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jueves, 21 de abril de 2016

ESTRENOS DEL 28 DE ABRIL


Angelita la doctora


2016
País Argentina
Director Helena Tritek
Reparto: Ana María Picchio, Chino Darín, Hugo Arana, Mario Alarcón, Norma Aleandro, Mimí Ardú, Silvia Baylé, Oscar Ferrigno Jr., Esteban Meloni, Sofia Palomino




Angelita es una enfermera que ya pasó los 50 y tiene un hijo veinteañero, hace guardias en un hospital público de Berazategui, dos noches a la semana y durante el día se mueve en su motoneta para ir a visitar a sus pacientes. Su vida rutinaria se reparte entre dos mundos: el de los ancianos y el de los adolescentes.

Es el debut de Helena Tritek como directora cinematográfica, con eje en un personaje entrañable, interpretado por Ana María Picchio.


HELENA TRITEK

Actriz, autora, directora teatral y maestra de actores.

Se formó con Hedy Crilla y Lee Strasberg. Actuó en teatro y cine entre antes de dedicarse de lleno a la dirección y enseñanza. Dirigió Las pequeñas patriotas con Norma Aleandro, El Precio de Arthur Miller, Kafavis, Las Corpiñeras entre tantas obras. Recibio el Premio Konex – Diploma al Mérito en 2011.





El bosque de Karadima


2015
Duración 98 min.
País Chile
Director Matias Lira
Reparto: Benjamín Vicuña, Luis Gnecco, Ingrid Isensee, Renato Jofré, Francisco Melo, Gloria Münchmeyer, Andrés Reyes, Osvaldo Santoro, Christian Sève, Marcial Tagle,Ricardo Alfonso Vergara, Pedro Campos


Protagonizada por Luis Gnecco y Benjamín Vicuña, se basa en hechos reales: las denuncias de abusos en contra del sacerdote chileno Fernando Karadima. El proceso de investigación para reconstruir la historia duró 3 años.





Enemigo invisible


2015
Duración 102 min.
País Reino Unido
Director Gavin Hood
Reparto: Aaron Paul, Helen Mirren, Alan Rickman, Iain Glen, Barkhad Abdi, Phoebe Fox, Carl Beukes, Richard McCabe, Tyrone Keogh, Babou Ceesay, James Alexander, Lex King, Daniel Fox, John Heffernan, Luke Tyler 


La coronel Katherine Powell, una oficial de inteligencia que opera desde Londres, dirige a distancia una operación de alto secreto con drones para capturar a un grupo de peligrosos terroristas en su piso franco de Nairobi, Kenia. Sin embargo, cuando Powell se da cuenta de que los terroristas se preparan para emprender una misión suicida, se ve obligada a cambiar la operación de "capturar" a "matar". Desde su base de Nevada, el piloto de drones estadounidense Steve Watts se dispone a destruir el piso franco, cuando una niña de nueve años se mete en la zona que quedaría arrasada por el ataque. Al entrar en la ecuación daños colaterales imprevistos, la dura decisión de cuándo atacar va pasando a niveles superiores del escalafón de políticos y abogados, mientras el tiempo para tomarla se va agotando.

ENEMIGO INVISIBLE es un thriller internacional contemporáneo ambientado en el turbio mundo de la guerra de drones pilotados a distancia.


Dirigida por Gavin Hood ("El juego de Ender", "Tsotsi") y protagonizada por Helen Mirren ("Trumbo: La lista negra de Hollywood", "The Queen (La reina)"), Aaron Paul ("Breaking Bad", "The Path"), Alan Rickman (la franquicia de Harry Potter, "A Little Chaos"), Barkhad Abdi ("Capitán Phillips", "Hawai 5.0"), Jeremy Northam ("Gosford Park", "La red"), Iain Glen ("Juego de tronos", "Downton Abbey") y Phoebe Fox ("La mujer de negro: El ángel de la muerte", "A View from the Bridge"). El guion está escrito por Guy Hibbert ("Complicit", "Cinco minutos de gloria"). El director de fotografía es Haris Zambarloukos ("Locke", "Thor"). El diseño de producción es de Johnny Breedt ("Mandela: Del mito al hombre", "Hotel Rwanda"). La música está compuesta por Paul Hepker ("Expediente Anwar", "Tsotsi") y Mark Kilian ("Trust Me", "Dando la nota").

La película está producida por Ged Doherty ("Loving", "Amá"), Colin Firth ("Loving", "Amá") y David Lancaster ("Nightcrawler", "Whiplash"). Claudia Bluemhuber ("A Hologram for the King", "Un largo viaje"), Benedict Carver ("Wolves", "Maps to the Stars") y Xavier Marchand ("Suite Francesa", "El cuarteto") son sus productores ejecutivos.

Después de su película de 2007 "Expediente Anwar", el director Gavin Hood regresa al mundo de la guerra contemporánea con el tenso thriller ENEMIGO INVISIBLE, que explora tanto la aplicación práctica como las ramificaciones éticas de la guerra de drones.

"Era consciente de todos los distintos aspectos de la guerra de drones", empieza Hood,"porque había hecho una película sobre actuaciones militares estadounidenses con 'Expediente Anwar'. Había leído artículos, había leído opiniones y había leído libros. Había intentado mantenerme siempre al tanto de lo que pasaba con las fuerzas armadas estadounidenses, pero no había profundizado en esta cuestión concreta del asesinato dirigido".

La oportunidad de explorar este aspecto tan polémico de la guerra moderna surgió cuando Hood leyó el guion de ENEMIGO INVISIBLE del guionista Guy Hibbert, que ha escrito filmes como "Cinco minutos de gloria" (2009), "Omagh" (2004) y "Disparo al corazón" (1998), además de contribuir a numerosas series muy alabadas de la televisión británica.

"Sabía que los drones y la guerra por ordenador iban a cobrar cada vez mayor prevalencia en el siglo XXI", explica Hibbert, "y pensé: 'Vaya, no hay nadie escribiendo sobre esto, así que vamos a examinarlo'".

Hibbert visitó una feria de armamento en París "y había drones por todas partes", recuerda."Todos los fabricantes de armas habían sacado algo de material nuevo. Entonces, empecé a hablar con militares y dijeron que nunca había habido un debate público sobre este tipo de guerra".

"Lo que les preocupaba era que, en la guerra tradicional, el comandante está sobre el terreno y toma una decisión sobre la marcha. Eso no es así en la guerra de drones, así que explorar esa idea me parecía un buen punto de partida para una película".

El guion se desarrolló con los productores Colin Firth y Ged Doherty. "Me encantaron las ideas del guion de Guy", explica Doherty, "y, al final, conseguimos hacérselo llegar a Gavin Hood, que es un director magnífico".

Las cuestiones que planteaba el guion despertaron el interés de Hood: "Se trataba de una obra de un guionista de gran talento que generaba algo que podía suscitar un debate entre el público en general y los medios generales", comenta el director. "Creaba una situación que no tenía respuestas sencillas".

La situación se desarrolla en Nairobi, Kenia. Jefes militares estadounidenses y británicos tienen la oportunidad de asesinar a distancia a un objetivo terrorista clave, Susan Danford (Lex King), también conocida como Ayesha al-Hady, una inglesa conversa y sospechosa de terrorismo con Al-Shabab de gran valor.

El relato se centra entonces en los hombres y mujeres sobre el terreno, que se encargan de seguirle el rastro a la terrorista, así como en el personal de Kenia, Reino Unido y EE. UU., incluidos militares de alto rango y figuras políticas, junto con el piloto del dron y su equipo. Juntos, estas figuras forman la 'cadena de muerte', una estructura de ataque que coordina la identificación de objetivos y la fuerza concreta que se envía para eliminar el correspondiente blanco. También incluye a todos aquellos que discuten y dan las órdenes para atacar el objetivo, y a aquellos finalmente responsables de ejecutar la destrucción del propio blanco.

"Mi título original para la película era 'Cadena de muerte'", señala Hibbert. "A lo largo de siglos de guerra, el general sobre el terreno siempre ha sido el responsable de la decisión de si disparar o no disparar. Con la guerra informatizada, ahora se envían imágenes a los escritorios de todo el mundo y un montón de personas distintas quieren tener algo que aportar".

"Los militares llaman a esto la cadena de muerte y plantea preguntas importantes. ¿Quién tiene el poder para tomar esa decisión, para pulsar ese botón? ¿Son los políticos, o el general de Londres, o el general de Estados Unidos, o el comandante en Kenia? La gente que está a punto de morir en nuestra historia incluye a un keniata, dos británicos y un estadounidense, así que, ¿quién toma la decisión?".

La decisión de eliminar a los objetivos se ve complicada aún más por el problema de los daños colaterales, que una vez más hay que valorar desde la distancia.

"El guion de Guy creaba un escenario muy complejo", prosigue el realizador Gavin Hood, un cineasta sudafricano que cuenta entre sus créditos como director títulos como "El juego de Ender" (2013), "X-Men Orígenes: Lobezno" (2009) y "Tsotsi" (2005). "El guion es informativo en su forma de establecer la situación, la cadena de mando y la forma en que se usa la guerra moderna de drones".

"Vemos lo profundamente que se ponen a prueba las emociones humanas en una situación difícil. Entonces, cuando los espectadores ya son conscientes del proceso, se puede empezar a debatir las ventajas de utilizar esta tecnología".

La cuestión sigue siendo: ¿cuándo se debe usar un arma de guerra? ¿Y cuáles son las consecuencias de utilizar dicha arma? Puede que el arma sea efectiva para eliminar un objetivo pero, ¿cuáles son las consecuencias imprevistas de usar esta arma?

Como indica Hood, cuando se lanza un misil Hellfire desde un dron a gran altura, no es tan preciso como un disparo de francotirador. "Causan grandes explosiones, que hacen saltar muchos escombros", explica el director. "Inevitablemente, cuando ves esa explosión en la película, se hace muy difícil discutir que no podrían producirse daños colaterales. Todo lo contrario, se ve que podría ocurrir con gran facilidad".

"Al usar esta arma, por mucho cuidado que se tenga, se pueden producir daños colaterales y hace falta preguntarse cuáles son los efectos de esos daños colaterales en la población local y en la opinión que pueda tener del mundo occidental".

"Creo que lo que el guion de Guy hace tan magníficamente es animar a mantener un diálogo sincero sobre este tema", agrega. "No es simplista. Los dilemas que afrontan los personajes en la película son reales y no son fáciles de resolver. Sus reacciones a esos dilemas son profundamente humanas y espero que los espectadores puedan encontrar algo con lo que conectar en el filme, ya sea la reacción emocional del piloto del dron o la reacción del comandante en Kenia, o de los que están en Londres o en Estados Unidos".

Los daños colaterales causados por el ataque de un dron van más allá de posibles víctimas humanas. La muerte de civiles, aunque sea accidental, tiene un profundo impacto en la guerra propagandística.

"Esa es una conversación muy importante", opina Hood. "¿Generan en realidad los ataques de drones, que inevitablemente producen víctimas civiles, tanto sentimiento antioccidental que cualquier éxito que puedan tener en la eliminación de objetivos valiosos, se compensa con la creciente animosidad hacia Occidente? Esa es una cuestión de propaganda. En la guerra, la propaganda es una herramienta sumamente importante. ¿Estamos creando propaganda negativa hacia Occidente con el uso de drones?".

"Creo que la película pregunta si realmente estamos ganando al utilizar esta forma de guerra. ¿Ganamos realmente al usar esos drones? ¿Cuándo deberíamos usar esa tecnología? ¿Qué consecuencias tiene el uso de esa tecnología? Ven a ver la película y podrás decidir por ti mismo".

Para el equipo de producción, era vital que el relato planteara esas preguntas tan difíciles a la vez que pidiera al espectador que decidiera por sí mismo las respuestas. "Lo que no quieres como director es sermonear al espectador", apunta Hood. "Te interesa crear una sensación de ritmo, una sensación de tensión, de suspense, mientras que, al mismo tiempo, haces que el espectador se plantee preguntas filosóficas difíciles".

"Para conseguir eso, tienes que hacer que la historia siga avanzando, para mantener la tensión, al mismo tiempo que encuentras momentos en los que la historia se toma un respiro, para evitar que el espectador pueda quedarse atrás. Hay que darle tiempo al público para procesar los argumentos".

"Y entonces, justo cuando el espectador cree haberse puesto de parte de un razonamiento concreto, ofreces nuevos argumentos que le dan un giro completo y haces que el espectador se pregunte: 'Un momento, ¿de verdad pienso lo que pensaba hace un minuto? No, puede que no'. Y justo cuando creen estar de acuerdo con otra postura, introduces otro punto de vista".


La cadena de muerte: Personajes y reparto
Para estimular y mantener este debate entre los espectadores, Hood necesitaba interpretaciones de su reparto que resultaran absolutamente veraces. "Lo que buscada de cada actor era una reacción intelectual y emocional sincera, dada la situación en la que se encuentra su correspondiente personaje", explica.

"Ningún personaje posee un conocimiento completo de la situación que ven en sus pantallas y cada personaje, al igual que cada ser humano, ve el mundo desde la perspectiva en la que se encuentra. Era importante que cada uno de ellos adoptara su postura concreta con sinceridad".

Hood no quería ningún estereotipo en la película. "A veces, cuando un actor interpreta a un personaje controvertido o adopta una postura moralmente cuestionable", explica, "el actor casi querrá sugerir que él mismo no cree en ello. Eso era algo que no podíamos permitir".

De ahí que las decisiones de casting fueran absolutamente cruciales. Podría decirse que el personaje más de línea dura de la película, la persona que más desea acabar con el objetivo, sea la coronel Katherine Powell, a quien da vida en la pantalla la ganadora del Óscar Helen Mirren. "Inicialmente, el personaje de Helen era un hombre, pero entonces pensamos: '¿Por qué no hacemos que este personaje sea una mujer?'", explica el productor Ged Doherty. "Y eso cambió por completo la complejidad de la pieza".

"La idea de contar con Helen fue brillante porque, por un lado, cabría pensar: 'Bueno, una mujer se lo pensaría dos veces antes de apretar el gatillo'. Al mismo tiempo, sabes que es Helen Mirren y sabes que puede interpretar a personajes duros de pelar. Nunca se sabe muy bien por dónde va a tirar. Helen dota al personaje de un equilibrio perfecto y le ofrecimos el papel enseguida".

Hood agrega: "Lo genial de una actriz como Helen Mirren es que, incluso cuando toma decisiones que podrían resultar moralmente cuestionables, te crees por completo que es sincera en la postura que adopta, dado el papel que interpreta como coronel de las fuerzas armas británicas. Así que la entendemos incluso en momentos en los que podamos no estar de acuerdo con ella, y lo mismo sucede con el personaje de Aaron Paul".

Aaron Paul, la estrella de 'Breaking Bad', encarna al piloto Steve Watts, que maneja el dron desde una base del Ejército del Aire de los Estados Unidos en pleno desierto de Nevada. Como todos los personajes del filme, actúa dentro de los parámetros de su adiestramiento, y lo que puede ver en la pantalla de su ordenador.

"El personaje de Aaron Paul le planta cara al coronel Powell", explica Hood, "pero la clave es que lo haga por motivos que resulten sinceros. Es la persona que tiene que apretar verdaderamente el gatillo. Puede que otras personas estén interviniendo en la decisión de lanzar el misil, pero, en última instancia, Steve es quien tiene que hacerlo".

"Y para imaginar cómo debe sentirse uno, hace falta un actor que te involucre en su dilema y no juzgue al personaje que interpreta. De lo que me siento orgulloso de todos los actores es que ninguno de los personajes de la película resulta ser un estereotipo de alguna clase".

"Espero que sea el caso de que te guste Helen y te guste Aaron, aunque ambos tengan posturas completamente contrapuestas", agrega. "Puede que no estés de acuerdo con ellos en ciertos puntos, pero entiendes que son personas reales que están lidiando un dilema real de una forma muy real".

