeño pueblo de la Francia de 1940. Ambas viven ajenas a la realidad de la guerra hasta que un grupo de refugiados parisinos llega a la localidad huyendo de la ocupación, al que le sigue un regimiento de soldados alemanes que establecen sus residencias en los hogares de los habitantes del pueblo.

En casa de los Angellier, Lucile intenta en un principio ignorar a Bruno (Matthias Schoenaerts), el elegante y refinado oficial alemán a quien se le ha encargado vivir con ellas. Pero poco a poco, un poderoso amor les unirá y atrapará en un momento donde el amor queda oscurecido por la infame realidad.

Los orígenes de Suite francesa
La historia de la publicación en 2004 de la novela de Irène Némirovsky "Suite Francesa" ya es en sí misma una tragedia. Años antes de que la adaptación cinematográfica se pusiera en marcha, y medio siglo después de que, en 1942, los nazis se llevaran a su madre, que moriría a los pocos meses de tifus en Auschwitz, Denise Epstein, hija de Némirovsky, descubrió el manuscrito.

Némirovsky había confiado sus cuadernos a Denise y a su hermana Elisabeth, que murió en 1996. Aunque Epstein había guardado como un tesoro lo que creía que eran los diarios de su madre, nunca había llegado a leerlos, por considerar que no le traerían más que recuerdos dolorosos. Sin embargo, en la década de 1990, cuando Epstein se disponía a donar los documentos, decidió revisarlos antes de hacerlo y descubrió para su sorpresa que no se trataban de un diario, sino de página tras página, escritas en la letra minúscula de su madre, que contenían las dos primeras partes de una novela que tenía previsto que tuviera cinco partes. Epstein decidió dedicarse entonces a transcribir minuciosamente la obra.

Las dos novelas cortas que había completas se titulaban "Tempête en juin (Tempestad en junio)" y "Dolce (Dulce)". La primera recogía el angustioso y caótico éxodo de civiles de París tras la llegada de los nazis en junio de 1940. "Dolce (Dulce)" se ambientaba en un pueblecito a las afueras de París llamado Bussy. Seguía las vidas de sus habitantes mientras trataban de hacer frente a la afluencia de refugiados de París y a una fuerza ocupante de tropas alemanas. El eje central era una historia de amor entre una joven francesa, Lucile Angellier, y un soldado alemán, Bruno von Falk. Némirovsky dejó un esbozo de la tercera parte, que se titularía "Captivité (Cautiverio)", mientras que de las dos últimas no dejó más que lo que habrían sido sus títulos: "Batailles (Batallas)" y "La Paix (La paz)". Trágicamente, había escrito unas interrogaciones tras ambos títulos. No vivió para ver el fin de la guerra.

A su muerte, con sólo 39 años, Némirovsky ya era una novelista famosa de ascendencia judía ucraniana. Vivió en París con su marido y sus dos hijas, hasta que la invasión alemana la obligó a desplazarse a un pueblecito de Borgoña, que sirvió de inspiración del ficticio Bussy. Némirovsky creía que el pueblo era un lugar relativamente seguro y fue mientras vivía allí cuando empezó a escribir su novela. La veía como una historia épica de un país en guerra, en la línea de la obra maestra de León Tolstói, "Guerra y Paz".

Denise Epstein llevó la obra inconclusa a una editorial francesa y las dos novelas cortas terminadas se publicaron en Francia con el nombre de "Suite francesa" en 2004. El libro no tardaría en convertirse en un fenómeno editorial internacional. Es una de las novelas más populares de la última década en Francia y una de sus exportaciones literarias de más éxito, traducida a numerosos idiomas, entre ellos el inglés (publicado en 2006) y el español (publicado en 2005). Este éxito sirvió además para que se volvieran a editar las novelas anteriores de Némirovsky.

"Es una sensación extraordinaria haber resucitado la obra de mi madre", afirmó entonces Denise Epstein. "Demuestra que los nazis no lograron realmente acabar con ella. No sirve de venganza, pero no deja de ser una victoria".

Denise Epstein murió en Francia en abril de 2013, apenas unos meses antes de que empezara a rodarse la adaptación cinematográfica de "Suite francesa".

Para Saul Dibb, representaba una oportunidad de hacer un tipo completamente distinto de película bélica, que resultaba fascinante. "Hemos tenido innumerables ocasiones de ver en el cine cómo es la guerra para los hombres. SUITE FRANCESA está claramente centrada en cómo es esa experiencia para las mujeres, extraída directamente de la obra de una autora que murió mientras la escribía a manos de las mismísimas fuerzas ocupantes sobre las que estaba escribiendo".

La novela de Irene Némirovsky es un relato contemporáneo de primera mano de cómo se comportaron los franceses bajo la tremenda presión a que se vieron sometidos durante la ocupación alemana. Es este espíritu – la honestidad de documentar la dolorosa verdad de lo sucedido en una sociedad tan rígidamente jerarquizada y en la que la clase tiene tan especial importancia – el que esta adaptación se ha comprometido reflejar: las denuncias a gran escala de conciudadanos, el tremendo nivel de colaboración, las relaciones clandestinas y tabú que surgieron, a raíz de las cuales se estima que nacieron unos 100 000 niños a lo largo de la guerra.

También lo vio como una forma de honrar a Denise Epstein. "Denise no quería rememorar las dificultades vividas en el pasado, no quería echar la vista atrás y que le recordaran la muerte de su madre", explica Dibb. "Pero, cuando llegas al final y descubres que este libro ha sobrevivido y ha acabado convertido en semejante superventas, es como dice Denise, una especie de victoria".

Dibb, residente en Londres, y entre cuyos créditos figuran las alabadas producciones británicas "La duquesa" y "Bullet Boy", ha participado en el proyecto desde el momento en que la francesa TF1 adquirió los derechos cinematográficos de la novela en 2007. TF1 estaba especialmente interesada en rodar la película en inglés para atraer a un público lo más amplio posible, por lo que buscaba un guionista y director británico que tomara las riendas de SUITE FRANCESA. Dibb tenía una visión muy clara sobre cómo unificar las dos novelas cortas tan dispares de Némirovsky en una sola película que encajara perfectamente con lo que pretendía TF1.

