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martes, 29 de mayo de 2018

THE WALKING DEAD


Las razones por las que se produce un apocalipsis zombi en la narrativa popular desde que George A. Romero estrenó La noche de los muertos vivos en 1968, sea en películas, series y videojuegos o en novelas y cómics, no son muy variadas: la contaminación de la naturaleza con residuos tóxicos y una bacteria agresiva o un virus, diseñados o fruto de alguna mutación, que se propagan entre las personas sobre todo a base de mordiscos y, tras morir, resucitan y transformadas en individuos descerebrados, torpes y renqueantes que se pudren y lo único que buscan es devorar a cualquier ser vivo que tengan a su alcance, sólo los sesos o cada arroba de carne sanguinolenta a la que le puedan hincar sus inmundos dientes.

En el caso de The Walking Dead, la novela gráfica escrita por Robert Kirkman e ilustrada por Tony Moore desde octubre de 2003, con Charlie Adlard sustituyendo al segundo a partir de abril de 2004, su adaptación a serie televisiva homónima por Frank Darabont en 2010 y su spin-off, Fear the Walking Dead, creado por el propio Kirkman y Dave Erickson en 2015, descubrimos pronto que los zombis se zampan lo que pillan, y la información principal acerca de la hecatombe nos la dieron durante el episodio “TS-19” (1x06): el doctor Edwin Jenner (Noah Emmerich), último científico vivo del Centro de Control de Enfermedades en Atlanta, con escasa estabilidad mental e impulsos suicidas no aparentes, habló de la existencia del virus causante de tanta calamidad.


Y quiso añadir algo al oído de Rick Grimes (Andrew Lincoln) antes de diñarla en la explosión del Centro que había provocado, pero no supimos lo que fue hasta el episodio “Beside The Dying Fire” (2x13), final de temporada: cuando el despreciable Randall (Michael Zegen), el joven a quien los protagonistas se plantearon ejecutar para que no revelase a su grupo la ubicación de la granja de Hershell (Scott Wilson), Maggie (Lauren Cohan) y Beth Greene (Emily Kinney), resucitó convertido en un zombi después de que el enajenado Shane Walsh (Jon Bernthal) le partiese el cuello, sin haber sido mordido por un caminante, Rick se vio obligado a contar a los suyos que el doctor Jenner le había dicho: que todos estaban ya infectados por el virus zombi.

Kirkman se arrepintió luego de esas revelaciones: “Posiblemente se dio demasiada información y fue un gran cambio muy temprano en la serie”, dijo a The Hollywood Reporter en noviembre de 2014. Pero esta actitud no es de extrañar, pues en julio de 2016 no tuvo reparos en asegurarle a los concurrentes de la Comic-Con de Nueva York lo que sigue: “Nunca voy a revelar lo que ocasionó el apocalipsis zombi en el cómic. Nunca lo haré. Pero por supuesto que sé muy bien cómo y por qué se acabó el mundo tal como lo conocemos”. No obstante, es posible que en las series sí esté dispuesto a revelarnos el origen del virus y cómo se esparció, tal vez por el planeta entero, tal como nos han querido mostrar la forma en que opera.


Si ya está en los seres humanos, sólo “despierta” o “se acelera” con la muerte o por las dentelladas de los zombis, o porque con ellas se introduce en el cuerpo el virus activo. Ahora bien, por lo que ocurre en el episodio “Do Not Send Us Astray” (8x13), la zombificación en Hilltop de parte de los que se enfrentan a Negan y los Salvadores tras herirles estos con armas infectadas por la sangre de zombis, debemos suponer que el contacto de la misma con heridas abiertas o profundas causa también el fallecimiento y la resurrección. Así, esto no contradice las ocasiones en que hemos visto a los personajes cubiertos de sangre apestosa de zombi sin sufrir ningún efecto secundario terrible; y la infección del cura Gabriel Stokes (Seth Gilliam) en la octava temporada no es como la zombi.

Rick y Glenn Rhee (Steven Yeun) se percataron de que los caminantes no les identificaban si escondían su olor “a vivos” cubriéndose con sus entrañas hediondas y su sangre en el episodio “Guts” (1x02), y de que incluso podían pasar desapercibidos entre ellos de esa manera si no llamaban la atención con una conducta “viva”; igual que Nick Clark (Frank Dillane) en el capítulo “Ouroboros” (2x03) de Fear the Walking Dead. Con este conocimiento, Carol Peletier (Melissa McBride) se movió por ahí ensangrentada en “No Sanctuary” (5x01) para rescatar a Rick y compañía de los caníbales de Terminus, y Jesse (Alexandra Breckenridge) y Sam Anderson (Major Dodson) murieron engullidos por zombis al no contenerse ante la horda que había invadido Alexandria cuando todos intentaban huir así en “No Way Out” (6x09).


Nick Clark le coge el gusto a protegerse con sangre zombi en Fear, y se desplaza con ella en cara, tronco y extremidades durante “Blood in the Streets” (2x04) o “Shiva” (2x07), y en el capítulo “Laura” (4x05), bastante reciente, Naomi (Jenna Efman) le reprocha a John Dorie (Garret Dillahunt) que haya perdido el control con las puñaladas a un zombi dentro de un coche, pues se ha manchado el rostro con su sangre: “No me ha mordido; no estaba lo suficientemente cerca para morderme”, dice John; y ella le responde: “He visto a gente ponerse realmente enferma sólo por exponerse a eso”. Pero el actor Jason Douglas, que interpretaba a Tobin, personaje muerto por la infección tras el ataque de los Salvadores a Hilltop, tuvo a bien aclarárnoslo con estas palabras: “Todos estamos infectados en cualquier caso, pero esa infección puede acelerarse si realmente nos muerden o lo que sea de una manera por la que de veras entra en nuestro sistema, por lo que un corte profundo frente a un arañazo marcará la diferencia sobre la infección que tenemos”.



Se ha adaptado a español latino.
Se han modificado los nombres de las películas y series al correspondiente a Argentina.
Se han modificado las fechas de estreno a las correspondientes a Argentina.
Publicado bajo licencia Creative Commons.

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