Hay más personas involucradas en la cadena de muerte, más allá de Powell y Watts, que van desde la gente sobre el terreno en Kenia a aquellos que están observando sus pantallas por todo el mundo. Entre este grupo de personajes se encuentra el ministro de asuntos exteriores británico James Willett (Iain Glen), el teniente general británico Frank Benson (Alan Rickman) y el hombre clave sobre el terreno, Jama Farah (Barkhad Abdi).

Muchas de las ideas de casting, señala el productor Ged Doherty, provinieron de su socio en los negocios, la leyenda británica de la pantalla Colin Firth. "Fue Colin quien sugirió a Alan Rickman y Colin quien sugirió a Aaron Paul", aporta Doherty. "Barkhad Abdi fue sugerencia mía, porque me encantó en 'Capitán Phillips'. Estamos encantados con el reparto que hemos logrado reunir".

"Aaron estuvo genial en muchos aspectos", prosigue el productor. "Es una de las personas más encantadoras que puedes conocer y durante el rodaje creó un ambiente maravilloso con el equipo y los demás miembros del reparto. La verdad es que Helen y él estuvieron tan bien que cortamos buena parte de la historia anterior de sus personajes, porque nos dimos cuenta de que, a medida que veías la película, los personajes se iban dando a conocer a través de sus actos. El espectador no necesitaba que le contáramos de dónde habían salido".

"Se entiende que el personaje de Aaron Paul es un buen tipo y esta es la primera vez que le toca apretar el gatillo, pero tiene principios morales. En mi opinión, cuando ves todo lo que tiene que pasar en esta película, su historia es en muchos sentidos el eje central emocional del filme".

También interpreta un papel clave el icono inglés de la pantalla y los escenarios Alan Rickman, cuyo personaje, además de ser fundamental en la cadena de muerte, aporta algo de humor a la historia. Vemos por primera vez al teniente general Frank Benson en una juguetería donde, como un pez fuera del agua, pasa ciertos apuros para comprar una muñeca.

"Tiene gracia verlo preocuparse por comprar una muñeca", opina Doherty, "pero contar con ese elemento en la historia sirve para mostrar cómo un militar tiene que alternar entre dos modos de vida tan dispares".

El director se muestra de acuerdo. Esos breves momentos de humor son vitales para la historia, sostiene Hood. "Al igual que en la vida real, hay momentos en los que la tensión se relaja mediante el humor y la risa", prosigue. "A veces, la risa procede de la frustración y lo ridículo de la situación". Señala lo disparatado de la cadena de muerte que, a veces, deja a sus participantes paralizados. "Esta gente se encuentra a veces en una situación casi absurda".

"Y, a menudo, en cuanto te ríes, te das cuenta del dilema que afronta esta gente. La película provoca al espectador de formas muy reales. En un determinado momento, te sientes terriblemente irritado y frustrado con la situación, y al instante siguiente no puedes evitar reírte. Eso no es nada fácil de conseguir en una película así".

Si el filme fuera constantemente oscuro, podría hacerse difícil de aguantar. "Al intercalar algo de humor en las dosis adecuadas, ese humor permite relajar la tensión, lo que se hace muy necesario por momentos", explica Hood. "Si, por otro lado, introduces humor de forma inoportuna, lo único que conseguirás será molestar al espectador".

"Así que, una vez más, se trata de conversaciones que mantuve con los actores: cómo encontrar momentos de humor, sin excederse, pero que sigan resultando realistas".

Los momentos de humor también surgen sobre el terreno, cuando Jama Farah traba amistad con un niño, al mismo tiempo que espía al objetivo para los militares británicos y americanos. El actor de origen somalí Barkhad Abdi, que saltó mundialmente a la fama al interpretar a un pirata moderno en "Capitán Phillips", da vida a Farah en la gran pantalla.

"Me pareció que la interpretación de Barkhad en 'Capitán Phillips' fue una de las más cautivadores que había visto en los últimos cuatro o cinco años, de un actor completamente nuevo del que nadie sabía nada", observa Doherty. "Recordé que era el malo en 'Capitán Phillips', pero que aun así nos inspiraba simpatía, por la situación en la que se encontraba. Y al mismo tiempo, daba miedo".

"Me pareció que sería genial que esta vez interpretara a un héroe, a uno de los buenos, y, de nuevo, para mí, dotó al papel de la misma intensidad que en 'Capitán Phillips'. Fue maravilloso trabajar con él".

Otro personaje muy importante es una niña somalí llamada Alia, que, a lo largo de la película, se convierte en una posible víctima, cuando la cadena de muerte valora los posibles daños colaterales de su ataque con el dron. Su papel es fundamental para la historia.

Ciertamente, para el guionista Guy Hibbert, la vida de una niña africana inocente, atrapada en un conflicto global era razón más que suficiente para escribir el guion. "Es difícil hacer películas en las que las víctimas son personajes clave, puesto que son víctimas de los actos de otros", explica.

"Fue todo un reto. Pero veía la guerra y pensaba que las víctimas del mundo a menudo no ocupan un lugar apropiado en la historia. Alia fue mi forma de idear cómo convertir a la víctima en el motor de la historia".


El rodaje: realismo, localizaciones y fotografía
La trama de ENEMIGO INVISIBLE no podría haberse desarrollado en ningún otro momento más que el actual, en opinión de Chris Lincoln-Jones, el asesor militar británico del filme. Jones pasó 25 años en el ejército como oficial de la Real Artillería, antes de marcharse en el año 2000 para trabajar en la industria de defensa. "La trama encaja muy bien con lo que está sucediendo actualmente en el mundo", opina.

Hibbert contactó con Jones por los conocimientos que este posee sobre aeronaves no tripuladas, lo que suponía que podía aportar información vital sobre esta nueva tecnología de combate. La labor principal de Jones fue dotar de verosimilitud al Cuartel General Conjunto Permanente, el cuartel general británico de los tres cuerpos de las fuerzas armadas, con sede en Londres, desde el que se planifican y controlan todas las operaciones militares en el extranjero. Aquí es donde la coronel Powell planifica su compleja operación militar en una remota zona de Nairobi controlada por Al-Shabab.

Jones aportó sus conocimientos de legislación militar, uniformes y lenguaje. También proporcionó información sobre los antecedentes de los personajes, que ayudó a los actores encargados de darles vida. La coronel Powell, pensó, podría haberse alistado durante el conflicto de las Malvinas. Gracias a su aguda inteligencia, habría ido ascendiendo por el escalafón. Pero ENEMIGO INVISIBLE presenta un momento en el que estaría"despidiéndose de su carrera y con una última oportunidad de eliminar a una mujer [Susan Danford] a la que ha pasado los últimos seis años dando caza".

Por su parte, el asesor militar americano del filme, Chris Hercules, tiene experiencia práctica pilotando drones. "Un día en la vida de un piloto de drones siempre es diferente", comenta."Nunca sabes cada mañana en qué parte del mundo te tocará volar. Aunque estés en Nevada o Texas, te puedes encontrar pilotando en distintos lugares por todo el planeta. Podemos servir de apoyo a diferentes grupos por todo el mundo y, además, hacerlo dos o tres veces al día".

"Estaba entusiasmado de trabajar en esta película", agrega. "Es un tema importante y la narración está muy bien ejecutada. Muestra que la guerra es horrible, pero todos hacemos cuanto podemos —desde los aviadores a los oficiales o los suboficiales— por hacer lo correcto".

En cuanto a localizaciones, todo el rodaje se realizó en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), aparte de la base aérea del desierto de Nevada, que se filmó a unas cinco horas al norte de la ciudad, en el desierto de Karoo. "El resto de la película se rodó en los estudios de cine de Ciudad del Cabo y alrededores", explica Doherty.

"Las escenas de Nairobi se rodaron todas en los platós exteriores de la parte posterior de los estudios. Son el equivalente a Pinewood, en el Reino Unido, y el set que se ve de Nairobi fue originalmente el set de 'Mandela: Del mito al hombre', que adaptamos gracias a nuestro diseñador de producción, Johnny Breedt, que también trabajó en esa película. Tomamos su set de Soweto de ese filme y lo convertimos en nuestra Nairobi de la actualidad".

Curiosamente, todos los sets estáticos de la película tienen en común el hecho de que cuentan con una pantalla que permite a la cadena de muerte vigilar a su objetivo y dirigir el ataque del dron. "No hay literalmente ni una sola escena o momento en el no haya pantallas que tengan parte de la narración trasladada desde o hasta esos distintos lugares", explica el supervisor de efectos visuales Simon Hansen.

"Si alguna vez ha habido una película de 'pantallas', es esta", comenta el supervisor de gráficos en movimiento Paul Kalil. "Prácticamente cada set estático cuenta con al menos una pantalla, cuando no varias. A través de las pantallas se expone mucha información. Son casi un personaje en sí mismo".

"Pretendemos conseguir cierto nivel de realismo, así que intentamos no inventarnos nada", agrega Kalil. "Nuestro asesor militar americano, Chris Hercules, nos proporcionó mucha información sobre el tipo de pantallas que tendrían y lo que haría cada una de ellas. Solo en el control de tierra ya hay 16 pantallas".

Eso suponía que los actores reaccionaban a las pantallas, en lugar de unos a otros. De hecho, los actores principales —Mirren, Paul y Rickman— no estuvieron juntos en el set durante el rodaje. "No solo no estaban presentes los actores para hablar entre sí, sino que las imágenes que veían los actores en las pantallas no estaban terminadas, ya que se iban a hacer en posproducción", aporta Hood. "El reparto tenía que reaccionar de manera sincera a una imagen en una pantalla que ellos no podían ver".

Para ayudar a los actores a aportar su oficio y su imaginación a la historia, Hood les mostraba referencias visuales similares a lo que debían estar viendo. También explicó en detalle cada escena y el ritmo que tenía a cada uno de los actores.

Sin embargo, llegado el momento del rodaje propiamente hablando, el director tuvo que afrontar otro reto. Hay multitud de escenas de acción sobre el terreno llenas de tensión pero, al mismo tiempo, buena parte de la película se centra en figuras clave encerradas en habitaciones, debatiendo sus opciones.

"El gran miedo que tenía con esta película es que podía haber demasiados bustos parlantes en distintas habitaciones", admite Hood. "Eso podía resultar muy estático, casi como un telefilme. Así que el reto desde un punto de vista de dirección era dotar de energía y ritmo a un filme en el que buena parte de los personajes se encuentran en lugares distintos".

"Hay diversas maneras de aportar energía a una secuencia y una de ellas es una puesta en escena", prosigue, "que permita a los actores moverse. Pedí 45 días para rodar la película, en lugar de 30, para que mi diseñador de producción, Johnny Breedt, pudiera construir sets que permitieran a los actores levantarse y moverse, de modo que pudiéramos sentir su tensión".

"A lo largo de la película, la puesta en escena permite dotar de cierta energía a cada secuencia en la que los actores se puedan mover, algo que se haría en la vida real. La sala en la que se encuentra el personaje de Alan Rickman y se sientan los políticos tenía que ser bastante grande, de lo contrario la mesa lo dominaría todo".

"Si te fijas en la propia sala de situación de Barack Obama, por ejemplo, está muy apretada", continúa. "Si observas la sala que creamos para la película, es bastante amplia y permite a los actores caminar de un lado a otro, sobre todo el ministro, que está muy estresado. El set le permite levantarse, alejarse, servirse un vaso de agua, volver a la mesa. Al mismo tiempo, los personajes se ven bastante pequeños en un espacio tan amplio".

Las ventanas laterales de esta sala concreta eran de listones, lo que permitía cambiar el ambiente a lo largo del día, en lugar de hacer que los personajes se sienten en una sala de un solo tono iluminada por fluorescentes.

"La verdad es que muchas de estas salas están iluminadas mediante fluorescentes en el mundo real", admite Hood, "pero al contar con esas ventanas en un lado de la sala, permites que se crucen distintas fuentes de luz, lo que es mejor para conseguir iluminación de ambiente en un actor. Y, a medida que avanza el día, nos vamos moviendo poco a poco y parece que cambia el ambiente".

El set en el que se encuentra el piloto del dron también fue interesante, comenta Hood. "En el mundo real, el tipo estaría simplemente en un módulo. Está en un contenedor en mitad del desierto. Pero, para la película, se diseñó todo un set, de modo que cada pared se pudiera quitar, para poder alejar la cámara, lo que nos permitía alargar la lente y comprimir la intensidad del plano del rostro del actor, en lugar de tener que limitarnos a usar lentes de gran angular en un espacio muy reducido".

"Construimos muchos de estos sets pensando en aumentar el interés visual y los iluminamos con mucho cuidado para realzar el ambiente de cada escena. Creo, y desde luego espero, que todo ello contribuye a mejorar la película".





El vecino de abajo


2015
Duración 93 min.
País Rumanía
Director Radu Muntean
Reparto: Teodor Corban, Iulian Postelnicu, Vlad Ivanov, Mihaela Sirbu, Maria Popistasu, Liviu Cheloiu, Ioana Flora, Constantin Draganescu, Adina Lucaciu, Ionut Bora, Tatiana Iekel, George Puscaru, Adrian Vancica, Oxana Moravec


Tras ser el único y desafortunado testigo de una pelea doméstica que termina en un asesinato, Patrascu se encuentra en desacuerdo con dos vecinos muy cercanos: uno es el extraño asesino, el otro su propia conciencia.





Hardcore: Misión extrema


2015
Duración 90 min.
País Rusia
Director Ilya Naishuller
Reparto: Sharlto Copley, Danila Kozlovsky, Haley Bennett, Cyrus Arnold, Ilya Naishuller, Will Stewart, Darya Charusha


No recuerdas nada, principalmente porque has sido devuelto a la vida por tu esposa. Eres un cyborg llamado Henry y cuando descubres lo que ha sucedido con tu mujer, tu objetivo será vengarte atravesando toda Moscú si es necesario. Cinta de acción rodada íntegramente en primer persona.





Goodnight Mommy


2014
Duración 99 min.
País Austria
Director Severin Fiala, Veronika Franz
Reparto: Susanne Wuest, Elias Schwarz, Hans Escher, Lukas Schwarz, Christian Steindl,Erwin Schmalzbauer


Es pleno verano, y dos hermanos gemelos esperan pacientemente a que su madre regrese a casa tras una operación de cirugía plástica. Cuando llega con la cara completamente vendada se muestra fría, distante y obsesiva. El cambio en su personalidad hará que los niños se pregunten si la mujer es realmente su madre o se trata de una impostora.





Los inocentes


2015
País Argentina
Director Mauricio Brunetti
Reparto: Lito Cruz, Beatriz Spelzini, Sabrina Garciarena, Ludovico Di Santo, Maria Nela Sinisterra, María Eugenia Arboleda


Una esclava vuelve de la muerte y se cobra venganza en los albores de la América libre. Cuando tras 15 años de ausencia Rodrigo regresa a la casa donde nació, el maltrato de su abusivo padre, la enfermeda de su madre y los errores del pasado lo persiguen a él y a Bianca, su bella esposa. Eloísa, una joven esclava traída de África, regresa de la tumba y elige a Bianca como instrumento para vengar las muertes de inocentes perpetradas en esa tierra.


Los Inocentes TRAILER OFICIAL 2015 from Aleph Media SA on Vimeo.



Milagros del cielo


2016
Duración 109 min.
País Estados Unidos
Director Patricia Riggen
Reparto: Jennifer Garner, Martin Henderson, Brighton Sharbino, John Carroll Lynch, Queen Latifah, Hannah Alligood, Eugenio Derbez, Kylie Rogers, Gregory Alan Williams,Rhoda Griffis, Kevin Sizemore, Kelly Collins Lintz, Wayne Pére, Judd Lormand,Carla Shinall


Basado en el inspirador libro y la sorprendente historia verídica de una niña que recuperó su salud gracias a un accidente insólito, llega este impactante retrato de una familia que descubre súbitamente la alegría y la ilusión en su noche más oscura.