"Lo que les planteé es que necesitábamos que se centrara en un lugar, en el que se encontrara el personaje de Lucile", recuerda Dibb. "A partir de ahí podíamos extrapolar para incorporar algunos de los elementos principales de la primera novela corta".

"Mi planteamiento era tomar la campiña de ‘Dolce (Dulce)’ y hacer que los refugiados de ‘Tempête en juin (Tempestad en junio)’ la invadieran y de ahí pasáramos a lo que es básicamente ‘Dolce (Dulce)’", explica. "Y luego incorporar las anotaciones que dejó Irene para la siguiente parte del libro, para hacer el final de la película más duro que el final de la novela corta de ‘Dolce (Dulce)’. Me pareció que eso era lo que tenía previsto hacer Irene. Dada la historia de lo que sucedió en Francia y también lo que le sucedió a la propia Irene, no podía quedarse como una historia blanda, la película tenía que incorporar todos esos elementos. Se puede aceptar una novela inconclusa, no se puede aceptar un filme inconcluso, con un final abierto".


Acerca de la producción
La película empieza con la caída de Francia ante Alemania en junio de 1940. Llegamos cuando se está produciendo el éxodo de París. Es un mundo que se ha vuelto completamente patas arriba. Los desconcertados habitantes de la localidad de Bussy se preparan para recibir la noticia de que un batallón alemán está a punto de llegar y va a instalarse en sus hogares. Lucile Angellier (MICHELLE WILLIAMS), que es precisamente una refugiada de París, vive con su distinguida y austera suegra, madame Angellier (KRISTIN SCOTT THOMAS), ya que su marido ha sido hecho prisionero. Tienen a un joven oficial alemán, Bruno von Falk (MATTHIAS SCHOENAERTS), alojado con ellas. Sobre ese telón de fondo, Lucile sufre un paulatino despertar que la lleva a examinar los difíciles sentimientos que ha mantenido reprimidos durante su desdichado matrimonio. Empieza a enamorarse de Bruno, mientras se debate con sus sentimientos hacia el país con el que ha acabado por sentirse desilusionada.

Vemos desarrollarse estos acontecimientos con el resto de la localidad como trasfondo y observamos cómo afronta cada personaje la ocupación alemana. Las distintas reacciones pueden determinarse según la clase. El vizconde (LAMBERT WILSON) y la vizcondesa de Montmort (Harriet Walker) negocian con los alemanes a cambio de obtener un trato favorable, mientras que su agricultor arrendatario, Benoit (SAM RILEY), se siente impulsado por la ocupación a convertirse en miembro de la resistencia. La forma de reaccionar de los lugareños también depende del sexo, como puede verse a través de la mujer de Benoit, Madeleine (RUTH WILSON), Celine (MARGOT ROBBIE) y Lucile, y las relaciones tan diferentes que mantienen con los soldados con los que conviven.

"En lo que me centré fue en esa idea de la guerra contada desde el punto de vista de un civil y, en concreto, desde el punto de vista de una mujer", explica Dibb.

La particular perspectiva de Némirovsky hizo que la novela resultara especialmente interesante para el reparto y el equipo de producción. La novela es un documento de historia viva. Fue escrita por una mujer tal como ella lo vio y lo vivió en esa época. La escritora no pudo contar con la ventaja de examinar los hechos en retrospectiva, ya que no vivió para ver el fin de la guerra, ni para conocer el destino de Francia. "La novela no pretende ser una especie de reportaje, porque está maravillosamente escrita y construida, pero al mismo tiempo posee un aire de inmediatez", explica Dibb. "Tengo experiencia en documentales, así que el hecho de que resultara tan increíblemente realista, casi como cápsula del tiempo que no se hubiera visto en 60 años, resultaba muy emocionante".

Dibb disfrutó con el reto de trasladar a la gran pantalla la intensidad de la novela de Némirovsky, tan querida por millones de lectores. "Siempre sientes una cierta responsabilidad al adaptar la obra de otros", reconoce. "Y cuando esa persona no sólo ha muerto, sino que fue asesinada en Auschwitz, eso aumenta aún más la sensación de responsabilidad".

El equipo de producción tuvo que dejar de lado parte de eso a la hora de abordar la adaptación cinematográfica. "Es un libro muy complejo, con un gran número de personajes, más de los que es posible incluir en un largometraje", explica la productora del filme, Andrea Cornwell. "Forzosamente, habrá quien esté o no esté de acuerdo con las decisiones de Saul, pero hemos intentado en todo momento mantenernos fieles al espíritu del libro. Todo el mundo, y en especial Michelle Williams, nos dejamos guiar por el libro, y todos los temas y personajes que pueden encontrarse a lo largo del mismo. Siempre lo teníamos todos muy presente".

SUITE FRANCESA es una coproducción europea entre Francia, Reino Unido y Bélgica. El filme está producido por Cornwell y Michael Kuhn, de la británica Qwerty Films (que ya había producido la cinta de Dibb "La duquesa"), con Xavier Marchand de eOne, y Romain Bremond de TF1. Sus productores ejecutivos son Harvey Weinstein, de The Weinstein Company, y Christine Langan, de BBC Films.

El rodaje de la película se realizó enteramente en exteriores, principalmente en Bélgica, aunque ciertas escenas clave se filmaron en Francia, con un equipo y un reparto internacional. Aunque la decisión de rodar en inglés se tomó al principio, hubo muchas discusiones posteriormente sobre si los personajes debían hablar o no con determinado acento. El equipo de producción se fijó en otras películas que habían seguido ese enfoque, como "The reader (El lector)", de Stephen Daldry, en la que los personajes alemanes hablan inglés con acento alemán.

