Robert McCall sirve una justicia inquebrantable para los explotados y oprimidos, pero ¿hasta dónde llegará si es alguien a quien ama? La secuela de The Equalizer repite el protagónico de Denzel Washington, así como la dirección de Antoine Fuqua, acompañados delante de cámaras por Pedro Pascal, Ashton Sanders, Bill Pullman y Melissa Leo. La cinta será estrenada en Estados Unidos el 19 de julio, y con motivo de las finales de la NBA, Columbia lanzó el siguiente spot.
miércoles, 30 de mayo de 2018
THE EQUALIZER 2
Robert McCall sirve una justicia inquebrantable para los explotados y oprimidos, pero ¿hasta dónde llegará si es alguien a quien ama? La secuela de The Equalizer repite el protagónico de Denzel Washington, así como la dirección de Antoine Fuqua, acompañados delante de cámaras por Pedro Pascal, Ashton Sanders, Bill Pullman y Melissa Leo. La cinta será estrenada en Estados Unidos el 19 de julio, y con motivo de las finales de la NBA, Columbia lanzó el siguiente spot.
HOTEL ARTEMIS
El 8 de junio se estrenará en Estados Unidos la cinta debut en los largos de Drew Pearce, guionista de títulos como Misión Imposible: Nación Secreta, o Iron Man 3. La misma cuenta en su elenco con nombres como Jodie Foster, Sterling K. Brown, Sofia Boutella, Jeff Goldblum, Brian Tyree Henry,Jenny Slate, Zachary Quinto, Charlie Day, Dave Bautista, Kenneth Choi,Noelle Therese Mulligan yBaldeep Singh. Ambientada en Los Ángeles, en un futuro próximo, "Hotel Artemis" gira en torno a Nurse, una mujer que regenta un hotel secreto donde se alojan todos los criminales y asesinos de la ciudad, bajo una serie de reglas que implican que dentro del recinto deben controlarse.
TRANSIT
Un hombre se va a Francia tras la invasión nazi y adopta la identidad de un escritor muerto del que tiene los papeles. Atrapado en Marsella, conocerá a una joven desesperada por encontrar a su marido, que es justo el hombre al que ha robado la identidad. La última película del realizador alemán Christian Petzold, vista recientemente en el BAFICI, comienza su andadura internacional con el siguiente trailer.
HAN SOLO: UNA HISTORIA DE STAR WARS
El guión de una película suele cambiarse bastante desde que se escribe la versión primera hasta que culmina la posproducción, y si un proyecto tiene unas dificultades como las del spin-off Han Solo: Una historia de Star Wars, del que se apearon los directores estadounidenses Phil Lord y Christopher Miller (Cloudy with a Chance of Meatballs) a medio rodaje y luego su compatriota Ron Howard (A Beautiful Mind) tomó sus riendas, quién sabe todo lo que pudo ocurrir con el mismo. Eso sí, una de las cosas de las que sí estamos ahora al tanto es la manera en que se pretendía que el contrabandista Han Solo (Alden Ehrenreich) y su inseparable Chewbacca (Joonas Suotamo) se conociesen en un borrador anterior.
En el libro The Art of Solo: A Star Wars Story, publicado por el especialista Phil Szostak en Abrams Books hace unos días, se recogen los bocetos y la explicación del director artístico Aaron McBride, que también fue el responsable de los de Rogue One (Gareth Edwards, 2016) y Los últimos Jedi (Rian Johnson, 2017), sobre la evolución de los diseños según los cambios en la historia. Al principio, Han Solo iba a ser un piloto de la resistencia contra el Imperio del malvado Sheev Palpatine, Darth Sidius, al que se juzga y condena a ser enviado al planeta Mimban, situado en la Región de Expansión, por pifiarla y estamparse penosamente en una nave de la flota de la rebelión contra un hangar. Y allí lucha en la guerra enfrentando al Imperio.
Según cuenta Thomas Bacon en Screen Rant, McBride expone en el libro de Szostak que se había inspirado en las trincheras de la Primera Guerra Mundial para el esbozo del terrible frente de Mimban, “con sombríos campos de batalla fangosos, árboles quemados y un cielo cubierto de humo”, montones de razas alienígenas en vez de soldados de la Triple Entente humana y, entre ellas, un wookie con el nombre de Chewbacca que se junta allí con Han Solo y, en un momento de peligro mortal, le salva del fuego enemigo y hace que el contrabandista esté en deuda con él y que, quizá, en una secuencia posterior fuese el humano el que rescatara a Chewie, formándose así un robusto vínculo de honor entre ambos.