La ganadora de un Globo de Oro®, Jennifer Garner, da vida a Christy Beam, una madre dedicada y obstinada cuyo mundo da un vuelco cuando su hija Anna (Kylie Rogers) se ve afectada por una enfermedad rara e incurable. Con la feroz determinación de toda madre coraje, Christy se arma de valor para hacer todo lo que puede y más por su hija, lanzándose a una conmovedora búsqueda dentro de un laberinto médico, incluso mientras su fe empieza a decaer. Sin embargo, justo cuando todo parecía perdido, ocurren una serie de sucesos incomprensibles y documentados que dejan no solo a Christy sino a los médicos, la familia y la comunidad perplejos a la vez que profundamente inspirados por los extraordinarios misterios que la vida nos depara.


"Hay dos maneras de vivir tu vida. Una como si nada es un milagro, la otra como si todo es un milagro" - Albert Einstein

Una producción de Roth Films, T.D. Jakes y Franklin Entertainment,  MILAGROS DEL CIELO, protagonizada por Jennifer Garner, Kylie Rogers, Martin Henderson ("Anatomía de Grey"), John Carroll Lynch ("The Americans"), con Eugenio Derbez (No se aceptan devoluciones) y Queen Latifah (Bessie). Dirigida por Patricia Riggen (La misma luna), guion de Randy Brown (Golpe de efecto) y basada en el libro de Christy Beam. Producción de Joe Roth (Maléfica, El cielo es real), T.D. Jakes (El cielo es real) y DeVon Franklin (El cielo es real). Producción ejecutiva de Matthew Hirsch (Batman v. Superman: El amanecer de la justicia), Derrick Williams (El cielo es real) y Zack Roth (Maléfica). Dirección de fotografía, Checco Varese A.S.C. (Los 33) y dirección de producción, David R. Sandefur (El ojo de la tormenta). Edición de Emma E. Hickox A.C.E. (Rock of Ages) y diseño de vestuario de Mary Jane Fort (Chicas malas). Compositor, Carlo Siliotto (No se aceptan devoluciones).


¿Qué es un milagro?
Milagro (de miraglo) 1. m. Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino.

Todo el mundo llega a un momento crucial en su vida en el que sienten que se han quedado absolutamente sin opciones. Puede ser por una abrumadora crisis de salud, un problema familiar o un espinoso dilema emocional, pero de una u otra manera, todos nos hemos estrellado contra un muro donde la esperanza, la fe y todo lo que normalmente nos sostiene a diario parece evaporarse, dejando a nuestra mente divagando sobre grandes preguntas a las que no hallamos respuesta. Estos momentos nos pueden abatir, sin embargo, también es durante estos momentos que la impredecible belleza y bondad de la vida puede de forma repentina confundirnos, sorprendernos y cambiarnos por completo.

Christy Beam, una madre de Tejas, se hallaba en esa misma situación cuando comenzó la historia que se convirtió en su inspiradora autobiografía, Los milagros del cielo. Christy tenía una vida sin duda alguna bendecida en Tejas junto a su marido, veterinario de profesión, y una hermosa familia con tres hijas llenas de vitalidad. Entonces, su hija mediana, Annabel, enfermó. Se encontraba en una situación desesperada: fue diagnosticada con una desgarradora y fatal enfermedad que la dejó incapaz de digerir alimentos, algo que la mayoría de nosotros damos por sentado como uno de los mayores placeres de la vida. Los mejores médicos del mundo carecían de una solución. Además, todos los constantes e incansables esfuerzos de Christy por sanar a su hija parecían fracasar. Aunque exteriormente se negaba por completo a darse por vencida, interiormente, Christy estaba aterrorizada, llena de dudas, en definitiva, perdida.

De repente, en un instante, todo cambió. Una impactante caída de cabeza, en el interior de un álamo hueco, que se convirtió en un rescate mediático, y además, dio como resultado un increíble desenlace que ningún científico pudo explicar adecuadamente. La propia Annabel tuvo una sorprendente historia personal que contar: un encuentro celestial que la hizo regresar a su familia. Sin embargo, para Christy la recuperación inexplicable de su hija no fue más que el principio, ya que el milagro, aparentemente excepcional, se convirtió en un suceso que transformó el día a día de su familia. Christy comenzó a ver cómo muchos milagros cotidianos habían bendecido su camino: desde la amabilidad de un desconocido, hasta la compasión de un médico brillante, pasando por las conversaciones francas que renovaban el propósito y las creencias de la familia al completo.

Beam descubrió que los grandes misterios que desafían a la lógica como el de Annabel pueden servir como recordatorios de que habitualmente a nuestro alrededor suceden maravillas imperceptibles –y ella espera que mediante la historia de su familia más personas encuentren consuelo en conocer cuánto puede cambiar una vida un sencillo acto de compasión o una palabra amable.

Beam afirma: "Solía pensar que un milagro llegaba con un relámpago, un destello de luz o una voz de trueno, sin embargo, ahora sé que un milagro también es la bondad, es el amor, es cuando hay cosas que no tienen por qué salir y lo hacen. Para mí, es la evidencia de la mano de Dios. Hay milagros que son formidables y enormes, como salir ileso de una caída en picado de 10 metros. Sin embargo, la vida está llena de pequeños milagros y estoy muy agradecida y atenta de ellos todos los días. Después de todo lo ocurrido, decidí no dar por sentado ninguno de los pequeños y maravillosos momentos de la vida".

Esta percepción sobre lo que le ocurrió a su familia –y las extraordinarias personas y acontecimientos que les infundieron ánimo en cada paso del camino– fue lo que le dio a la autobiografía de Beam una perspectiva esclarecedora y motivó a lectores de muchas creencias y trasfondos diferentes. "Puesto que mucha gente parecía conectar con nuestra historia, quise volcar toda mi alma y corazón en las páginas", comenta Beam acerca de su estilo honesto y abierto. "Nuestra vida estuvo literalmente expuesta a los demás para que todos la viesen porque sentí que las personas necesitaban entender los distintos aspectos, malos y buenos, de lo que tuvimos que vivir para así ayudarlas a enfrentarse a sus propias luchas".

Beam introduce una visión de la fe que es reforzada por algo que solo puede ser llamado valor –la pasión y el esfuerzo de avanzar, de continuar creyendo en un camino hacia delante, incluso cuando tu corazón no está seguro de cuál será ese camino. Se comprometió a ser sincera sobre su confusión, su miedo y sus fuerzas imperfectas para que otros que se sintieran solos en la oscuridad quizá pudieran ver que existe una salida. "Quería que las personas supieran que, sin importar cuáles son sus desafíos, hay esperanza", afirma. "Para comenzar, solamente tienes que continuar dando pasos y aferrarte a todo lo que amas".

Escrita con la agudeza y suspenso de un libro que te atrapa, la obra de Beam llamó rápidamente la atención de una editorial. Sin embargo, incluso antes de llegar a las estanterías, el manuscrito llamó la atención de tres cineastas que buscaban una historia moderna de amor, familia y fe que pudiese captar la atención del público. Se trata de los productores detrás de la película de éxito de 2014, El cielo es real: Joe Roth, T.D. Jakes y DeVon Franklin. El equipo de producción vio en Los milagros del cielo una apasionante historia de una familia luchando contra lo imposible que sería cautivadora en la gran pantalla. Sin embargo, lo que hizo al grupo considerar de manera imperiosa a este como su siguiente proyecto fue el hecho de que también lidiara fervientemente con preguntas universales de la vida, la muerte y su significado.

DeVon Franklin recuerda: "Estábamos buscando una historia inspiradora y alentadora que pudiese ser una continuación natural de El cielo es real, pero no la hallábamos. Entonces, leí el libro de Christy y me invadió la misma sensación. Era una historia emocionante y cautivadora, además de contar de forma muy sincera cómo las familias luchan realmente ante la incertidumbre. Mis compañeros Joe Roth y T.D. Jakes sintieron lo mismo y nos pusimos manos a la obra muy rápido. Compramos los derechos en agosto y un año después la película estaba terminada".

Para T.D. Jakes, el atractivo de la película era muy amplio. "Lo que me encanta de esta historia es que no se trata únicamente de milagros. Se trata de familias y de pruebas. Eso es tan real como la vida misma. Creo que es una historia poderosa y que invita a reflexionar sobre cómo una familia sobrevive en medio de la adversidad. Es una película que brinda esperanza y esta es una época en la que las personas la necesitan", asegura Jakes."También es una película que habla de luchar por aquello en lo que crees… y, en ocasiones, los que luchan no son hombres fornidos. A veces son madres fuertes que se niegan a darse por vencidas. Así que el público verá fe en esta película, verá el miedo y a personas luchando contra él… y lo más poderoso es que quizá se vean a sí mismos".

El equipo estaba especialmente entusiasmado por la perspectiva de Beam sobre lo que realmente son los milagros en la época moderna y por qué todavía suceden a personas comunes y corrientes incluso en estos tiempos tan escépticos. El punto de vista de Beam –que los milagros no son meramente los fenómenos excepcionales que desafían a la ciencia, sino que son gestos diarios de belleza y generosidad accesibles a cualquiera– destacó. DeVon Franklin resume: "Una de las ideas más interesantes en nuestra película es que, aunque Christy siempre estaba rezando por un gran milagro, no se dio cuenta hasta después, que habían sucedido muchos milagros a su alrededor. Había milagros de amor y perdón, milagros que fueron simples y desinteresados actos de bondad. Nos encantó la idea de que la película contaría más que el extraordinario milagro de Anna y el árbol. Se trata igualmente de lo que podemos hacer a diario para mirar por los demás, para ser aquel milagro que otra persona necesita".

T.D. Jakes añade: "La película nos recuerda de una forma extraordinaria nuestros instintos más básicos: querernos, cuidar a nuestros hijos, pero, además, va un paso más allá… y es que cuando ves a alguien que está en apuros debes detenerte, prestar atención y arrimar el hombro. En la sociedad actual ese simple acto puede ser un milagro. El espíritu humano está en su mejor momento cuando va más allá de las reglas y dice ‘yo puedo ayudar’. Los milagros del cielo no son exclusivamente celestiales. Son los milagros que ocurren en la calle".


Una líder fémina
Para adaptar la vertiginosa narrativa vivida por la familia Beam en una compacta estructura de largometraje, los cineastas de Los milagros del cielo reclutaron de inmediato al guionista Randy Brown, que había escrito anteriormente el drama de béisbol de Clint Eastwood, Golpe de efecto. El guionista redujo la historia a un tenso relato en el que el progresivo suspenso se combina con un amor cada vez más profundo para crear un particular retrato de una familia donde se apoyan unos a otros a través de una noche oscura hacia una maravillosa aventura.

Mientras tanto, la búsqueda de un director continuaba. Aquella búsqueda llevó al proyecto hacia una dirección inusual y a la vez idónea para la ocasión: una prometedora directora mejicana. Nacida en Guadalajara, donde fue criada por un padre cirujano y una madre poeta, Patricia Riggen parecía tener esa mezcla de destreza técnica y corazón abierto que Los milagros del cielo necesitaba. Había llamado la atención con el aclamado drama de bajo presupuesto La misma luna, que trata sobre un niño mexicano en busca de su madre en Estados Unidos. Después, se le encargó el gran desafío de representar el accidente minero de Chile que atrapó a docenas de hombres bajo tierra, Los 33".

Familiarizada con las crisis de familia, Riggen sintió al instante una profunda conexión personal con Los milagros del cielo. "Me identifiqué mucho con Christy porque un familiar mío que padecía una enfermedad incurable había fallecido unos años antes", explica. "Estoy muy familiarizada con todo aquel mundo de hospitales y de madres luchadoras y pensé que era muy hermoso comprobar que las cosas terminaron bien en esta historia. Me identifico con las historias emocionales. Me identifico con las historias humanas. Me encanta mostrar la bondad en la gente y esta película me lo permitiría. Para mí, lo que hace tan especial la historia es el poder ver unirse a una familia y una comunidad, ver que esta bondad nos rodea".

La relación motivadora de Riggen con la historia junto a su sensible estilo de dirección coincidió sorprendentemente con lo que los directores habían imaginado. "Patricia es una de las directoras más apasionadas con las que he trabajado", asegura DeVon Franklin. "Es fantástica a la hora de retratar historias de la vida cotidiana de una manera convincente en pantalla. Comprendió el corazón de esta película y también tuvimos suerte porque su esposo es Checco Varese, uno de los directores de fotografía más dinámicos de la industria. Juntos crearon algo hermoso tanto a nivel visual como emocional".

T.D. Jakes añade: "Estamos muy honrados y orgullosos de contar con Patricia en este proyecto. Estaba muy entusiasmada con él y pareció entenderlo verdaderamente a un nivel profundo. Infundió vida a todos los personajes de una forma convincente y la historia avanza de manera veloz y potente".

Jennifer Garner cree que Riggen le da un toque que solamente una mujer podría conseguir."Aporta tanto a esta película en parte porque verdaderamente entiende la familia", afirma Garner. "Entiende lo que puede provocar en el espíritu y la resistencia de una madre, ver a su hijo atravesando algo que ni siquiera puede comprender. Estaba realmente enfocada en la humanidad de estos personajes durante todo el proceso".

La pasión en Riggen de la que otros hablan proviene de una fuente muy clara para ella: una ambición personal de hacer películas entretenidas que unan más a las personas. "En esta época, es difícil encontrar material que no solamente te haga sentir bien, sino que verdaderamente te inspire a querer ser una mejor persona. Creo que el público desea descubrir películas como esta, películas sobre lo que realmente importa en la vida", afirma.

El hecho de que Beam existe en la vida real y ha estado tan dispuesta a compartir su historia con aquellos que quieren saber más sobre cómo Anna se curó hizo que todo fuese mucho más intenso para Riggen.

"Esta película no es una fantasía", señala la directora. "No es una exageración de la realidad. Es una historia que tiene un interés universal porque todos nos podemos identificar con las circunstancias de esta familia. Todos sabemos cuán difícil se vuelve la vida a veces y también cuán precioso es encontrar bondad en aquellos momentos que nos ayudan a creer en medio de esa situación. Creo que la fe y la esperanza son esenciales para la supervivencia humana –y es algo hermoso, ver de cerca cómo estos dos factores ayudan a una familia a superar la adversidad".


Jennifer Garner profundiza
En el centro de Los milagros del cielo se sitúa una mujer del siglo XXI, una madre apasionada y cuestionadora que no se da por vencida ni escatima esfuerzos a la hora de mantener a su hija fuera de peligro. "La película es una historia de amor entre madre e hija", comenta DeVon Franklin. "Cuando hay una madre decidida a salvar a su hija, no hay fuerza en el universo comparable. Christy es feroz. Es como un león cuando se convierte en una fiel defensora de la sanidad de su hija".

Pero para adentrarse en el valor y la ansiedad de este instinto maternal, los realizadores sabían que necesitaban a una actriz que lo diese todo en una interpretación compleja y valiente, sin perder la conexión con los espectadores. Y encontraron la combinación perfecta en la ganadora del Globo de oro® Jennifer Garner. Su carrera abarca desde papeles de acción como la agente de la CIA Sydney Bristow en la exitosa serie "Alias" y el thriller de acción La sombra del reino a comedias brillantes como la aclamada Juno, a interpretar frente a Matthew McConaughey la película ganadora del Oscar® Dallas Buyers Club. Pero este era un papel como ninguno que Garner hubiera afrontado antes, y ella se metió de cabeza, comprometida al 100%.

"Jennifer estaba decidida a explorar la inquebrantable fuerza de una madre coraje", dice Patricia Riggen. "Tiene tres hijos a los que adora, así que comprendió al instante la situación de Christy. Pero también aportó un amor, cuidado y generosidad que se convierte en el centro de todas las relaciones de la película. La familia Beam atraviesa todas las luces y sombras de la vida, lo que a mi parecer hace de la película una experiencia emocionante y conmovedora, porque les ves pasar de la felicidad a librar una auténtica lucha y conflicto, y luego volver a experimentar una felicidad aún más fuerte. La interpretación de Jennifer es tan humana y real que creo que es lo que hará que la gente se identifique con el personaje de Christy".