El equipo decidió que los personajes franceses de SUITE FRANCESA hablaran inglés sin acento, en parte para que los espectadores de habla inglesa pudieran captar sutilmente las diferencias de clase entre los personajes franceses.

"Intentamos que la película mantuviera un aire muy francés", explica Cornwell. "Cada vez que se oye una retransmisión de radio, está en francés. Cada vez que se ve algo escrito, ya sea a mano o en un periódico, está en francés. Las señales y carteles están en francés. Se está recordando constantemente que no te encuentras en un mundo de habla inglesa".

Dibb decidió que los personajes alemanes hablaran alemán y llevaran subtítulos para recalcar que son extraños y extranjeros.

"Queríamos contar en la medida de lo posible con actores que fueran realmente alemanes", aporta Cornwell. "Tuvimos un tutor de dicción trabajando con Matthias, su primer idioma es el flamenco, pero todos los demás papeles alemanes están interpretados por actores alemanes".


La selección del reparto
El reparto internacional gira alrededor de MICHELLE WILLIAMS, la actriz estadounidense candidata al Óscar en tres ocasiones, a la que ficharon para interpretar a Lucile Angellier nada más ponerse en marcha el proyecto.

"Michelle Williams es sencillamente una actriz magnífica", afirma Dibb. "Quería a alguien que pudiera transmitir lo que es vivir en una situación de opresión, pero fuera capaz de mostrarlo de manera sutil. Michelle posee un gran espíritu y sutileza, y se sumerge por completo en el entorno. Su objetivo es meterse de lleno en la piel del personaje".

"Es completamente una historia de amor prohibido", prosigue el director. "Es la historia de la radicalización de una joven. Lucile empieza la historia siendo una persona muy apocada y timorata, y acaba convertida en una mujer de carácter. Muestra cómo una ocupación puede hacer que alguien se radicalice, que es algo que sigue sucediendo en todas partes del mundo. La historia de amor es el catalizador que la libera y la politiza, y la mueve a la acción".

MATTHIAS SCHOENAERTS, la estrella belga que se dio inicialmente a conocer en la película belga "Bullhead", antes de hacerse famoso internacionalmente gracias a la sensación de Cannes de 2012 "De óxido y hueso", interpreta a Bruno von Falk, el soldado alemán del que se enamora Lucile. "Había visto a Matthias en ‘Bullhead’ y me pareció que estaba soberbio, y por fin pude elegirlo para un papel", explica Dibb.

Schoenaerts interpretó a Bruno como un artista, en lugar de como a un soldado. "Bruno se crió en el seno de una familia militar, aunque en el fondo es un compositor, eso es lo que de verdad le gusta hacer. Pero hay una guerra y tiene que cumplir con su deber", apunta Schoenaerts. "Intento no pensar en él como alemán. No lo veo así. El vestuario ayuda mucho, no tienes que interpretar a un alemán, eres alemán. Aparte de eso, es simplemente un ser humano".

Dibb quería evitar los retratos estereotipados de alemanes "buenos" o "malos""Es muy fácil demonizar de inmediato a la gente", opina. "Es más difícil presentar a una serie de personas y aquello de lo que forman parte. Bruno era alguien que se había alistado en el Ejército y creía en ciertas cosas. Al mismo tiempo, sus ideales se ven comprometidos por su experiencia. Se va sintiendo cada vez más desilusionado, a medida que va entendiendo las consecuencias de los actos de su ejército contra esa gente".

La película y el libro están ambos ambientados en un momento muy concreto de la guerra. Némirovsky dejó de escribir la obra en 1941, justo antes de que los alemanes empezaran a apretarle las tuercas a la población francesa. Al principio, la fuerza ocupante realizó cierto esfuerzo para colaborar con los franceses. En su novela, Némirovsky nunca se refiere a los soldados alemanes como nazis.

"Son gente que tiene que convivir con otras personas en una situación muy compleja", comenta Dibb sobre los soldados alemanes. "Quería mostrarlos, tal como hizo Irene, a un nivel muy humano".

KRISTIN SCOTT THOMAS, la célebre actriz británica residente en Francia, que se desenvuelve con fluidez tanto en inglés como en francés, era para Dibb la elección perfecta para madame Angellier: "Siempre me pareció, cuando leí el libro, que Kristin era la mejor madame Angellier que podía desear", sostiene el director. "Era alguien que aportaría matices y niveles de empatía a un personaje aparentemente muy duro. Al final, te acaba importando esta persona a la que al principio considerabas bastante desagradable".

"En el libro, la describen como ultrarreligiosa, diminuta, con aspecto de pajarito y pelo blanco, muy distinta a como hemos abordado el personaje", aporta Kristin Scott Thomas sobre su personaje. "Queríamos que madame Angellier fuera muy oscura y vistiera fundamentalmente de negro. Queríamos darle aspecto francés, a diferencia del aspecto inglés o estadounidense de la guerra".

SAM RILEY, uno de los actores británicos más interesantes, cuyos créditos incluyen "Control""On the road (En la carretera)", interpreta a Benoit Labarie, un granjero que trabaja las tierras del vizconde y la vizcondesa de Montmort. Al cojear de una pierna, no puede luchar en el frente y es uno de los pocos jóvenes franceses que queda en Bussy.

"Mi personaje representa la creciente resistencia que va surgiendo en el pueblo y la humillación que sienten por la derrota, al tener que aguantar a esos cabrones paseándose como si fueran los amos del lugar", explica Riley.

La mujer de Benoit, Madeleine Labarie, está interpretada por RUTH WILSON, una joven de talento que se está convirtiendo rápidamente en una de las actrices más solicitadas del Reino Unido. Un soldado alemán llamado Kurt Bonnet, interpretado por TOM SCHILLING, se instala en casa de los Labarie y sus tres niños pequeños, y se dedica a provocar a Benoit flirteando agresivamente con Madeleine.

"Ama a su marido e intenta mantener la paz entre Benoit y Bonnet", explica Wilson. "Hay muchísimo en juego. Es plenamente consciente de que la situación podría estallar en cualquier momento".

Wilson colaboró con Dibb para asegurarse de que Madeleine fuera un personaje tridimensional de un modo que no lo era en la novela.

"Hemos dotado de mayor complejidad su relación con Benoit", aporta Wilson. "Se trataba de rellenar esas escenas para lograr que cada momento funcionara y mostrar cómo lo que está pasando en casa de Madeleine afecta a su mundo. Es difícil, porque no se pueden hacer más largas esas escenas, simplemente tienes que hacer que lo que hay sobre el papel cuente".

Riley, Wilson y el actor alemán Tom Schilling, que interpreta a Bonnet, se entendieron muy bien durante el rodaje. "Fue divertido", recuerda Wilson. "Nos llevamos muy bien desde el primer instante. No contamos con ningún ensayo, así que fue simplemente cuestión de meterse en la escena sobre la marcha y confiar unos en otros".

La estrella emergente australiana MARGOT ROBBIE, que ha pasado recientemente por la cartelera española con "Focus", interpreta a Celine Joseph. Es la tercera mujer de un trío de personajes femeninos, que también incluye a Lucile y Madeleine, que ilustra las distintas formas en que las francesas afrontaron la situación de tener a soldados alemanes viviendo en sus casas.

"Celine es la personificación del rechazo de la idea en blanco y negro de que los alemanes son malos y ‘nosotros’ somos los buenos", opina Robbie. "Ella es la que saca a colación la idea de que no son más que personas, como nosotros. Si quieres a alguien, ¿qué más da de dónde sea? Ella es quien le mete esa idea en la cabeza en un primer momento a Lucille".

LAMBERT WILSON, entre cuyos trabajos más recientes destaca la ganadora de múltiples galardones "De dioses y hombres", es el único actor francés que interpreta a un personaje principal francés, el vizconde de Montmort.

"Lo gracioso es que me tienen que estar repitiendo a menudo que no tenga ningún rastro de acento francés", comenta riendo Wilson. "Soy un actor francés, en una historia francesa, interpretando a un vizconde francés, pero tengo que mantener un perfecto acento inglés. Aunque tiene sentido, como actor, quiero que la historia sea universal, y quiero tener acceso a un público lo más amplio posible".

El vizconde de Montmort es el alcalde de Bussy y, junto con su mujer la vizcondesa, interpretada por la conocida actriz británica HARRIET WALTER, representan la aristocracia que trata desesperadamente de conservar el statu quo y, por tanto, está deseosa de ayudar a los alemanes.

"Se aferra a la idea de que es un vizconde, como si eso pudiera salvarlo", aporta Lambert Wilson. "Intenta mantener su dignidad y trata de mantener unidos a los habitantes de su pueblo. Decide hacer las paces con los alemanes. Hay que tener en cuenta que estamos aún muy al principio de la historia. Nadie sabe realmente qué está pasando. El ejército francés acaba de capitular. En esos momentos, no tienen mucho donde elegir, los acaban de invadir".

"Hubo aristócratas que respetaron la realidad de la guerra, la asumieron e intentaron afrontarla, sin adoptar necesariamente las ideas del Führer y su odio por los judíos, ni su odio por todo lo extranjero", explica Wilson. "He decidido que ese era el caso con el vizconde. Al ser francés y haber podido observar a estas personas, porque las he visto, entre amigos, y también las vi de niño, supe de inmediato la clase de hombre que era".

Walter se revela menos comprensiva hacia su personaje: "Está ahí prácticamente para mostrar las peores facetas de la aristocracia y cómo se sentían más afines a esos alemanes cultos y refinados que a su propia gente de otra clase social", opina de la vizcondesa. "No le preocupa más que ella y los suyos, su marido y sus hijos. Es una auténtica muestra de cómo se comportaron ciertas personas".


El rodaje en exteriores
La filmación de SUITE FRANCESA se realizó a lo largo de nueve semanas durante el verano de 2013, con un equipo internacional compuesto principalmente por técnicos franceses y belgas.

"Nos beneficiamos de los conocimientos que tenían sobre esa cultura la gente con la que trabajamos", asegura la productora Andrea Cornwell. "El libro está ambientado en Francia y teníamos a muchísimos hablantes de francés y belga, y gente que estaba conectada con esa estética".

"Me encantó rodar con nuestro equipo", concuerda Dibb. "En lo referente a los detalles, fue muy importante, por ejemplo, contar con una decoradora que fuera francesa, que supiera qué aspecto debían tener las casas francesas".

La mayor parte del rodaje se realizó en diversos lugares de Bélgica, donde el proyecto logró obtener una serie de incentivos económicos y fiscales, así como un gran apoyo para la industria del cine.

"Necesitábamos un lugar que sirviera de apoyo al libro y a la historia, pero que también tuviera sentido económicamente", explica Cornwell. "Es una película cara de hacer. Tiene unas cuantas secuencias de acción importantes".

En lugar de recurrir a platós y construir decorados completos en un estudio, la producción optó por rodarlo todo en exteriores. Eso suponía encontrar un edificio real que hiciera las veces del hogar de los Angellier. Tras una larga búsqueda, se encontró una casa adecuada en Nivelles, Bélgica, donde el reparto pasó tres semanas de rodaje.

"Queríamos que los actores se sintieran como si estuvieran viviendo en una casa. Queríamos tener la claustrofobia, y la imponente naturaleza del edificio", observa Cornwell. "El personaje de Lucile se siente básicamente como un pájaro atrapado en una jaula y, cuando te encuentras encerrado con un equipo completo de rodaje en una casa, tienes esa sensación y es algo que puede percibirse en la película".

Según el diseñador de producción Michael Carlin, con quien Dibb había trabajado ya en "La duquesa", se hizo un esfuerzo extraordinario por encontrar la casa adecuada.