T.D. Jakes se hace eco de que gracias a la autenticidad que aporta Garner al papel, el viaje de Christy cobra vida. "No solo soy productor, sino que también soy pastor", señala Jakes,"así que vivo diariamente con familias en crisis. Acompaño a las personas en sus mejores momentos… pero también estoy a su lado en los funerales, enfermedades y en hospitales. Sé lo que es real en esos momentos, sé lo que es auténtico. Así que créeme cuando te digo que Jennifer capta la realidad de ello: la montaña rusa de emociones cuando estás riendo por momentos, otros llorando, a veces creyendo, otros dudando; ella es auténtica y vital como la vida misma".

Garner supo desde el principio que el papel le iba a exigir mucho, y supondría un viaje que no sería fácil a nivel emocional, espiritual o incluso logístico. Pero también sentía una innegable y poderosa conexión con él. "Los milagros del cielo me eligió a mí", explica Garner. "La noche en la que leí el guion prácticamente no pegué ojo. La historia de esta familia me conmovió tanto y recuerdo sentirme tan agradecida por la salud de mis tres hijos que dormían apacibles en sus camas".

La inquietud se esfumó con la luz de la mañana, remplazándola por el sentimiento de que haría lo necesario para que funcionara. "Me desperté sabiendo que tenía que hacerlo", recuerda. "Sentí como si estuviera hecho a mi medida y entonces dije que ‘sí’".

Los realizadores estaban eufóricos por contar con Garner a la cabeza del reparto. Dice DeVon Franklin: "Christy es la madre dinámica por excelencia que personifica el espíritu de la dedicación a la familia. Jennifer tiene esas mismas cualidades. Puede que sea una gran estrella de Hollywood, pero su prioridad son sus hijos. Esa combinación de amor, franqueza, integridad y accesibilidad hace que su versión de Christy sea muy real".

Conocer a Christy Beam intensificó la inspiración de Garner. "Ver el mundo a través de los ojos de Christy ha sido un regalo para mí. Me dio perspectiva", dice Garner. "Esta es la primera vez que he podido pasar tanto tiempo con la persona a la que interpreto. Y antes de conocerla ya sabía que la iba a querer. La fuerza que mostró es algo a lo que yo aspiro como madre. Me encanta su fe apacible. Me encanta su relación con Kevin. Y me encanta lo amable que es su familia".

Las dudas de Christy acerca de si su fe, o algo, lo que fuera, es realmente suficiente para sostenerla a través de una lucha tan desgarradora eran importantes para Garner. "Para mí, es lo que hace que la historia sea tan humana", cuenta Garner. "Puedes entender a Christy, que ve a su hija sufrir tanto y piensa en alto: ‘pero Dios ¿dónde estás?’ Aun así, creo que ella se lo toma como un reto y se emplea en esforzarse mucho más para volver a encontrar esa confianza".

Al igual que Christy, Garner empezó a identificar con más claridad cuán pequeños y persistentes fueron los milagros que mantuvieron la familia a flote, tanto como el enigmático incidente del árbol. "Ocurre este gran milagro en sus vidas, pero también es un milagro que aparezca alguien como Ángela y sea su amiga", comenta la actriz. "Es un milagro que los médicos se desvivan por ayudarte. El gran amor de una familia unida es un milagro. Todos tenemos luchas en la vida, pero realmente creo que los milagros suceden habitualmente – con cada bebe que nace y cada flor que florece. Tenemos suerte de vivir en un mundo repleto de belleza".

El que da la réplica a Garner en el papel de su marido y constante apoyo es Martin Henderson de Anatomía de Grey. El papel le dio la oportunidad de mostrar una faceta distinta de la paternidad. "A veces tenemos la idea equivocada de que los padres no se implican en la vida doméstica, pero esta historia muestra todo lo contrario", dice Franklin. "Kevin está presente desempeñando toda clase de tareas –peinando a sus niñas, haciendo la cena, alimentando a los perros. Y me encanta que Martin aporte tanta humanidad y equilibrio para mostrar que los hombres también pueden ser cuidadores".

Henderson admite que tenía dudas sobre Los milagros del cielo antes de leerse el guion. "Yo era escéptico", confiesa, "y tenía ideas preconcebidas sobre lo que iba a pasar, pero cuando comencé a leer y entré en la grave situación de esta familia, empezaron a importarme, y mucho. Pensé ¡vaya!, algo en esta historia se quedó conmigo… y si a mí me afectó de esta manera sobre el papel, cuál será la experiencia de ver esta poderosa película en la pantalla".

Henderson dice que una de las cosas que la hacen tan auténtica es la imagen de un matrimonio bajo presión. "Christy se plantea la cuestión: ‘si soy una buena persona y estoy haciendo el bien, ¿por qué mi hija no mejora?’ Y eso empieza a formar una brecha entre ella y Kevin, porque él ha estado intentando mantener la casa a flote económicamente y fortaleciendo los lazos con sus otras hijas. También es la historia de cómo marido y mujer superan tiempos difíciles siendo honestos y manteniéndose unidos".

En cuanto conoció a Kevin Beam, Henderson llegó a comprenderlo mejor. "Lo que realmente me impactó de Kevin es que rezuma estabilidad", dice Henderson. "Tiene un compromiso total y evidente en ser el ancla de su familia. Es deportista, un líder en la comunidad, un hombre de negocios y un veterinario, tiene un profundo amor por los animales. Pero, sobre todo, tiene una fe inquebrantable. Tuve el honor de pasar tiempo con él y verlo con su familia".

Para Henderson, la película trata la mecánica interna de la fe personal; pero afirma que esto no la limita. Por el contrario: "Creo que todos podemos identificar momentos en la vida en los que nos sentimos abrumados y empezamos a perder algún tipo de fe. Puede que sea tu fe espiritual o la fe en ti mismo, la fe en la humanidad o en tu gente. Cualquiera que sea tu fe, o cómo la hayas obtenido, es parte de lo que mantiene a la gente unida", concluye Henderson.


El viaje de Kylie Rogers
Si interpretar a Christy Beam planteó un importante desafío emocional, a esto se le añade la intensidad del papel de su hija, Anna. Con Jennifer Garner ya seleccionada, había una auténtica presión para encontrar a una niña con el talento natural para forjar esa inquebrantable relación madre-hija con Garner, a la vez que recorre su propio camino. Una enérgica ratona de biblioteca que sueña con París, Anna atraviesa muchas experiencias diferentes, desde el optimismo alegre a una fuerte angustia y un renacer.

Un extenso proceso de casting llevó a los productores a la niña de 11 años natural de Tejas, Kylie Rogers, que vimos recientemente en la serie de televisión de Steven Spielberg"Invisibles", pero que nunca antes había abordado un papel protagonista en un largometraje. A pesar de ello, su compenetración con Garner era innegable. Recuerda Garner: "Cuando leí el guion con Kylie, observé su ternura, profundidad y sabiduría, mantenía su inocencia infantil. Es una gran profesional y no asume el trabajo como una carga. El solo hecho de pensar que la película se iba a terminar me sacaba las lágrimas porque implicaba que ya no la vería todos los días. Ella es muy especial para mí y siento que hemos recorrido este camino de la mano".

Queen Latifah, cuyo personaje entabla una bonita amistad con Anna, comenta: "Kylie tenía un gran reto porque Anna atraviesa muchas situaciones y tiene que hacer partícipes a los espectadores de su viaje. Tenía que llevar una prótesis de barriga, y descubrir lo que Anna estaba experimentando en su interior, pero lo clavó. Tengo ganas de ver dónde se dirigirá su carrera después de esto".

Rogers dice que se identificó enseguida con Anna. "Lo primero es que su familia es increíble e inspiradora, pero además Anna y yo nos parecemos mucho. Le encantan los libros, las sirenas y París, y yo siempre he querido ir a París, así que pensé que era genial", explica.

Aunque fue difícil imaginar la vida de una niña que no puede hacer lo que los demás niños dan por sentado, como comer pizza o jugar en la calle. "Ella solía trepar árboles y jugar al futbol, pero todo eso se acabó al enfermarse. Y creo que eso es muy, muy difícil", comenta Rogers.

Trabajar de cerca con Garner supuso una gran inspiración para Rogers al conducir ésta a su personaje por derroteros en los que pocos niños han estado: desde una aceptación valiente a una asombrosa euforia y curación. "Me encantó trabajar con Jen porque conectamos muy bien", dice Rogers. "Hacíamos bromas y comentábamos ideas que otros no pillaban, pero que nos unían bastante. Siempre estaba muy tranquila y era muy dulce conmigo. Es una gran madre en la vida real, y también en la película. Simplemente hay algo en ella que la hace cálida y dulce".

Interpretando al padre de Anna, Martin Henderson quedó impresionado ante la madurez de Rogers para abordar grandes conceptos como son la vida, la mortalidad, el sentido que tienen y el mantenerse firme en las convicciones propias. "Kylie, en el papel de Anna, me rompió el corazón", apunta. "Tiene un espíritu interior, una luz propia que emana de ella. Creo que eso es parte de lo que hace a su personaje tan conmovedor".


Una amiga en Boston
Una de las cosas más increíbles –e inesperadas– que le ocurrieron a Christy Beam fue conocer a una total desconocida, que no podía ser más diferente a ella, pero que se convierte en su enérgica guía y entusiasta compañera de viaje. Basada en una amiga real que hizo Christy en Boston, Ángela es encarnada por Queen Latifah, la actriz, cantante, compositora, y presentadora de televisión nominada al Oscar®, en lo que supone uno de los papeles más entrañables de su carrera.

"El personaje se llama Ángela y puede que sea una especie de ángel", dice Patricia Riggen."Ángela aporta cosas buenas a la familia Beam, y también tenía que aportar risas y diversión a la película –y Queen Latifah lo borda de forma brillante. Tiene una maravillosa capacidad para la improvisación. Ella es imponente, pero al mismo tiempo es cálida y encantadora. Era el contraste perfecto a la madre más conservadora de Tejas, interpretada por Jennifer. Y todos nos divertimos mucho trabajando con ella".

Para Latifah, el guion parecía ir contra la corriente actual. "Es positiva e inspiradora, va sobre la fuerza y el amor de una familia que es retada, puesta a prueba y prevalece. Y creo que la gente realmente quiere ver historias esperanzadoras como esta que les ofrecemos".

Ella entendió desde el primer momento por qué Ángela, a pesar de no conocer de nada a esta madre e hija en apuros de Tejas, les brindó su apoyo. "Creo que Ángela simplemente ve a dos personas necesitadas a las que les hace falta un empujón. Ella entiende por lo que están pasando, y sabe que únicamente necesitan que alguien alegre su día. Es bonito ser tan generoso y cariñoso cuando tienes tus propios problemas con los que lidiar. Lo curioso es que Ángela llega a la vida de Christy en un momento terrible y con la energía, actitud y sensibilidad opuestas… y sin embargo aporta un necesario soplo de aire fresco".

Jennifer Garner dice: "Lo que hace a Ángela tan especial es que al ver a Christy y a Anna intuye que necesitan un descanso de la carga tan pesada que llevan. Ella ve su necesidad de ser amadas, comprendidas y de distraerse un poco, y se dispone a ello. Y Queen Latifah lo hace con mucho gusto y alegría. Aporta a la película exactamente lo mismo que Ángela aportó a la familia Beam".

A su vez, Latifah admiró cómo Garner dio vida a Christy. "Ver esa fuerza del mundo real en una mujer es siempre una inspiración… pero también es muy humana. A veces cuando oyes historias como esta, piensas que es sobre la persona perfecta cuya fe es inquebrantable. Pero la vida no es así. La fe de Christy es probada y me gusta su honestidad. Me gusta que puede enfadarse con Dios – ¡y creo que Dios lo puede soportar! Creo que tienes que apoyarte en tu fe continuamente, aunque a veces es difícil cuando atraviesas algo así de duro".

T.D. Jakes se emocionó por lo mucho que Queen Latifah aportó al papel. "Su personaje dio a esta familia un momento de amor fraternal como solo Queen Latifah sabe crear. Y lo que me encanta de cómo interpreta a Ángela es que es fiel a su esencia. Nos recuerda a todos nosotros que tenemos una responsabilidad de ayudar a quien lo necesite, cualquiera que necesite una sonrisa, un café o una visita turística por la ciudad. Queen Latifah lo hace con alegría y humor".

A Kylie Rogers el fichaje de Queen Latifah le hizo mucha ilusión. "Cuando me enteré que Queen Latifah iba a ser Ángela mi reacción fue: '¡Madre mía, ella es genial!'", recuerda Rogers. "Su personaje deja una gran huella en la vida de Anna y Christy. Cuando Anna conoce a Ángela se siente feliz porque sabe que por fin sucederá algo divertido".


Un médico muy gracioso
La familia Beam decide emprender un desesperado intento como último recurso en busca de ayuda para Anna: una travesía a través del país hasta el hospital infantil Boston’s Children Hospital, en donde el gastroenterólogo pediátrico, el doctor Samuel Nurko, es considerado la máxima autoridad en el inusual padecimiento que aqueja a la niña. El verdadero doctor Nurko, oriundo de Méjico, es además profesor de Harvard. Es reconocido no solo por su destreza médica, sino además por el alegre trato con sus jóvenes pacientes; Nurko recuerda la primera vez que vio a Anna, la niña "no estaba nada bien y ni siquiera podía llevar una vida normal". Solamente podía ofrecer a los Beam un precario tratamiento nuevo que no curaba pero que podría servir de ayuda, sin embargo, el médico causó un gran impacto en la vida de la peque, un atisbo de esperanza por primera vez.

Para Patricia Riggen, el doctor Nurko resultó ser un personaje extraordinario, particularmente en los tiempos que corren en los que llama la atención la escasa diversidad del cine. "No solemos ver películas en donde aparezcan personajes mejicanos retratados de esta manera", puntualiza, "y pensé que sería emocionante destacar la vida de este hombre estupendo, que es un médico reconocido mundialmente y un profesor de Harvard. La familia Beam admira y quieren tanto al doctor Nurko que sentí curiosidad por conocerlo; y cuando lo hice, descubrí que posee una cualidad única que es comprometerse estrechamente con sus pacientes, algo que no solemos ver en la atención sanitaria. Mi padre es médico y no debería decirlo, pero es la verdad. Somos muy afortunados de poder contar con personas como el doctor Nurko".

Fue Riggen quien pensó en Eugenio Derbez, actor, realizador y piloto de coches de carrera mejicano, conocido por sus aclamadas interpretaciones cómicas en el cine y la televisión de Méjico, así como por la exitosa película No se aceptan devoluciones, cuyo ingreso en taquilla rozó los 100 millones de dólares en el mundo.

"El doctor Nurko de carne y hueso es genial y es además gracioso y es precisamente como lo vemos en la película", dice DeVon Franklin. "Eugenio Derbez hace un gran papel al tratar con sus pacientes con la misma gracia y risas tal como hace con sus pacientes el doctor Nurko. Nos encantó contar con la oportunidad de poder fichar a una gran estrella latina. No sabíamos si íbamos a poder contar con él, porque Eugenio está muy liado, y nos sentimos sumamente agradecidos porque pudo apartar tiempo para hacer la peli y lo hace estupendamente".

Jennifer Garner, quien también conoció al doctor Nurko real en Boston Children’s Hospital, concuerda: "Uno de los tantos milagros en esta película es el milagro médico. Es simplemente increíble ver el desempeño diario del doctor Nurko y su equipo con las familias y los peques, devolviéndoles calidad de vida. Tuvimos suerte al contar con Eugenio para interpretar al doctor porque Eugenio tiene un corazón enorme y un talento asombroso, tanto en comedia como en drama. En cada escena saltan chispas de vida cuando aparece".

A Derbez le hizo ilusión encarnar a un mejicano líder en su especialidad científica, particularmente por tratarse de algo poco visto en las cintas de Hollywood. "Es un honor interpretar al doctor Nurko, tanto porque es un héroe médico, así como por sentirme muy orgulloso de que es un mejicano ilustre", dice Derbez.

Dice además que el mero poder de la historia lo convenció a aceptar el encargo: "Es la clase de películas que más me gusta: divertida, conmovedora y que logra que el público salga del cine con esperanza. Es una película que te llega al corazón, una de las razones que pienso lleva a las personas a ir al cine", comenta Derbez.

Derbez aprendió mucho de sus conversaciones con el doctor Nurko sobre cómo éste ayuda a los peques a no perder la sonrisa mientras enfrentan enfermedades raras y siguen tratamientos exigentes. "Él no quiere ser el típico doctor que asusta, así que bromea y cuenta chistes, incluso cuando los está examinando. Los peques ni siquiera perciben que están en un hospital cuando están con él. Me gustó el detalle de que prescindiera de la bata blanca. Me dijo que no quería que hubiera ninguna separación entre él y los niños y agarré ese dato y lo seguí al pie de la letra. La risa es en verdad la mejor medicina para el alma y ésta es una de las claves del doctor Nurko".

Una vez en marcha la producción, el mismísimo doctor Nurko viajó al plató expresamente para ver a Derbez en acción. "Que un actor como Eugenio me encarnara en un largometraje fue algo que jamás pensé o me imaginé en la vida. Quizá la probabilidad de que esto suceda sea de una en un millón", reflexiona Nurko.

A fecha de hoy, Nurko no sabe cómo explicar lo que pudo cambiar en el organismo de Anna en términos médicos y su teoría es que la caída pudo haber "reseteado" su cuerpo. "Lo que le ocurrió a Anna es excepcional", concluye. "Los niños con trastornos de motilidad sí que tienen esperanza y a menudo pueden gozar de una vida larga; pero la probabilidad de que esto ocurra después de una experiencia dramática tan fuerte es muy, pero muy, escasa. Es increíble lo bien que está y es algo difícil de explicar. A mi modo de ver la explicación podría ser que cuando padeces mucho dolor físico es algo así como un problema en el software de tu cuerpo y de alguna manera su software se reinició, el dolor se hizo mucho más soportable y finalmente desapareció. Eso es lo que deseamos para todos nuestros pacientes".


La vocación de un pastor
En su lucha por salvar la vida de su hija, los Beam cuentan además con el apoyo de sus vecinos en Tejas y pese a que en ocasiones la familia es objeto de cotilleo desconcertante y segundas interpretaciones, también reciben muestras de amor y cariño desinteresado. Una de las personas que siempre está a disposición de la familia Beam es el líder de la iglesia del barrio, el pastor Scott, encarnado en la película por el veterano actor de cine, teatro y televisión John Carroll Lynch, a quien recientemente vimos en la aclamada serie de la cadena de televisión FX, "The Americans."

A Lynch le atrajo la tónica de búsqueda presente en la película, "la cuestión de la fe y su lugar en nuestra vida, así como la forma en que interpretamos las circunstancias, bien como milagrosas o no, son cuestiones que creo que nos atraen a todos", destaca él. "Pienso que tendemos a hablar sin escucharnos cuando se tratan estos temas, pero, independientemente de nuestros orígenes, en realidad tenemos más en común de lo que creemos. La vida, la muerte, el amor, los hijos, intentar proteger a tu familia; todos nosotros tenemos una vinculación similar con estas cosas".

También sintió curiosidad por el dilema personal del pastor Scott sobre cómo ayudar de la mejor manera posible a Christy, tras desaparecer esta del mapa, sabiendo que atravesaba una crisis para la cual no había respuestas sencillas. "Me pareció muy creíble y me fascina lo humano que él es", dice Lynch acerca de su personaje. "No hay un aura falsa de divinidad en él. Es una persona práctica y es algo que yo en verdad aprecio. Él ve cómo Christy intenta cargar con una responsabilidad apabullante y le ofrece su ayuda para que sepa que no está sola".

Para el productor y pastor T.D. Jakes, Lynch el personaje representa un retrato actual y excepcional de una figura que alguna vez fue piedra angular de la narrativa: el ministro local de la comunidad. "El pastor Scott representa lo que es el ministerio pastoral en el siglo XXI", acota Jakes. "Es divertido, es alegre y muestra su personalidad de una forma que cautiva, sin pretender situarse por encima de las personas. Intenta conectar con las personas y John realmente logra encarnar eso".

Quizás, siendo tan práctico como su personaje, Lynch piensa que la historia de Los milagros del cielo trata de algo más que un accidente insólito de alucinantes consecuencias. "Para mí, el mayor milagro en esta película no es que Anna se sane de forma científicamente inexplicable, el milagro en esta película es cuando Christy acepta enteramente lo que le sucede y se percata de que no se trata de la cantidad de momentos que vivimos, sino de apreciar todos y cada uno de los momentos valiosos en la vida por lo que son. Creo que esa es una idea en la que no solemos meditar con la frecuencia que deberíamos. Necesitamos recordarnos cada día que ‘vivo en el presente y puedo aprovecharlo al máximo siendo amable con las personas’".


El asombroso mundo de la cotidianidad
Al hacer Christy y Anna todo lo que está en sus manos para que la vida de Anna vuelva a asemejarse lo más posible a una infancia alegre y divertida, paulatinamente comienzan a ver el mundo a su alrededor de una forma distinta. En Boston, con Ángela, cada pequeño momento se convierte en una aventura completamente nueva, y una de las mejores aventuras es una excursión al acuario, en donde el esplendor, los colores y los vínculos de las asombrosas criaturas de la naturaleza las dejan sin aliento.

Fue un momento asombroso que nadie podría haber programado, cuando un grupo de ballenas beluga se interesan por Kylie Rogers, lo que condujo a otro momento inesperado de belleza añadida en la película.

"Fue un largo proceso el obtener el permiso para rodar en el acuario y todos estaban emocionados; y de seguidas, estas espléndidas belugas estaban observando a Jennifer y a Kylie; comenzaron a moverse arriba y abajo, en respuesta a los gestos de Kylie. Todos nos maravillamos al ver la inteligencia, la alegría y las risas que estas criaturas podían brindar", recuerda DeVon Franklin.

Para que la euforia de Rogers fuese auténtica la directora Patricia Riggen no la preparó de antemano para rodar en el acuario. "Patricia ni siquiera me dejó ver las fotos, porque quería que fuese un momento real", explica Rogers. "Recuerdo que llegué sin saber qué esperar y Queen Latifah estaba allí de pie, con su blusa guay de flecos y a partir de ese momento todo fue mágico. Vimos tiburones ballena, peces espada y mantarrayas; y las belugas queriendo jugar conmigo, eso fue lo más guay".

La escena del acuario personifica la estética y las sensaciones que Riggen buscaba aportar a toda la película: real, radiante y esclarecedora; y dice que su marido, el realizador Checco Varese, contribuyó de forma significativa para lograr ese propósito: "Trabajar con Checco fue imprescindible para lograr la belleza de esta película. Él trabajó mucho con la luz solar, que es de vez en cuando una fuente de esperanza que alumbra a los personajes de forma muy especial", explica ella.

El equipo al completo de Riggen, que incluye además al director de producción David R. Sandefur (En el ojo de la tormenta), a la diseñadora de vestuario Mary Jane Fort (Project Almanac), a la editora Emma E. Hickox (Rock of Ages) y al compositor Carlo Siliotto (Los 33), logró materializar la visión de Riggen gracias a una estrecha colaboración.

Seguramente nadie apreció tanto los logros de los realizadores como lo hizo la propia familia Beam, que vivieron una experiencia vertiginosa al ser espectadores de cómo su pasado volvió a ser revivido en un plató de cine. Se trató de una experiencia emocionalmente sobrecogedora, pero también emocionante por su veracidad.

"Fue surrealista tener la oportunidad de revivir lo que vivió nuestra familia a través de otras personas", admite Kevin Beam; "y hubo momentos en los que no necesariamente quería volver atrás y tener que reabrir ese lugar en que me encontraba en ese entonces. Pero fue una inspiración constante ver al reparto y al equipo trabajar tan duro para que todo fuese real e intentar ser fiel a nuestra historia".


El álamo hueco
A medida que avanzó la producción llegó el punto culminante de la acción: el momento en que Anna se precipita de cabeza en el interior tubular de un majestuoso, pero frágil, álamo, hasta reposar inconsciente, escondida en su interior.

La intención inicial era rodar la escena clave dentro de un álamo de verdad. Siendo uno de los mayores árboles de madera noble en Norteamérica, los álamos pueden crecer hasta superar los 30 metros de altura y son apreciados por su madera suave al tacto, fácil de tallar y por sus hojas en forma de diamante que resplandecen con la brisa. Pero no hubo manera de captar de forma adecuada y plena la dramática travesía de Anna, a la vez que se garantizaba la seguridad de los actores y la protección silvestre del árbol, por lo que se construyó una réplica del árbol a partir de cero.

A partir de unos pocos bocetos rudimentarios, el director de producción David R. Sandefur logró en poco tiempo pasar a modelos sofisticados en 3D y a un proceso intenso de I+D. Sandefur lo explica: "Básicamente, necesitamos de unas 35 personas, entre escayolistas, pintores, soldadores e ingenieros, para recrear este árbol estupendo. Fuimos capaces de crear una estructura de acero y hormigón completamente encapsulada, de manera que fuera maciza y segura pero que conservara la esencia de un álamo real".

Una vez construido, el centro del árbol y las ramas de metal reforzado fueron recubiertas con gomaespuma y sometidas a un tratamiento especial para que su textura se asemejara a la de la corteza de la madera. Sandefur continúa: "Dedicamos ocho semanas a construir el árbol, trabajando sin parar y el equipo al completo que lo construyó fue increíble. Todos compartían el mismo deseo, el mismo interés de lograr que esta desgarradora escena resultara lo más alucinante posible".

Abbie Beam, que actualmente tiene 15 años de edad y fue quien trepó al desvencijado álamo con su hermana Anna aquel fatídico día, se quedó atónita cuando vio a su amado árbol recreado y comenta: "Estos chicos hicieron un trabajo sorprendente con nuestro árbol; era un árbol gigante y el que ellos hicieron se le parece mucho en verdad".

La verosimilitud del árbol es apenas uno de los tantos detalles en Los milagros del cielo, que incluye otros como la jocosa visita a Boston, pasando por la chula actuación de la banda ganadora de un premio Grammy, Third Day, llegando hasta la recreación del cálido hogar de los Beam, repleto de animales; muchos detalles que hicieron de la producción una experiencia sumamente gratificante para Christy Beam.

Beam apunta que hace apenas unos años nada de esto era ni siquiera remotamente imaginable. Quién le iba a decir que su familia aparecería en los telediarios, ni mucho menos que acabaría escribiendo un libro o que viviría como si de un sueño se tratase, la experiencia de ver a Jennifer Garner encarnarla a ella en cuerpo y alma. Reconoce que la película podría representar un capítulo nuevo e impredecible en la vida de su familia; y sabe que su hija podría quedar expuesta a más cuestionamientos, pese a que apunta que Annabel se lo toma todo con calma, con alegría, segura de sus creencias y de lo que vio.

Además, Beam dice que habrá merecido la pena si su historia al menos llega a calar hondo en una sola persona que se sienta sola e insegura, cualquier persona que necesite algo de bondad y esperanza.

"Me hace sentir pequeña que nuestra historia tenga la oportunidad de ser compartida con más personas", concluye Beam. "Lo digo con la boca pequeña porque siento que todo por lo que hemos pasado se debió en parte para que pudiéramos ayudar a otras personas que viven situaciones desafiantes. Sentí una carga en mi corazón por plasmar por escrito todos los momentos difíciles e inspiradores que vivimos y creo que eso sale a relucir de una manera totalmente renovada en la película. Lo más importante que las personas pueden aprender de todo esto es que independientemente de lo que suceda en nuestras vidas, o de lo desquiciados que estemos por las preocupaciones, aun así, tenemos que poner de nuestra parte. Tenemos que seguir adelante, con modestia, lidiando con las dificultades de los tiempos difíciles y hacerlo sabiendo que independientemente de lo descontrolada que parezca estar nuestra vida, continuamente se producen pequeños milagros a nuestro alrededor".


Un breve apunte sobre los trastornos de motilidad
Cuando Annabel Beam comenzó durante la niñez a presentar síntomas inusuales por primera vez, sus padres supusieron en primera instancia que se trataba de una enfermedad común. Las teorías populares de qué podía ser abarcaron desde un virus estomacal permanente a un ligero reflujo gastroesofágico o una intolerancia a la lactosa, sin embargo, Annabel continuó empeorando hasta que su situación se volvió alarmante. Los Beam se quedaron atónitos al descubrir finalmente que su hija padecía una enfermedad rara e incurable conocida como pseudoobstrucción intestinal crónica infantil (CIPO), un trabalenguas que apenas nadie conocía o, incluso peor, comprendía. Solo 200 niños son diagnosticados cada año con CIPO y ese diagnóstico puede ser tan complicado que puede llevar años de búsqueda exhaustiva a las familias para apenas dar con el tratamiento.

Como muchos padres de hijos con enfermedades raras, este diagnóstico aterrador introdujo a los Beam en un laberinto de pruebas, especialistas, opiniones y obstáculos del sistema médico sin nadie que los guiara. El volver la vista hacia este periodo cuando se sentía perdida en medio del desierto es lo que hizo a Christy Beam darse cuenta de cuánta suerte habían tenido de que destellos de luz iluminaran todo su camino.

"En todo momento ocurrieron milagros que ni siquiera reconocimos en aquel instante", reflexiona. "Solamente después pude contemplar todo desde la distancia y hoy veo que la mano de Dios siempre estuvo ahí".

La pseudoobstrucción intestinal crónica está clasificada como un trastorno de motilidad. La motilidad es la capacidad de los músculos intestinales para hacer circular la comida a través del tracto digestivo y permitir al cuerpo absorber nutrientes vitales. Cuando la motilidad sufre retrasos o daños, la digestión se ve perjudicada, a menudo resultando en una distensión abdominal, dolor y malnutrición. Esto puede llevar a la "pseudoobstrucción" –una crisis médica en la que los intestinos actúan como si estuviesen obstruidos por un objeto extraño, cuando en realidad son incapaces de hacer circular los alimentos de una manera normal. En los casos más severos, los niños pueden necesitar cirugía mayor para extraer las partes dañadas del intestino y quizá necesiten alimentarse durante toda su vida mediante sondas en la nariz o el estómago. Al final, son los efectos secundarios de una alimentación a largo plazo mediante sondas lo que puede acortar la esperanza de vida.

La CIPO aún se considera incurable en la actualidad, otra razón por la que tantas personas se quedaron atónitas ante la total recuperación de Annabel tras su caída del árbol. Sin embargo, aumenta la esperanza para todos los niños. En las últimas dos décadas, se han hecho importantes avances en el diagnóstico y tratamiento –especialmente el uso de nuevos medicamentos que pueden mejorar las contracciones del tracto digestivo, como los que utiliza el Hospital infantil de Boston – que han permitido a muchos más niños a tener una mejor calidad de vida… y todavía hay muchas promesas en el horizonte de que llegarán tratamientos mejores.





¡Salve, César!


2016
Duración 106 min.
País Estados Unidos
Director Joel Coen, Ethan Coen
Reparto: Josh Brolin, George Clooney, Alden Ehrenreich, Tilda Swinton, Scarlett Johansson,Channing Tatum, Ralph Fiennes, Max Baker, Veronica Osorio, Heather Goldenhersh, Frances McDormand, Jonah Hill, Clancy Brown, Christopher Lambert,Alison Pill, Wayne Knight, John Bluthal, Robert Picardo, Fisher Stevens, Patrick Fischler, Tom Musgrave, David Krumholtz, Emily Beecham, Dolph Lundgren


Cuando la mayor estrella cinematográfica mundial desaparece en pleno rodaje y sus secuestradores exigen un enorme rescate para entregarle sano y salvo, hará falta el poder de los grandes nombres de Hollywood para resolver el misterio de su desaparición. No cabe duda de que ¡SALVE, CÉSAR!, una historia cómica que abre el telón y descubre el inesperado humor y el drama que se esconden entre las bambalinas de Hollywood, es una de las películas más imaginativas de los hermanos Coen.