"Era más fácil encontrar arquitectura en Bélgica que tuviera un aspecto francés de lo que habría sido, pongamos, en el Reino Unido, pero había muchas renovaciones modernas con las que lidiar", explica Carlin. "Al principio, pensamos que no encontraríamos nuestra casa, que tendríamos que construirla, pero Saul se mantuvo tan firme en su empeño de encontrar una, que invertimos mucho tiempo buscándola".

La producción se esforzó por conseguir la verosimilitud en todos los aspectos, estimulada tanto por la experiencia de Dibb en documentales como por el extraordinario testimonio de primera mano de Némirovsky.

"Hacer una película de época ambientada en la década de 1940 tiene sus retos, ya no queda ningún lugar que se pueda usar tal cual", explica Cornwell. "Puedes hacer elecciones estupendas, encontrar lugares estupendos, pero, a excepción de ciertos entornos rurales, todo va a necesitar algún tipo de modificación. Por otro lado, es una época que está muy bien documentada. Se pueden consultar referencias, ya sean otras películas, o libros, o grabaciones documentales; así que siempre hay algo a lo que recurrir y de lo que sacar inspiración. Con la historia militar, hay una enorme cantidad de escollos con los que te puedes topar. Hay gente sumamente entendida en el tema y creo que siempre te vas a encontrar alguna que otra carta que diga algo como: ‘Los botones de esa chaqueta están mal’, o ‘Las chimeneas de esa granja están mal’. Lo único que puedes hacer es poner la máxima atención en todos los detalles".

Para el equipo de rodaje, resultaba muy importante filmar los exteriores de Bussy en una auténtica plaza de pueblo, pero costó mucho encontrar una localidad que no estuviera demasiado modernizada y se pudiera cerrar durante todo el tiempo que durara el rodaje. Al final se acabó eligiendo el pueblo de Marville, que se ganó a todo el equipo creativo desde la primera vez que lo vieron.

"La primera vez que nos vimos allí, nos sentimos como en un plató de cine", recuerda Cornwell. "Casi podrías haber llegado y haberte puesto a rodar tal cual estaba, daba la sensación de que los alemanes podrían haber salido de allí sólo unas semanas antes".

Marville ha evitado modernizarse demasiado a lo largo de los años. Prácticamente no hay ninguna tienda moderna, vallas publicitarias, señalizaciones viales ni antenas en los tejados.

"Es casi como una especie de pueblo del Oeste, ruinoso, precioso y evocador", comenta Dibb maravillado. "Hay una única carretera de acceso y otra de salida, con una enorme iglesia en mitad del pueblo. Pudimos ocupar todo el lugar, lo que nos abrió mucho el campo de acción. Este sitio nos permitió rodar en 360°. Normalmente, en películas de época, no tienes suficiente dinero y sólo puedes filmar un determinado rincón, porque es el único que puedes permitirte decorar. En esta ocasión, pudimos aprovechar adecuadamente nuestros recursos y se podía ver todo el lugar, en todo momento, lo que supone una diferencia tremenda".

La mayor modificación que tuvo que realizar el equipo de rodaje fue construir el exterior del ayuntamiento de Bussy, que es una localización clave de la historia.

"Había bastantes escenas ambientadas en los escalones de entrada", recuerda Cornwell."Marville tiene un ayuntamiento, pero está en una plaza secundaria y no resulta muy imponente, así que ocupamos un pequeño albergue, al que le incorporamos otra fachada por delante de la suya, que replicaba el estilo de cantería del resto de la plaza. Michael Carlin también reprodujo una fuente de piedra que había en otra parte del pueblo y la llevó hasta la calle mayor, para dividir el espacio. Añadió contraventanas, murales, escaparates. Fue toda una transformación, aunque la estructura básica de la localidad suponía una base estupenda sobre la que empezar a trabajar".

Carlin y su equipo trabajaron en el pueblo durante un mes antes de que llegaran las cámaras y, antes de eso, pasaron otro mes más en Bélgica trabajando para preparar las escenas de Bussy/Marville.

"Lo asombroso de este pueblo es que, en los siglos XVII y XVIII, era una localidad bastante importante, pero, desde entonces, ha ido yendo a menos, así que estaba en su mayor parte intacta", observa Carlin. "No tuvimos más que realizar toda una serie de ajustes menores en muchos de los edificios, como añadir contraventanas".

La población de Marville se mostró sumamente colaboradora con la enorme producción de cine que invadió su pueblo. De hecho, decidieron conservar algunos de los murales que creó el equipo de rodaje y no volver a instalar algunas de las farolas modernas que el equipo había tenido que retirar de la plaza del pueblo.

"Resulta agradable pensar que tuvimos algún tipo de impacto positivo en el entorno", admite Cornwell. "A veces, te preocupa que los pueblos no son siempre conscientes de en qué se están metiendo. Creen que todo suena muy bien, hasta que se encuentran con la realidad. Pero esta vez el pueblo entero se sintió animado y acudió a observar".

Y había mucho que ver. Varias de las secuencias más importantes de SUITE FRANCESA, incluida la llegada de los alemanes a la plaza del pueblo de Bussy, se rodaron en Marville. Esas escenas necesitaron de la participación de más de 200 extras locales.

"Esa es la clase de cosas que los repartos y los equipos de rodaje encuentran emocionante, ya que te permiten hacerte una idea de cómo sería encontrarse realmente en esas situaciones", opina Cornwell. "Al reparto sin duda le ayudó mucho a meterse en situación".

Incluso el tiempo puso de su parte y tuvo la consideración de imitar la ola de calor que se produjo en el verano de 1940, y que Némirovsky documentó evocadoramente en su novela.

"Hizo un tiempo extraordinario durante el rodaje", recuerda Cornwell. "Hubo un cierto pánico durante la preproducción, pensando que, si teníamos uno de esos típicos veranos del norte de Europa, estábamos listos. Al final, la película pudo lucir un ambiente soleado, con cielos azules, incluso sofocante. Puede sentirse esa especie de atmósfera embriagadora del romance, que es lo que queríamos transmitir, así que tuvimos una suerte tremenda".