Eddie Mannix (Josh Brolin) es el fixer (solucionador problemas) de un gran estudio de Hollywood. Para él, un día típico de trabajo empieza antes del amanecer, cuando se adelanta a la policía por minutos para impedir que una de las actrices en ciernes de Capitol Pictures sea acusada de ir contra la moral pública. No tiene un minuto para aburrirse y está disponible las 24 horas.

No se rueda una película sin que aparezcan problemas, y Mannix debe resolverlos, sea cual sea. Por ejemplo, se encarga de hablar con los líderes religiosos si van a rodar una epopeya bíblica, o de convencer al disgustado director Laurence Laurentz (Ralph Fiennes) para que acepte a la estrella de las películas del Oeste Hobie Doyle (Alden Ehrenreich) como el protagonista de un sofisticado drama.

Mientras pasa de una estrella en crisis a una estrella problemática, Mannix no solo debe convencer a la prensa de que no se ensañe con la sensacional actriz y nadadora DeeAnna Moran (Scarlett Johansson), que se ha metido en un buen lío, también debe intentar entender qué le pasa a la superestrella de los musicales Burt Gurney (Channing Tatum).

Pero por si no bastarán unos cuantos dramas en torno a egos gigantes para empezar el día, Mannix se topa con la mayor crisis de su carrera; uno de los actores más rentables del estudio, Baird Whitlock (George Clooney), ha sido secuestrado en pleno rodaje de la última epopeya de romanos titulada "¡Ave, César!". El trabajo del siglo ha sido reivindicado por un misterioso grupo que se hace llamar "El futuro". Si el estudio no les entrega 100.000 dólares, puede despedirse de su gran estrella.

Mannix vuela de un problema a otro, intentando que ninguno explote, mientras suelta información pertinente para que el nombre de sus actores no salga en las columnas de cotilleos escritas por un par de hermanas rivales, Thora y Thessaly Thacker (Tilda Swinton en un doble papel). Al menos, que no se vean envueltos en las historias inventadas que tanto gustan a los lectores de las hermanas.

Para Mannix, el solucionador problemas, todo esto forma parte de su trabajo.




Los cuatro veces oscarizados JOEL y ETHAN COEN (No es país para viejos, Valor de ley, Fargo) escriben y dirigen ¡SALVE, CÉSAR!, una comedia acerca de los últimos años de la edad de oro de Hollywood con un reparto encabezado por JOSH BROLIN (No es país para viejos), el oscarizado GEORGE CLOONEY (Gravity), ALDEN EHRENREICH (Blue Jasmine), RALPH FIENNES (El gran hotel Budapest), JONAH HILL (El lobo de Wall Street), SCARLETT JOHANSSON (Lucy), la oscarizada FRANCES MCDORMAND (la miniserie "Olive Kitteridge"), la oscarizada TILDA SWINTON (Michael Clayton) y CHANNING TATUM (Magic Mike).

Producen la comedia Joel y Ethan Coen a través de su empresa Mike Zoss Productions, con TIM BEVAN y ERIC FELLNER (La teoría del todo, Los miserables), de Working Title Films, con los que han trabajado desde la oscarizada Fargo.

Los colaboradores habituales, así como algunos miembros nuevos, se unen a los hermanos para dirigir el equipo técnico encabezado por el director de fotografía ROGER DEAKINS (No es país para viejos, Skyfall), nominado a trece Oscar; el diseñador de producción JESS GONCHOR (Un tipo serio, Valor de ley); el montador RODERICK JAYNES (No es país para viejos, Valor de ley); la diseñadora de vestuario MARY ZOPHRES (No es país para viejos, Interstellar), y el músico CARTER BURWELL (Valor de ley, Carol).

La producción ejecutiva corre a cargo de ROBERT GRAF (No es país para viejos, Valor de ley).


Bienvenidos a Hollywood: Empieza ¡SALVE, César!
¡SALVE, CÉSAR! es un homenaje a la era dorada de Hollywood, una carta de amor a los grandes estudios de entonces salpicada con un toque de ironía. La película es un canto a la factoría de sueños, al tiempo que abre el telón para revelar el poco halagador funcionamiento de la industria del cine en su apogeo.

La comedia transcurre en los años cincuenta, un periodo en el que la espléndida fachada de la industria cinematográfica empezaba a agrietarse. Los grandes estudios se habían visto obligados a vender una de sus grandes bazas, las salas de cine, y se enfrentaban a la llegada de un nuevo rival, la televisión. Tampoco eran ajenos a los cambios políticos y sociales posteriores a la II Guerra Mundial, entre los que podemos incluir la histeria producida por el "peligro rojo" y la Guerra Fría.

Hollywood respondió a las amenazas, reales o imaginarias, ofreciendo al público enormes producciones escapistas, como las epopeyas bíblicas, con miles de figurantes en pantallas panorámicas, atrevidos musicales en tecnicolor, auténticos espectáculos acuáticos al estilo de Busby Berkeley, así como un sinfín de películas del Lejano Oeste y sofisticados dramas de salón.

La maquinaria, perfectamente engrasada, funcionaba como un feudo propiamente dicho, con los jefes de los estudios controlando cualquier aspecto de la vida profesional y privada de los actores. Las carreras se modelaban a medida. Las estrellas aparecían en las películas escogidas por los jefes, se les indicaba cómo vestirse y con quién debían salir. Era inevitable que algún actor o actriz se rebelara e hiciera de las suyas. En ese caso, los estudios tenían un "fixer", alguien que se dedicaba a disimular la indiscreción del artista en cuestión para que el público no se enterase.

No importaba el coste, ante todo había que mantener la ilusión del glamur.

"Hoy en día estamos acostumbrados a saberlo todo de las estrellas y las celebridades, a escarbar en los oscuros pozos de sus vidas privadas", dice Scarlett Johansson, que encarna a DeeAnna Moran, una estrella acuática de cine libremente basada en Esther Williams. "Pero entonces, el público quería creer que las estrellas eran tan ideales como la imagen que se daba de ellas. Los estudios hacían todo lo posible para proteger a sus 'posesiones'. Los actores eran una propiedad: firmaban contratos que les ataban para toda la vida a un solo estudio, que podía 'prestarlos' a otro estudio. El sistema tenía su lado bueno y malo. Por una parte, los estudios cuidaban de sus actores; por otra, podía llegar a ser sofocante".

En aquella época había hombres que se dedicaban a proteger a las estrellas, como Eddie Mannix, el solucionador de problemas del ficticio estudio Capitol Pictures. El personaje es una fusión entre el auténtico Eddie Mannix y Howard Strickling, los famosos "fixers" de MGM. En la película, Mannix, que había sido portero de cabaret, se pasa el día apagando incendios: desde algún desliz sexual, hasta convencer a líderes religiosos para que aprueben el último gran espectáculo bíblico. "Su trabajo consistía en rescatar a un actor en plena borrachera en San Diego y pagar a todos a los que había ofendido, o convencer a alguien gay para que se casara", explica Ethan Coen.

La idea de ¡SALVE, CÉSAR! nació hace más de diez años, según cuenta George Clooney, el oscarizado actor que da vida al vanidoso y malcriado Baird Whitlock, el protagonista absoluto de la epopeya bíblica "¡Ave, César!", que da título a la película real.

George Clooney estaba trabajando en otra película de los Coen cuando le hablaron del proyecto. "Me preguntaron si me apetecía hacer el papel de un actor al que secuestran", recuerda. "Habían escrito unas tres páginas con unos diálogos sensacionales. Dije que sí sin pensarlo".

Pasaban los años y siempre que algún periodista le preguntaba qué proyectos tenía en mente, salía a relucir ¡SALVE, CÉSAR! "Incluso apareció en IMDB", dice el actor, "pero no había guión, esa era la pega".

Joel Coen confirma lo anterior: "Es verdad. Al final, con tanta gente preguntándonos por la película, decidimos sentarnos y empezar a escribir el guión. Además, el tiempo apremiaba. Si esperábamos más, todos los actores que queríamos estarían demasiado viejos para los papeles", añade, riendo.

A pesar de destapar el lado más hipócrita del sistema de estrellato de los grandes estudios, los hermanos Coen también muestran su respeto y admiración por el profesionalismo y la habilidad que caracterizaba la edad de oro de Hollywood. Seguimos las vidas en y detrás de la pantalla de las personas a las que Mannix protege a través de varios rodajes en los platós de Capitol y en decorados naturales en Los Ángeles y alrededores.

Eric Fellner se sintió afortunado de volver a trabajar con los Coen: "Tim y yo tenemos la suerte de llevar años colaborando con Joel y Ethan. Esta película no solo puede considerarse como la culminación de su trabajo, también refleja el afecto que sienten por la industria. No me extraña que muchos de sus actores favoritos quisieran ser parte del proyecto. Apreciamos el cuidado con que tratan el material y la calidad que aportan a cualquiera de sus películas".


Las mayores estrellas: El reparto de la comedia
Con la idea de reflejar el glamur de la maquinaria del estrellato de los años cincuenta, los cineastas reunieron un grupo de talentos que brillan con la misma fuerza que aquellos actores del gran momento de Hollywood, empezando con el personaje central de Eddie Mannix, el solucionador problemas del estudio, un hombre que lo ha visto todo y más, al que da vida Josh Brolin.

"Eddie está disponible 30 horas diarias", explica Josh Brolin. "Siempre pasa algo, pero lo mejor de todo es que, a pesar del estrés, le encanta ser el poli del estudio y tener que estar en cien sitios diferentes a la vez. ¿Cuál es el problema? ¿Cómo lo soluciona? Quiere estar ocupado. Es el mundo de la farándula, pero es un negocio".

El secreto del éxito de Eddie, según Josh Brolin, se debe a que "es una genial figura paterna, una fuerza paternal, y me cae bien por eso. En privado es muy inseguro, pero cuando se le ve trabajar en los platós, cuando debe rescatar a todos esos críos depravados, le empuja una férrea lealtad al estudio y a Nick Schenk, su jefe, el hombre que le dio una oportunidad. No deja que nada se le escape".

Y como cualquier buen padre, Mannix sabe "cuándo ser severo y cuándo ser cariñoso", añade Josh Brolin. "Los actores saben que pueden contar con él, que les protegerá dentro de la burbuja del estudio. Pero si sales de la burbuja y eres desleal, no funcionas en el seno de la familia. Es la típica mentalidad mafiosa, fiel reflejo del pasado de Eddie cuando era portero de un cabaret".

Hay momentos en que los constantes escándalos que debe ocultar a diario amenazan con sobrepasar al solucionador de problemas, pero según el actor, el estrés alimenta a Mannix. "A algunas personas les gusta el estrés, es su vida. Disfrutan resolviendo problemas; y para eso, hacen falta problemas. El cine es así, un negocio con un montón de gente buscando estrés. Lo más irónico es que siempre se quejan del estrés, pero no sabrían vivir sin él. Igual que Eddie Mannix".

Una de las compañeras de Mannix en Capitol Pictures es la montadora C.C. Calhoun, a la que interpreta la oscarizada Frances McDormand. Según la actriz, la montadora lo controla todo y nadie se acerca a su Moviola de última generación sin su invitación. "No se permite a ningún actor entrar en la sala de montaje", dice Frances McDormand. "Verse en la moviola les cohíbe".

C.C., la montadora de confianza de Capitol, siempre está escondida detrás de un par de gafas de culo de botella y una espesa nube de humo. Conocida por trabajar 24 horas al día, siempre está dispuesta a ayudar a Eddie con lo que pasa - bueno o malo - durante un rodaje.

Mannix es una de las pocas personas que pueden entrar en la sala de montaje sin avisar, y los dos comparten muchos secretos, pero C.C. no es de las que hablan: "Nunca divulgaré este tipo de información", dice Frances McDormand, viviendo su personaje. "Ni hablar. Hice un juramento cuando empecé a trabajar en el estudio. Además, ya se sabe, en boca cerrada no entran moscas".

Otro miembro del reparto de crucial importancia que, según él, vuelve a hacer el papel de "idiota" en una película de los hermanos Coen después de O Brother, Crueldad intolerable y Quemar después de leer, es George Clooney. Añade que el personaje de Baird Whitlock "es posiblemente el más idiota de todos. Es una estrella de cine y no se entera de nada, algo que no ocurre en la vida real, ¿verdad?", y sonríe.

Baird, el protagonista del próximo estreno bíblico "¡SALVE, CESAR!", ha hecho muchas películas para el estudio. Al contrario de otros actores y actrices con contratos draconianos, no le molesta ser un producto exclusivo. "Está acostumbrado a que le cuiden, se siente cómodo y protegido en ese mundo", explica George Clooney.

El actor está de acuerdo con Josh Brolin en que Mannix es una figura paternal sin par. "Hace de padre de todos los personajes de la película", dice. "La carga de Eddie es tener que ocuparse de todos esos niños malcriados y egocéntricos con un montón de dinero que no distinguen el norte del sur. En realidad, actúa como una brújula moral".

Baird Whitlock es el actor que más trabajo da a Eddie Mannix sin lugar a dudas. Sus devaneos amorosos y sus ganas de juerga no tienen límite. Pero cuando un misterioso grupo llamado "El futuro" secuestra a Whitlock y reclama un rescate, las cosas se ponen muy feas.

Además de la desaparición del preciado actor, Mannix debe resolver el problema de DeeAnna Moran, interpretada por Scarlett Johansson, que trabajó en El hombre que nunca estuvo allí, de los Coen, a los 15 años. "DeeAnna es muy profesional, pero debido a un desgraciado acontecimiento en el plató, se encuentra en una posición incómoda, tanto figurada como literalmente, y necesita ayuda", explica la actriz. "A Eddie Mannix se le debe ocurrir algo para que pueda mantener una fachada de pureza e inocencia".

DeeAnna está en pleno rodaje de una espectacular película acuática para Capitol. La actriz ha hecho ganar millones al estudio gracias a su belleza e inteligencia, unidas a un talento acuático innato y a la habilidad de navegar por aguas turbulentas. Es capaz de cualquier cosa para seguir siendo la número 1, y Mannix le ofrece una solución viable, muy parecida a la que recurrió la actriz Loretta Young cuando se encontró en un apuro similar.

DeeAnna es una mujer muy libre para la época, le gusta pasarlo bien tanto como trabajar, y Scarlett Johansson decidió que no sería exigente. Está en un apuro muy serio y es perfectamente sincera con Mannix: "Hace tiempo que DeeAnna y Mannix se conocen", explica la actriz. "No hace falta que actúe con él. Eddie sabe lo que pasa y DeeAnna puede hablar francamente. Tienen una relación cómoda y ella se fía de él".

Siempre que Eddie Mannix necesita un testigo irreprochable, recurre a Joe Silverman, encarnado por Jonah Hill. Además de ser el hombre más fiable de todo el planeta, Joe sabe mantener la boca cerrada. Y tratándose de salvar a una de las mayores estrellas de Capitol Pictures, la credulidad de Joe será una bendición.

Burt Gurney, el personaje de Channing Tatum, es toda una estrella. Ha conquistado al público del mundo entero y es uno de los actores más rentables que ha producido el sistema hasta la fecha. Nada le induciría a ser desleal a sus creadores... o al menos, eso creían todos.

"Burt es un actor típico que sigue actuando cuando se apaga la cámara", explica Channing Tatum. "Es rubio, lleva el pelo un poco largo y no piensa. Es de esos que tiene un traje para cualquier ocasión, un traje para conducir, un traje para salir de noche... Es muy exagerado, incluso teatrero".

Y al igual que muchos actores de la película, guarda un secreto, pero Channing Tatum no tiene la menor intención de revelarlo: "Me limitaré a decir que no es exactamente lo que parece".

Otro de los dilemas de la película gira en torno a Hobart (Hobie) Doyle, el famoso vaquero cantante de Capitol Pictures, y el exigente y sofisticado realizador dramático Laurence Laurentz. Hobie, un auténtico vaquero que fue descubierto por algún ejecutivo de Capitol y catapultado a la fama, se esfuerza en ser un buen actor y en controlar su acento. Cuando se involucra accidentalmente en el misterio del secuestro de Baird, pasará de ser un héroe de la pantalla a serlo en la vida real.