El aspecto de Suite francesa
Dibb reunió para SUITE FRANCESA a algunos jefes de departamento con los que ya había colaborado en ocasiones anteriores. Eso incluye al diseñador de producción Michael Carlin y al diseñador de vestuario Michael O’Connor, los cuales habían trabajado ya con Dibb en "La duquesa". Se les unió la veterana diseñadora de peluquería y maquillaje Jenny Shircore, y el director de fotografía español Eduard Grau, entre cuyos créditos figuran "Un hombre soltero""Buried (Enterrado)".

"Había visto ‘Un hombre soltero’, que era una obra increíblemente hermosa", recuerda Dibb."Quería algo que pareciera muy real y que al mismo fuera precioso, no como una especie de obra de realismo social. Quería encontrar a alguien con el que me pareciera que juntos podíamos crear algo que poseyera esa clase de belleza y elegancia, con un aspecto completamente cinematográfico, pero que a la vez tuviera en todo momento un aire completamente realista. Hablé con Edu de ello, y coincidimos en muchísimas cosas. Creo que ha sido una colaboración extraordinaria".

El proyecto se filmó en 35 mm, en una época en la que la mayoría de las películas optan por formatos digitales. La producción tuvo que acabar reuniendo película fotográfica de todos los rincones del mundo, a base de conseguir algunas de las últimas reservas que quedaban de película Fuji, puesto que ya no se fabrica.

Tomando documentales como "La tristeza y la piedad" como referencia e inspiración, Dibb y su equipo crearon una gama de colores fiel a las condiciones y el ambiente de la época.

"Hay un arco argumental en la historia en el que ciertos colores adquieren cierta relevancia y son un poco más vivos", explica Carlin. "Tiene que ver principalmente con cómo se relaciona el vestuario de Michelle con su entorno y, a medida que se desarrolla el arco argumental de su personaje, los colores van cobrando fuerza y encajan mejor con los tonos de fondo. El contraste va aumentando a lo largo de la historia".

Cada conjunto de cada personaje fue un trabajo hecho con amor para el diseñador de vestuario Michael O’Connor, algo que no pasó desapercibido para los actores.

"Fue fantástico trabajar con Michael O’Connor, porque tiene un talento enorme", afirma Lambert Wilson, que interpreta al vizconde de Montmort. "Lo que hace que sea diferente es que no se limita a darte ropa de época, es sumamente preciso sobre la época, y además luego trabaja contigo como actor y te muestra cómo utilizar tu vestuario. Quiere que hagas tuya la ropa. Lo gracioso es que te cuenta la historia de tu personaje mucho mejor de lo que tú harías por ti mismo".

O’Connor quería hacer cada conjunto de ropa auténticamente francés, utilizando tejidos franceses comprados en París, en lugar de ofrecer un punto de vista anglosajón de la ropa francesa. "Reúnes una serie de imágenes y luego intentas dilucidar qué es lo que hace algo específicamente francés", explica de su forma de trabajar. "Vimos revistas y películas francesas de la época. De no haber visto el filme de Jean Renoir de 1939, ‘La regla del juego’, la ropa de caza habría sido distinta, porque la habríamos hecho al estilo inglés. Los materiales eran mucho más bastos de lo que habría imaginado".

O’Connor también se inspiró directamente en la novela. "Me entusiasmó el libro desde el primer instante e intentamos sacar el máximo partido posible a cada detalle que contenía", explica. "En concreto, las descripciones del uniforme alemán, que siempre mencionaban los guantes, el cinturón, la hebilla del cinturón, el uniforme, el estilo de sus botones, su gorra; todo, hasta las botas. Incluso la ropa interior y cosas así, por lo que estoy convencido de que se trata de algo que la autora vio por aquel entonces de primera mano".

En cuanto a peluquería y maquillaje, Dibb dio instrucciones de que todo fuera muy sobrio. "No debíamos permitirnos caer en glamour alguno, ni mostrar rastro de glamour, lo que, sobre todo en mi departamento, es algo muy fácil de hacer", señala la diseñadora de peluquería y maquillaje Jenny Shircore. "Fuimos muy estrictos en ese aspecto, con el pelo, un maquillaje sencillo, que resultara real. Usamos muy poco maquillaje con Michelle. Claro que hicimos algunas trampas de vez en cuando, pero ella estaba completamente dispuesta a hacerlo todo de una forma muy sencilla, sin maquillaje. Naturalmente, siempre quieres que estén guapas, pero Michelle es preciosa de todos modos".

La máxima atención al detalle se extendió incluso a los cientos de extras, a los que tenían que hacer de soldados alemanes se les cortó el pelo con cortapelos manuales, en lugar de con maquinillas eléctricas, para darles un aire de autenticidad.

La sensación de realismo que domina cada fotograma se consiguió gracias a la pericia de talla mundial de todos los artesanos que trabajaron en la película. "Hay una sensación maravillosa de la época, el período, que no suele conseguirse en historias inventadas", opina Kristin Scott Thomas. "Hemos tenido mucho cuidado para conseguir ese aspecto. No hay nadie mejor en el mundo para conseguir ese efecto que los británicos, con su diseño de vestuario y sus pelucas".


La música
El título de SUITE FRANCESA hace referencia a una pieza de música, por lo que la banda sonora siempre iba a desempeñar un papel importante en el filme.

Se decidió desde el principio que Matthias Schoenaerts y Michelle Williams tocaran el piano en pantalla. Para Michelle, eso supuso varios meses de preparación, ya que nunca había tocado antes ese instrumento.

Ficharon al compositor ganador de múltiples galardones Alexandre Desplat para que escribiera la pieza para piano "Dolce" (que aparece en pantalla como una composición del personaje de Bruno). Cornwell explica: "Saul y Alexandre hablaron sobre esta pieza en el contexto de la música clásica de la época, y decidieron que debía funcionar por sí misma como pieza de música para piano autónoma, en lugar de sonar a ‘tema’ musical de película".