Alden Ehrenreich hace el papel del joven que se siente más cómodo en compañía de un caballo que con la gente. El estudio le obliga a invitar a una joven actriz en ciernes, Carlotta Valdez (VERONICA OSORIO), al estreno de su nueva película de vaqueros, "Lazy Ol' Moon" (Luna perezosa). "Se trata de un golpe publicitario para que el público crea que son pareja", explica Alden Ehrenreich, y añade, riendo: "Pero Hobie sería mucho feliz en compañía de su caballo Whitey".

Luego alguien del estudio tiene la genial idea de endorsar a Hobie al famoso director Laurence Laurentz para que protagonice un sofisticado drama de salón, algo que no va con él, y que saca de quicio al director y al actor. Laurentz, un prestigioso realizador europeo, es de lo más granado que ha pisado el estudio. A pesar de su inmensa paciencia, incluso con los actores mediocres, tal vez nunca ha tenido que enfrentarse a alguien como Hobie.

"Hobie es totalmente inadecuado para el tipo de película que va a rodar Laurentz", explica Ralph Fiennes, dos veces nominado a una estatuilla, que encarna al puntilloso y exigente director. El actor shakespeariano vuelve a meterse en un papel cómico después de El gran hotel Budapest.

"Laurence no puede elegir", sigue diciendo. "Le ordenan que trabaje con el joven actor. Hobie tiene mucho éxito en películas del Oeste, pero no significa que pueda hacer otra cosa. Es un vaquero al que piden que se transforme en un hombre de sociedad y se mezcle con personas vestidas con traje de noche. No consigue pronunciar correctamente los diálogos. Laurence necesita a un actor sofisticado, seguro de sí mismo, nada que ver con Hobie. Y cuanto más intenta enseñarle, peor, más nervioso se pone".

Otra idea realmente cómica es el doble papel de Thora y Thessaly Thacker, dos gemelas a las que separa una tremenda rivalidad y que escriben sendas columnas de cotilleo, aunque ellas lo consideran noticias. Thora y Thessaly nacen de la fusión de dos rivales en la vida real, Hedda Hopper y Louella Parsons, y de las gemelas Abigail Van Buren y Ann Landers, que daban consejos en sus columnas. Una de las tareas más complicadas de Mannix es impedir que las hermanas publiquen cotilleos inapropiados, para lo que debe sobornarlas con "exclusivas".

La oscarizada Tilda Swinton da vida a Thora y a Thessaly. "Son gemelas, pero prefieren fingir que la otra no existe", dice. "Cada una es una espina clavada en la otra. Compiten en todo, desde el tamaño de los sombreros a las historias, y darían lo que fuera por ser la única. Son increíbles".

Y para complicarlo aún más, mucha gente nunca sabe si habla con Thora o con Thessaly. "Eddie Mannix nunca está seguro", dice Tilda Swinton. "Una tiene diecinueve millones de lectores, y la otra, veinte. Una tiene un lugar aquí, y la otra allí. Con razón, ninguna de las dos se considera columnista de cotilleos, son 'comentaristas culturales'".

Tilda Swinton dice que la atracción de sus dos personajes se encuentra en sus antecedentes en la vida real: "Thora y Thessaly forman parte de la máquina que fabrica mitos, algo de gran importancia entonces. Era un mundo de ensueño diseñado por personas que tenían poco de soñadoras. Su trabajo es hacer caer a las diosas y a los dioses de sus pedestales, pero para eso es necesario subirlos ahí arriba primero. Si no es así, no tendrán nada que contar en su columna. Es un círculo vicioso: se les aúpa al pedestal, se les destroza, se les vuelve a aupar..."


Habituales y no habituales: En el plató con los hermanos Coen
Mannix no es el único que consigue hacer sentir seguros a los actores. Los intérpretes y técnicos del Equipo Coen también se sienten protegidos. Muchos de ellos habían trabajado antes con el director y el productor, pero incluso la primera vez disfrutaron de un rodaje relajado por haberse planeado meticulosamente de antemano.

Aunque, hasta ahora, solo requieren sus servicios para papeles de tonto, George Clooney hace la maleta en cuanto los Coen le llaman. "Si uno se fija en la historia del cine, y concretamente en los grandes directores, ninguno seguía realizando grandes películas después de treinta años", dice el actor. "En general, las mejores obras se sitúan al principio o a medio camino de la carrera de un director, pero las películas de los Coen siguen siendo increíbles. La historia les colocará al lado de los más grandes cineastas".

Continúa diciendo que los hermanos Coen, a su manera, siguen el estilo clásico de hacer cine que describen en ¡SALVE, CÉSAR! "Solo ruedan lo que van a usar", explica. "En parte se debe a que empezaron como montadores. En muchos proyectos, te mandan el guión en octubre y ruedas en marzo. Entretanto, has recibido varias versiones. Pero no ocurre con Joel y Ethan. El guión sigue siendo el mismo y solo ruedan las tomas que van a usar. Ya han montado la película en su cabeza, la están viendo".

Channing Tatum reconoce que bastó con una llamada para que se apuntara. No era la primera vez que interpretaba un papel cómico después de las dos entregas de Infiltrados, y también había bailado en Magic Mike. "Pero no había hecho nada parecido para Joel y Ethan Coen", dice, entusiasmado. "He aprendido muchísimo trabajando con ellos. Son muy específicos, se aseguran de que todo sea históricamente perfecto. No solo se meten con la industria del cine y su historia, también la homenajean. Es una auténtica proeza".

El actor se dejó conquistar por la forma de rodar las películas en la edad de oro. Reconoce que le sorprendieron sobre todo los fondos pintados, tan propios de ese periodo. A pesar de ser totalmente artificiales, cambian completamente vistos a través del objetivo de la cámara, parecen reales. "Me quedé asombrado", dice. "Entendí cómo se hacían las películas en esa época, desde la manera de rodar, hasta la manera en que la cámara pasaba de un decorado a otro. Fue como pasear por un sueño en un estudio del año 1951".

Scarlett Johansson se sintió atraída por la época en que transcurre la historia. "Pensé que sería interesante trabajar en una película de época que tiene lugar en la edad de oro de Hollywood", explica. "¿A qué actor no le gustaría hacer eso? No hay más que fijarse en los trajes, el glamur, la calidad de las películas, el entorno. No lo dudé ni un momento. Además, los hermanos Coen son muy abiertos en los rodajes. Saben lo que quieren, pero escuchan todas las sugerencias. Crean un entorno seguro, muy creativo".

Josh Brolin, que ha trabajado en varias películas de los hermanos Coen, entre ellas No es país para viejos, reconoce riendo que para él lo más atractivo del proyecto fue que le daba una bofetada a George Clooney... varias veces seguidas, gracias a las diferentes tomas. "Es extraño, pero a Clooney no pareció importarle". Cuando debían ensayar la escena de la bofetada, George Clooney aún estaba en Inglaterra. Le mandó un correo electrónico a Joel Coen para disculparse, añadiendo: "Dile a Josh que podrá abofetearme cuanto quiera cuando me vea".

"Fue muy profesional por su parte", sigue diciendo Josh Brolin. "Nos lo pasamos muy bien rodando la escena. George es genial y no puso ninguna pega, al contrario".

Eddie Mannix no abofetea a Whitlock por maldad. "Recibe una torta porque tiene una rabieta", explica. "Quiere unos Froot Loops, unos caramelos, y no puede porque ya ha comido mucho azúcar. Debe aprender a entender el significado de la palabra 'No'. Debe entender que falta al respecto a todo el mundo. ¿Recuerdan cuando Cher abofetea a Nicolas Cage en Hechizo de luna? Pues eso mismo".

Para Ralph Fiennes también es la primera vez que trabaja en una película de los hermanos Coen, aunque reconoce que llevaba años esperando su llamada. "Sus guiones son sorprendentes y totalmente impredecibles, tanto para los personajes como para la trama", dice. "No hay una sola película suya que se parezca, pero si se ven todas, hay algo en común, una marca".

La experiencia superó sus expectativas: "Joel y Ethan dirigen con gran discreción, son muy relajados. No es lo habitual, el ambiente en el plató era sensacional. Sin embargo, se trabajaba deprisa y se conseguía mucho, algo que no suele ocurrir muy a menudo en otros rodajes. Tienen un equipo y confían plenamente en todos los que trabajan con ellos. Es un sistema muy eficiente".


La recreación de la edad de oro: El diseño de la película
¡SALVE, CÉSAR! es la sexta película del diseñador de producción Jess Gonchor con los cineastas, empezando por la oscarizada No es país para viejos, hasta Valor de ley, por la que fue nominado al Oscar a la Mejor Dirección Artística. Pero este proyecto prometía ser especial desde el principio. "Hacer una película en torno al rodaje de otra es diferente", dice el diseñador. "Me extrañaría volver a tener una oportunidad semejante, por eso intenté disfrutar al máximo en esta".

Jess Gonchor y su equipo se zambulleron de lleno en los años cuarenta y principios de los cincuenta para documentarse acerca de cómo se rodaba entonces. Por suerte, fue la época en que los estudios empezaron a contratar a un fotofija para documentar los rodajes. No solo disponía de un archivo enorme, también tuvo ocasión de hablar con personas que trabajaron entonces y estaban más que dispuestas a contar sus recuerdos. "Me lo pasé realmente bien estudiando todas las fotos y siguiendo los pasos que daban los directores artísticos de la época para diseñar las películas", dice.

Pero el trabajo de documentación se multiplicó ya que en ¡SALVE, CÉSAR! se ruedan varias películas. "Siempre aparecía algo nuevo y alguien decía: 'Mirad lo que hicieron en La túnica sagrada', 'Fijaos en esta película de Roy Rogers'. Todo el mundo participaba y disfrutaba", explica el diseñador.

Jess Gonchor se fijo en cómo se rodaba entonces, en los enormes platós donde el realizador, el director de fotografía y el equipo de cámara parecían estar en una isla perfectamente delimitada. Hoy en día, el director no necesita estar cerca de la cámara. Puede controlarlo todo desde los monitores de vídeo e incluso desde un iPad. Los platós tampoco son enormes, ya que es posible aumentarlos digitalmente durante la posproducción.

Otra diferencia que sorprendió al diseñador de producción fue la forma de vestir del equipo: "Ahora todos llevamos vaqueros y camisetas, pero en los cincuenta, los hombres llevaban pantalones, chaquetas e incluso trajes. Fumaban en el plató y la maquinaria era enorme".

Por suerte, Jess Gonchor pudo hacerse con equipos de época, como cámaras, focos y ventiladores para los rodajes que tienen lugar en ¡SALVE, CÉSAR! "Fue maravilloso disponer de cámaras y del equipo que usaban entonces", dice el diseñador. "Gracias a eso todo parecía real".

Jess Gonchor y su equipo trabajaron muy de cerca con el director de fotografía Roger Deakins, nominado nada menos que a trece estatuillas, y con la diseñadora de vestuario Mary Zophres, dos colaboradores habituales de los Coen, para escoger los colores que diferenciarían el entorno de Capitol Studios y los decorados donde se rodaban las diversas películas.

"Tratándose del despacho de Eddie Mannix, decidimos que sería casi como una fábrica, nada glamuroso", explica el diseñador. "Pero los platós eran lo opuesto, llenos de colores brillantes y de elementos fantasiosos. Los decorados eran enormes para mostrar cómo se viajaba en el mundo mágico del cine de los grandes estudios".

Jess Gonchor se llevó una de las mayores sorpresas ya bien entrado el rodaje, después de haber creado secciones de la Vía Apia y todo un templo romano para la epopeya bíblica. Alguien del equipo descubrió fotos de archivo en la biblioteca de UCLA (Universidad de California Los Ángeles) de la famosa Quo Vadis y comprobaron que "habíamos hecho lo que hacían entonces, hace 70 años. Fue un gran día para nuestro departamento".

La diseñadora Mary Zophres, nominada al Oscar por su trabajo en Valor de ley, de los hermanos Coen, empezó a documentarse para el vestuario de ¡SALVE, CÉSAR! incluso antes de que el proyecto recibiera la luz verde, después de reunirse una sola vez con los cineastas. "Para cuando empezó la preproducción, ya tenía todos los bocetos individuales y conjuntos preparados. Nunca había dibujado tantos y había tenido tantas ideas. Y menos mal que me adelanté, porque incluso con doce semanas de preparación casi no tenía bastante para tantas películas dentro de una película. Fue un reto, desde luego, pero también fue genial, el sueño de cualquier diseñadora".

El diseño de ¡SALVE, CÉSAR!, al contrario de una película normal, es muy variado. La historia principal está diseñada según un estilo, pero cada una de las películas que se ruedan son totalmente diferentes, por lo que la paleta de colores y el vestuario cambian radicalmente, pasando de las túnicas romanas a los trajes de sirenas, y del vestuario de una película de vaqueros a los trajes de noche típicos de los cincuenta.

Para el vestuario de la historia principal, la diseñadora se documentó viendo películas de finales de los cuarenta. Aunque ¡SALVE, CÉSAR! transcurre en 1951, Mary Zophres dice: "En realidad, en esa época nadie iba a la última moda. La gente solía seguir con la ropa de unos años atrás".

No hacía mucho que había vestido a Josh Brolin en Gangster Squad: Brigada de élite, y quería que su vestuario en esta película no tuviera nada que ver con la anterior. Dado que no se cambia de traje durante la película, Mary Zophres recorrió varias tiendas de vestuario hasta encontrar el traje cruzado que encajaba a la perfección con el actor por el corte y el color, marrón no muy oscuro. "Buscaba un look muy específico para Josh, por eso le dije que se dejara el pelo un poco más largo para que se vieran los cabellos grises", explica la diseñadora. "Estaba muy delgado durante la preproducción y le pedí que comiera todo lo que le apeteciera con la finalidad de conseguir más presencia para la cámara".

La idea de que Josh Brolin llevara bigote se le ocurrió viendo fotos de los presidentes de los estudios, y concretamente una de Walt Disney, que según ella "llevaba un bigotito genial". También onduló el pelo del actor. "Cuando le miré, tuve la impresión de que acababa de salir del año 1951, era mágico", recuerda.

Para rematar el aspecto del personaje, Josh Brolin lleva un sombrero de fieltro tipo "homburg", algo más redondeado que el típico "fedora" de las películas de gánsteres. "Es el único que lleva ese tipo de sombrero porque es el protagonista de la película, y queríamos diferenciarle claramente de los otros personajes".

La meticulosidad y respeto a la época también se incorporaron al vestuario de los miles de figurantes. En total se necesitaron casi 3.000 trajes, de los que 500 fueron hechos a medida. La directora de casting de la figuración, DEBBIE DeLISI, tiene un don especial para escoger rostros, que también parecían salir del pasado. "Algunas personas son contemporáneas, da igual como se las maquille o peine", dice. "También hay que tener cuidado con el corte de pelo, buscar mujeres que no estén teñidas y que no se hayan puesto Botox, y eso no es fácil en Los Ángeles", añade, riendo.

Los extras debían parecer auténticos, pero tampoco debían desviar la atención de los personajes principales. Todos los hombres llevan pantalones de cintura alta y todas las mujeres ropa interior típica de los cincuenta.

"Vestir a los extras es el mejor aprendizaje para un diseñador de vestuario", dice Mary Zophres. "Siempre invento historias para todos los personajes, deben parecer reales y, a la vez, formar parte del conjunto".

El vestuario de Tilda Swinton fue coser y cantar, según la diseñadora: "A Tilda le queda bien cualquier cosa. Reconozco que nos pasamos un poco con ella, aunque forma parte de la parte 'realista' de la película. Pero es un personaje especial porque son dos. Las dos llevan trajes de chaqueta y sombreros con pluma. Una de las hermanas inclina la pluma hacia la derecha, la otra, hacia el lado opuesto".

El vestuario de Channing Tatum corresponde al de los actores de la época, concretamente a lo que llevaba Troy Donahue y Tyrone Power. En la secuencia del cabaret, un momento crucial para su personaje y para que destaque entre los demás, lleva un bléiser color crema y una camisa sin corbata, un estilo inspirado en una fotografía de Power. Casi todos los demás actores, incluso Alden Ehrenreich, visten de oscuro, aunque este último tiene un vestuario de lo más variado, que va de las camisas vaqueras a cuadros, pasando por ropa casual, al esmoquin.