El resto de la banda sonora de la película está compuesto por temas de la época (sobre todo jazz alemán de la década de 1930) y una partitura original de Rael Jones. Rael trabajó con el equipo en las primeras etapas del montaje, y su labor con pistas temporales sirvió para que lo invitaran a componer toda la banda sonora. Su partitura para piano y orquesta de cuerda se grabó en los estudios Abbey Road de Londres, y supone un emocionante debut para Rael en su primer crédito cinematográfico importante.

Rael Jones recuerda: "En nuestra primera reunión, Saul resaltó dos aspectos clave de la historia para los cuales quería explorar música: la tensión de la ocupación alemana y el romance entre Lucille y Bruno. Con esto muy presente, me puse a componer para la escena en la que los alemanes entran marchando en el pueblo, seguida de la emotiva escena final, el punto álgido de la historia de amor. Estos dos temas se convirtieron en la base de buena parte del resto de la banda sonora".

La instrumentación también era una parte crucial de los personajes de la película. Además de en la pieza para piano ‘Dolce’, este instrumento figura de manera prominente en el resto de la banda sonora. Tal como apunta Jones: "El piano es importante para la historia de amor; no sólo vemos a Lucille y a Bruno tocarlo, también es la vía a través de la cual ella se enamora de Bruno, de modo que se convierte en ‘su instrumento’ en la banda sonora, que se entremezcla a menudo con las cuerdas".

Otras partes de la banda sonora utilizan instrumentos orquestales menos tradicionales. "La música de los alemanes es mucho más brutal instrumentalmente, y utiliza metales y zumbidos como analogía sonora de la guerra. Intenté imitar musicalmente el sonido de un ejército, de tanques y cañones, empleando incluso en cierto punto el sonido de marcha en la música; también hay un sonido característico, conseguido usando un estropajo con una guitarra eléctrica, que utilicé para acentuar la sensación de que se aproxima violencia".


Conocemos más detalles sobre el guión que da vida a la película.

Nos adentramos detrás de cámaras para conocer el reparto de esta producción.

Los realizadores nos hablan de la película.




Brisas heladas


País
 Argentina
Reparto: Gastón Pauls, Elli Medeiros, Norman Briski, María Celia Ferrero, Carlos Resta, Juan Nemirovsky, María Eugenia Solana
Dos hermanos que llevan vidas problemáticas se encuentran. Mabel intenta refugiarse en la casa de su hermano Bruno. Entre el amor y la locura van llegando al límite de lo que puede ser sostener sus propias vidas. La historia va mutando desde un registro dramáticos con toques de comedia hacia una historia típica del género policial o novela negra.
Nos vamos por un momento detrás de cámaras, para conocer más detalles acerca de este estreno nacional.
Video por INCAA TV



Como funcionan casi todas las cosas


Duración
93 min.
País
Argentina
Reparto: Rafael Spregelburd, Pilar Gamboa, Esteban Bigliardi, Marilu Marini, María Ucedo,Sergio Pangaro, Verónica Gerez, Mariana Lopez, Miriam Odorico, Carlota Ruffa
Celina trabaja en una casilla de peaje en una ruta remota en un desierto. Pocos días antes de Navidad, su padre muere y se pone a vender enciclopedias para ganar dinero y viajar a Italia para encontrar a su madre.



  • Un fin de semana en París


  • Comedia - RománticaReino Unido
    93 minutos
    Año: 2013
  • Reparto: Jim BroadbentLindsay DuncanJeff GoldblumOlly AlexanderJudith DavisXavier De GuillebonBrice BeaugierSébastien SirouxMarie-France AlvarezCharlotte LéoDenis SebbahLee Breton Michelsen
  • En LE WEEK-END, Nick (Jim Broadbent) y Meg (Lindsay Duncan) son una pareja de profesores británicos que regresa a París muchos años después de su luna de miel para intentar revitalizar su matrimonio. Meg siente que merece una vida mejor, pero se muestra insegura y desamparada sin su marido Nick.

Le Week-end es el tercer largometraje que une al director Roger Michell con el guionista Hanif Kureishi. La idea del proyecto surgió cuando estaban ultimando Venus (su colaboración de 2006 que fue objeto de una nominación al Oscar). "Nos pareció divertida la idea de una pareja que visitaba París", explica Michell. "Ver lo que ocurre con una pareja cuando los hijos empiezan a irse de casa" era el eje del concepto original de la película.

Michell y Kureishi, pertrechados con esta idea, emprendieron el método de investigación que les pareció más lógico: visitar París juntos como si fueran una pareja gruñona. "¡Hicimos todas las cosas que ves hacer a Jim y Lindsay en la película!", bromea Michell. Deambulando por la célebre ciudad, revisitaron sus lugares favoritos y hallaron nuevos tesoros. "París es fantástica por la forma en que invita a pasear", añade el productor y fiel colaborador Kevin Loader. "Se puede cubrir mucho terreno en un fin de semana", y eso es precisamente lo que hicieron.

Con la semilla de esa idea bien implantada, Kureishi se puso a escribir. La pareja acabó siendo Nick y Meg Burrows, una maestra de secundaria y un profesor universitario que celebran su trigésimo aniversario de bodas y vuelven a visitar el escenario de su luna de miel. "No queríamos hablar de una pareja que se pelea en París sin más", afirma Michell, "sino más bien de la ecuación del matrimonio". Durante su proceso de desarrollo, el guión se vio enriquecido con referencias cinematográficas y literarias, y analizó los vínculos con la juventud con el prisma de una pareja madura. "La película trata en muchos sentidos de las personas que ya han criado a sus hijos y se preguntan qué les queda", declara el productor Loader. "Nick se encuentra en un estado psicológico precario y Meg empieza a preguntarse si es una persona realizada", y estos factores alimentan la tensión que impregna muchas escenas clave de este fin de semana en pareja.