Muchos personajes y la figuración masculina llevan trajes en diferentes tonos de marrón que contrastan fuertemente con el brillante tecnicolor de las películas que se ruedan en el estudio. Para el vestuario de estas películas, la diseñadora estudió los modelos de varios diseñadores cinematográficos de la época, como Edith Head y Adrian, por ejemplo, para conseguir el look adecuado.

En cuanto a George Clooney, "se pasa casi toda la película con falda y le gusta que esté por encima de la rodilla", y añade, con cara de sorpresa: "¿Quién iba a pensar que George tuviera unas piernas tan estupendas?"

En realidad, la famosa "falda" es una túnica romana que le llega a media pierna con peto de cuero y sandalias muy específicas que nos recuerdan a películas como Ben-Hur. Las sandalias de George Clooney, los sombreros de Tilda Swinton y los gorros para la escena de natación sincronizada protagonizada por Scarlett Johansson fueron hechos a medida.

En total, la diseñadora tuvo que vestir a 170 figurantes romanos, soldados inclusive, además de 120 israelitas y entre 40 y 50 esclavos. "Y eso solo era una de las películas dentro de la película", acaba diciendo.

Por si no fuera bastante, todos los figurantes debían pasar por la peluquería. La diseñadora de peinados CYDNEY CORNELL reconoce que se inspiró directamente en epopeyas como Quo vadis, Ben-Hur y La túnica sagrada.

Los trajes más complicados tal vez fueron los de las "sirenas" para la secuencia acuática. Todas debían poder nadar a pesar de llevar colas cubiertas de cuentas para simular las escamas. "Mary se preocupó mucho de que encajara con cada una de nosotras y de que estuviéramos cómodas", dice Scarlett Johansson. "Sus diseños eran flexibles. El traje de sirena era restrictivo, desde luego, pero consiguió que fuera fácil ponérselo y quitárselo".


Canto, baile y lazo: Un rodaje por todo Los Ángeles
Scarlett Johansson ensayó la secuencia del ballet acuático con cola de sirena en "una piscina bastante mugrienta en pleno Manhattan", dice, riendo. "El traje era muy ligero, pero la cola flotaba, y tuvieron que inventarse algo para que no se levantara mientras nadaba. Lo consiguieron después de unos cuantos intentos".

"Scarlett estaba dispuesta a todo", dice MESHA KUSSMAN, que se encargó de coreografiar la secuencia del ballet acuático. "Es muy dinámica. En cuanto le pedíamos que hiciera algo, brillaba. Fue fantástico verla".

Mesha Kussman, la directora del grupo de natación sincronizada Aqualillies, se ocupó de toda una secuencia que transcurre en la superficie de una piscina: "Joel y Ethan sabían perfectamente lo que querían. Los movimientos debían ser perfectos y estar llenos de gracia, como en las películas de la época. Acordamos trabajar con treinta y dos nadadoras que desarrollaran formas cambiantes para crear una ilusión caleidoscópica. Treinta y dos nadadoras era el número exacto para dar la sensación de que había muchas más nadando en círculos perfectos y para que Scarlett pudiera zambullirse entre ellas con el suficiente espacio".

La coreógrafa se inspiró en las películas de Esther Williams, cuyos ballets acuáticos solían estar coreografiados por el gran Busby Berkeley. No fue una casualidad que la secuencia se rodara en la piscina del plató 30 de los estudios Sony, entonces MGM. Los cineastas y el director de fotografía también se "empaparon" viendo películas de Esther Williams, lo que les ayudó a decidir cuál era la mejor posición para la cámara y a cuántas nadadoras necesitarían para conseguir el efecto deseado. "Fuimos las primeras nadadoras en usar la piscina para una escena de este tipo desde la época de Esther Williams", dice Mesha Kussman con una enorme sonrisa. "Estábamos entusiasmadas con la idea".

El coordinador de especialistas TAD GRIFFITH estuvo muy ocupado durante el rodaje con las escenas de la película de vaqueros y echando una mano a Mesha Kussman con el ballet acuático. La piscina se preparó con enorme cuidado para evitar cualquier tipo de sorpresa. "Nos pusimos de acuerdo con los diversos departamentos durante la preproducción, poniendo el énfasis en la seguridad de todos los miembros del equipo y en la preparación de la piscina, es decir, atrezo, decorado, etcétera", explica el coordinador. "Luego trabajamos con especialistas en sistemas de poleas para las plataformas y con la gente de efectos especiales que debían crear las fuentes en el decorado. Ensayamos con dobles para descubrir cualquier posible problema y estar preparados para cualquier eventualidad".

Tad Griffith, un especialista de tercera generación que empezó a trabajar en el cine a los cinco años, también supervisó y ayudó a Alden Ehrenreich a entrenarse para algunas de las escenas más complicadas. "Nos preparamos mucho con los caballos", explica. "Alden se entrenó durante seis semanas, tres veces a la semana. Lo primero fue enseñarle a relajarse cuando estaba encima del caballo y decidir a qué velocidad se sentía cómodo".

GATTLIN GRIFFITH, el hijo del coordinador, se encargó de algunos de los movimientos a caballo más complicados, pero Alden Ehrenreich aprendió a manejar el lazo y a disparar desde la silla, y pudo hacer la mayoría de lo que requerían los cineastas. "Estoy muy orgulloso de Alden", dice Tad Griffith. "Aprendió muy rápido, casi puede vanagloriarse de ser un verdadero vaquero. Ya sabe hacer trucos encima de un caballo en movimiento, lanza el lazo y dispara como un profesional. Si vuelven los espectáculos del Lejano Oeste, tiene una plaza asegurada".

El actor es algo más modesto hablando de sus logros: "No me describiría como un experto con el lazo. Vamos a dejarlo en que soy un buen principiante. Me enseñó CLIFF McLAUGHLIN, cuyo padre fue el mejor lacero del mundo y trabajó con Roy Rogers y Gene Autry. Aprendí a hacer un 'flat loop', un nudo especial, y lo básico con el lazo. Me divertí mucho".

Otro especialista muy valioso fue el coreógrafo CHRISTOPHER GATTELLI, ganador de un Tony por el musical "Newsies", estrenado en Broadway, y nominado a un Tony en 2008 por "South Pacific". Sin embargo, la coreografía del número principal de Channing Tatum era su primer encargo para un largometraje. Reconoce que la oportunidad de homenajear a bailarines de cine tan famosos como Gene Kelly y Fred Astaire fue un sueño hecho realidad.

La secuencia se centra en el personaje de Channing Tatum, un marinero bailarín a punto de zarpar: "Channing es muy físico, muy al estilo de Gene Kelly, lo que era una ventaja", dice el coreógrafo. "El baile gira en torno al amor, e incluye claqué y acrobacias, tanto para Tatum como para los bailarines que le apoyan. Channing sabía bailar, pero no tenía ni idea de claqué. Eso sí, aprendió rápido. Tiene un don innato que nos vino muy bien porque debía bailar con algunos de los mejores bailarines de claqué que conozco.

Channing Tatum también demostró estar a la altura de las acrobacias requeridas en la secuencia. "Ocurren muchas cosas", explica Christopher Gattelli. "Hay swing, saltos. Por ejemplo, en un momento dado, Channing hace el pino, da una voltereta hasta la barra y acaba en una mesa de un salto. Estuvo fenomenal. Encarna la perfecta combinación como actor".

Channing Tatum también es bastante más modesto describiendo sus logros, sobre todo en lo que respecta al claqué: "Sabía desde el principio que aprender claqué no sería fácil", recuerda, riendo. "Pero no tenía ni idea de que fuera tan difícil. Me quito el sombrero ante Chris Gattelli y MEREDITH PATTERSON (la asistente coreógrafa); fueron muy pacientes y comprensivos".

El actor reconoce que solo se aprende repitiendo los movimientos una y otra vez: "Lo más difícil es aprenderse la coreografía de memoria. Para bailar claqué no solo hay que aprender a hacer el sonido, sino a ser musical. Es como tocar un instrumento. No debería llamarse claqué, sino percusión del pie. Tocas parte de la canción con los pies".

Obviamente, una película en torno a la edad de oro del cine debía rodarse en Los Ángeles. Los cineastas debieron encontrar decorados icónicos que no hubiesen sufrido grandes cambios desde los años cincuenta, además de lugares famosos conocidos por el público amante de las películas clásicas.

Según el director de localizaciones JOHN PANZARELLA, "The Lot", antaño Warner Hollywood, y antes Goldwyn Studios, situado en Hollywood Oeste, sirvió de base de operaciones para ¡SALVE, CÉSAR!

Muy pronto en la preproducción se escogieron dos decorados clave, donde se rodaría la película del Oeste y, sobre todo, la de romanos. "Ahí estábamos, en el sur de California, pero necesitábamos la Vía Apia, que se encuentra en Italia", explica John Panzarella. "Había que descubrir dónde se rodaría la secuencia en el Hollywood de 1950".

Los cineastas acabaron decidiéndose por el Big Sky Movie Ranch en el valle Simi, donde se rodó la famosa serie "LA FAMILIA INGALLS". "Escogimos un camino de tierra totalmente recto, colocamos varios pinos piñoneros, unos cuantos monumentos y un arco, y lo convertimos en la Vía Apia con 200 centuriones", dice.

Para las secuencias de la película de vaqueros, se inclinó por un decorado típico de las películas de la época, el parque natural Vasquez Rocks. "Se rodaron un sinfín de películas del Oeste allí", dice, "y uno de los más famosos episodios de Star Trek, 'The Arena'. También sirvió de decorado para el pueblo de Piedradura en las películas de Los Picapiedra. Es el típico paisaje de las películas del Oeste, fue genial rodar allí".

No tuvieron que desplazarse muy lejos para encontrar el pozo de Josafat para la epopeya bíblica. Las Cuevas Bronson se encuentran en el parque Griffith de Los Ángeles, y la antigua cantera empezó a servir de decorado en 1919. "La primera entrega de La invasión de los ladrones de cuerpos, Batman y también The Monkees se rodaron allí".

El interior del cabaret donde Hobie y Carlotta aparecen juntos por primera vez se rodó en el Hollywood Palladium, que hoy se usa como sala de conciertos, y el exterior es la fachada del cercano Fonda Theatre. "El Palladium se inauguró la noche de Halloween de 1940", dice John Panzarella. "Los primeros en salir fueron Tommy Dorsey y Frank Sinatra. Desde entonces, todo el mundo ha tocado allí, los Rolling Stones, Bob Dylan, los Grateful Dead, Neil Young, Tito Puente y un montón de grupos latinos. No ha cambiado mucho desde esa noche de 1940, era el mejor sitio para rodar la secuencia del supercabaret, ¿verdad?"

El hogar del solucionador de problemas acabó siendo dos casas: los interiores se rodaron en Silver Lake y el exterior en Echo Park.

La famosa piscina del plató 30 de Sony sirvió para la secuencia del ballet acuático, pero fue bastante más complicado encontrar los exteriores de Capitol Pictures, ya que la mayoría de los grandes estudios has modernizado sus edificios. El único que encajaba era el de Warner Bros., explica John Panzarella: "Ha mantenido en gran parte el aspecto de entonces y es un edificio totalmente al estilo clásico de Hollywood. Nos bastó con retirar los coches y algún que otro equipo. Las personas que trabajan allí se quedaron asombradas cuando vieron las calles totalmente desiertas, sin vehículos, como en la época".

Capitol Studios también tuvo la aportación de algunos exteriores rodados en la magnífica Union Station, en pleno centro de Los Ángeles.


Y para concluir: Acaba el rodaje de ¡SALVE, CÉSAR!
Para la mayoría de actores de ¡SALVE, CÉSAR!, la película representa un puente entre la edad de oro de Hollywood y la forma actual de rodar, enseñando lo bueno y lo malo de otra época.

George Clooney habla de lo que debía ser convertirse en un actor contratado por un gran estudio en el momento culminante de Hollywood. Compara el compromiso a largo plazo al que los jóvenes deportistas se enfrentan actualmente. "Es como hacer un pacto con el diablo", dice. "Es maravilloso que te ofrezcan un contrato, que te contraten. Al principio parece que ganas mucho dinero, pero luego te das cuenta de que es todo lo contrario. Sigue ocurriendo hoy en día, sobre todo con los deportistas jóvenes".

Él mismo lo comprobó muy al principio de su carrera, cuando firmó un contrato restrictivo, aunque mucho menos draconiano que los de entonces. "Sé lo que significa trabajar en un solo estudio, conocer a todos los técnicos y todos los platós. Lo he catado".

"Hay algo que no ha cambiado, y es el proceso mismo de la producción, al que ¡SALVE, CÉSAR! rinde homenaje", sigue diciendo. "Ha habido grandes avances, pero seguimos rodando con una cámara montada en una grúa. La iluminación sigue siendo la iluminación. El sonido es el sonido, y el director sigue decidiendo si la toma es válida".

Tilda Swinton está de acuerdo con su compañero de reparto: "Las películas siguen transportándonos, incluso a los que tenemos la suerte de hacerlas. Hay algo eterno en el cine. Ya lo dice Eddie Mannix refiriéndose a Baird Whitlock: 'No puedo dejar que se sepa la verdad aunque le amenace con hacerlo, porque debe seguir siendo una fantasía, un sueño'. El público lo necesitaba entonces y lo necesita ahora".

Antaño, el solucionador de problemas en un estudio era la garantía de que la imagen de las estrellas estaba protegida. "Tengo la impresión de que hoy se necesitan más que nunca", añade Channing Tatum. "Ahora, las estrellas contratan a publicistas y abogados simplemente porque un 'fixer' no podría con todo. Hoy en día hay que andarse con mucho cuidado, pero en 1951 podías hacer la peor barbaridad, llamar a Eddie Mannix y decirle: 'Tío, he metido la pata'. Y él contestaba: 'No toques nada, voy para allá'. Da un poco de miedo pensarlo".

Josh Brolin comenta que algunos de los problemas que resuelve Mannix tal vez no escandalizarían a nadie, pero hay paralelismos contemporáneos. "Los problemas han cambiado, pero ahora tenemos el National Enquirer y ese tipo de publicaciones. Esos periodistas no se rinden nunca porque están convencidos de que todo actor, director o productor miente, que nunca dice la verdad, y que si siguen escarbando, encontrarán algo. El problema es que el 50% de las veces tienen razón. E incluso cuando no la tienen, si te enfrentas a ellos, rehúsan reconocerlo".

En opinión de Ralph Fiennes, detrás del humor de ¡SALVE, CÉSAR! vive un auténtico microcosmos del negocio del entretenimiento: "La película estudia la jerarquía, la vanidad, la inseguridad y la soledad. Observa el sueño del éxito y el dolor del fracaso. Muestra hasta qué punto está expuesta la fragilidad humana y cómo aumenta en el mundo del cine y del teatro".

Hay algo que no ha cambiado, añade el actor, y es el difícil equilibrio entre el negocio y el arte. "Los directores siguen queriendo imprimir su idea a la película, pero una visión artística no siempre funciona a la hora de hacer entrar al público en el cine".

Channing Tatum acaba diciendo que si algo no ha cambiado, es que las películas todavía sirven para ayudar al espectador a escapar. Según él, lo mejor de ¡SALVE, CÉSAR! es que "la película es muy entretenida a cualquier nivel. Se trata un tributo a un arte, aunque parte del barniz se haya perdido con los años".





Mecánica popular


2015
Duración 90 min.
País Argentina
Director Alejandro Agresti
Reparto: Alejandro Awada, Patricio Contreras, Marina Glezer, Romina Ricci, Diego Peretti


Tras dedicar su vida a publicar filosofía, historia y psicoanálisis, el editor Mario Zavadikner, desencantado con la realidad social e intelectual, decide pegarse un tiro en su editorial. Una inesperada presencia detiene su intento: Silvia Beltrán, una joven escritora que amenaza suicidarse si Zavadikner no le publica su novela.


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