Una vez elaborado un borrador sólido del guión, el siguiente paso fue encontrar a los actores ideales para protagonizar la película. "Tuvimos mucha suerte al convencer a Jim Broadbent para que interpretara este papel", comenta Loader sobre el fichaje de este experto y respetado actor ganador del Oscar. Como explica Michell, Broadbent encontró algo especial en el guión y se vinculó al proyecto de inmediato: "Lo enviamos un viernes a su agente, y el lunes ya teníamos el sí de Jim". Broadbent alaba el material sin reservas a la hora de explicar sus motivos para lanzarse de cabeza al proyecto. "Fue una decisión muy fácil. El guión lo es todo, y éste era muy distinto. Era un guión maduro e inteligente acerca de una pareja de cierta edad, y no cae en lo fácil. Tienen una relación muy compleja". Conforme avanza la historia, vemos a Nick y a Meg tener sus más y sus menos; se ríen juntos y discuten, disfrutan del momento y reflexionan sobre algunos de los momentos más difíciles de su prolongado matrimonio. "Es imposible no amar y odiar a alguien al mismo tiempo, o en el espacio de dos minutos" sería la clave de este matrimonio según Michell, que elabora un logrado retrato de una pareja cuya "irritación mutua se compensa con momentos de profundo amor".

Para complementar el gran talento de Broadbent, el papel de la impulsiva Meg recayó en Lindsay Duncan. La actriz, un estandarte del cine, la televisión y el teatro de las últimas tres décadas, llevaba esperando "un papel protagonista como éste mucho tiempo", y no dejó pasar la oportunidad. "Me atraía que la película girara en torno a una relación que es humana al cien por cien", afirma Duncan, que sin duda se creció gracias a la estrecha colaboración con Michell, Loader y, claro está, Broadbent, con quien había coincidido en pantalla cuando fueron lord y lady Longford en el aclamado telefilme Longford. "Era un proyecto magnífico, y el guión no te dicta lo que tienes que pensar. Roger sabe dejar que las cosas maceren, y ves lo que le va pasando a la gente sin precipitarte hacia una conclusión". El productor Kevin Loader reconoce que, incluso partiendo de un guión brillante, gran parte del peso de la película recaería en la dirección de actores. "Roger suaviza y humaniza algunos de los impulsos más crudos de Hanif. Siempre consigue sacar calidez, humanidad y veracidad al reparto en todos sus proyectos."

Tras un intenso periodo de ensayos en Londres, llegó el momento de que la producción viajara a París. El primer día de rodaje fue un buen ejemplo del proceso, ya que los equipos artístico y técnico al completo se embarcaron en el tren Eurostar para filmar las secuencias iniciales, en las que muchos técnicos figuraron como extras. "Siempre hemos querido hacer la película a nuestra manera, con un equipo reducido, rodada en poco tiempo", explica Loader. "Para esto, claro, necesitamos actores dispuestos a mezclarse con los demás y ser parte de la familia. Jim y Lindsay estuvieron fantásticos"

"Siempre estábamos juntos y pasábamos buenos ratos al acabar el día", sonríe Duncan al hablar de la intimidad compartida con el equipo en el proceso de rodaje. "Me encantan las ciudades europeas, e íbamos juntos a todas partes... así era fácil sacar el entusiasmo que buscaba Roger."

La última gran pieza del puzle era el actor que encarnaría a Morgan, un viejo amigo de Nick de cuando estudiaban en Cambridge, un americano que ha llevado una vida muy distinta a la de Nick a pesar de sus ideales filosóficos y académicos comunes. Elegir a un actor estadounidense mundano y carismático fue un proceso relativamente sencillo para los cineastas. "Hacia el término del proceso de creación del guión, apareció la voz de Jeff", asegura Michell, que había trabajado tres años antes con el actor en Morning Glory. "Jeff es un hombre interesante que se interesa por el trabajo interesante. Por suerte para nosotros, dijo que sí al momento." Goldblum consigue crear a un académico mediático a la vez ridículo y autoconsciente, cuyo renacimiento con su nueva esposa francesa Eve (Judith Davis) hace que Nick analice sus valores y su matrimonio con Meg. "El tema son las relaciones duraderas y cómo se sobrevive a la amenaza del aburrimiento", reflexiona Goldblum. "¿Cómo renuevas las cosas? En un punto avanzado de tu vida, ¿como afrontas tus compromisos? Los actores británicos quedaron fascinados por la energía vital y diferente que Goldblum aportó tanto a sus escenas como a todo el proceso""Jeff fue un verdadero soplo de aire fresco al final del rodaje", comenta Broadbent. "Aportó una dinámica muy distinta a la película" que queda patente en pantalla. Aunque posiblemente esté acostumbrado a los lujos de los grandes estudios de Hollywood, Goldblum no ve las restricciones económicas de esta película como un factor limitante en absoluto. "Cuando trabajas trabajas con Roger Michell, Jim
Broadbent y Lindsay Duncan y con un guión así, esto no puede catalogarse de pequeño de ningún modo. ¡Es tan grande como la vida!"


"No queremos que ésta sea una película para un solo sector", dice Loader cuando se le pregunta sobre el público que deseará ver un estudio de una relación de pareja de edad más avanzada a la típica. "Existe un público nuevo con ganas de ver sus vidas reflejadas, tal vez más que hace diez años o así, pero ésta es una película sobre relaciones a largo plazo que esperamos que atraiga a un público amplio". El enfoque positivo de los creadores, y el esfuerzo por encontrar amor y humanidad entre los elementos más prosaicos de una relación deja espacio para muchas interpretaciones, pero Goldblum cree que una conocida máxima puede sintetizar el accidentado fin de semana de Nick y Meg. "¡El amor todo lo vence!", exclama Goldblum. "Ese es el tema de la película, ¿verdad?".

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