Pero esta idea del guionista Lawrence Kasdan, coautor de los libretos de El Imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980), El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) y El despertar de la Fuerza (J. J. Abrams, 2015), no cuadraría mucho con la frescura proverbial de Han Solo, y puede que debido a ello optaron por modificarla con muy buen ojo. Y lo que sucede en la batalla de Mimban es que Han, al que la flota del Imperio —no de los rebeldes— degrada a soldado raso por insubordinarse en la academia de pilotos, descubre a unos impostores uniformados como oficiales —Tobias Beckett (Woody Harrelson) y Val (Thandie Newton)— y trata de chantajearlos infructuosamente para huir con ellos del planeta, y lo único que consigue es que le lancen a “una bestia hambrienta”.
Dicha bestia ha sido recluida en una fosa de la que resulta difícil salir, su identidad no es otra que la de Chewbacca y no recibe a su nuevo camarada de confinamiento con muy buen ánimo… hasta que el desertor se dirige a él en shyriiwook, el idioma de los wookees, y le propone aliarse para escapar de su encierro, echando abajo la estructura levantada sobre la fosa y cargándose así a los soldados imperiales que la vigilan y que habían echado a Han dentro. Con esta sabia alteración de la historia, Jonathan y Lawrence Kasdan lograron que lo que une a Chewie y a Han Solo nos parezca perfectamente coherente con sus temperamentos y el cómico cinismo que caracteriza su trayectoria como delincuentes: una sincera amistad que se forja en mil y una aventuras a lo largo y ancho de la galaxia.
Se
ha adaptado a español latino.
Se
han modificado los nombres de las películas y series al
correspondiente a Argentina.
Se
han modificado las fechas de estreno a las correspondientes a
Argentina.
Publicado
bajo licencia Creative Commons.
CRITICA. CARGO
El punto de partida de 'Cargo', una producción australiana de Netflix dirigida por Ben Howling y Yolanda Ramke (y escrita por esta última), es bastante maquiavélico: agarra a Martin Freeman, uno de los actores más cercanos e inmediatamente empáticos del panorama actual, y lo pone en el núcleo de la peor pesadilla zombi. Y no hablamos de una pesadilla cualquiera, de un "corre que vienen los muertos". Las peripecias por las que pasa su personaje en los desolados parajes australianos poblados por muertos caníbales van más allá de lo habitual.
No sólo se tiene que ocupar en solitario de proteger a su hija de un mundo tremendamente hostil y para el que no parece haber esperanza futura, sino que él mismo tiene que bregar con situaciones que no desvelaremos aquí, pero que no son las habituales en el género zombi. El tono de la película, desesperado y que abraza el escenario áspero y sin vida del desierto australiano, refuerza una situación que no necesita recurrir a planos de coches en llamas o avenidas vacías para transmitir una situación de derrumbe total de la sociedad.
'Cargo', sin embargo, no es una historia negrísima, donde nosotros somos los muertos, como 'The Walking Dead'. 'Cargo' propone un panorama de relativa esperanza, si no para el futuro inmediato, sí para las generaciones que están por venir. Lo curioso es que ese mensaje palpita en el mismo escenario que sirve de amenaza constante: es la naturaleza, indómita y con la capacidad de salir siempre adelante la que nos proporcionará un futuro.
En ese sentido, 'Cargo' ha sido comparada con una película tan reciente como 'Un lugar en silencio' por hablar, en el contexto de un futuro post-apocalíptico, de las dificultades de poner en pie una familia y proteger a sus miembros más débiles. Sin embargo, y aunque esa era la esencia del corto en el que se inspira, su auténtica originalidad reside en la aparición de los aborígenes australianos, una misteriosa y casi mística presencia que otorga un trasfondo originalísimo a la película.
'Cargo': la llamada de lo salvaje
De hecho, y aunque argumentalmente sean dos películas que no tienen nada que ver (allí el transfondo no era una infección letal, sino un crimen bien mundano), hay un clásico del fantástico australiano con el que 'Cargo' comparte ciertas raíces: la extraordinaria y aún muy de culto 'La última ola' de Peter Weir. En ella, los aborígenes también proponían una conexión con la naturaleza incivilizada, parcialmente onírica y, en última instancia, transporte de un apocalipsis purificador.
La conexión de Andy (Freeman) con los aborígenes está en una peculiar niña, Toomi (Simone Landers), puente entre los blancos y los indígenas, que mantiene una relación íntima y personal con la infección que, desde el punto de vista de su tribu, es un resorte natural para deshacerse de las impurezas. La película no parece querer contradecir ese mensaje, teniendo en cuenta como se comportan Andy (por ignorancia) y el inevitable villano blanco de la película, buenos símbolos del expolio colonial por activa y por pasiva.
Todo ello, sumado, da cierto aire de bienvenida imprevisibilidad a un género que comienza a estar saturado de ideas recurrentes. Por suerte, 'Cargo' es también consciente de ello, y en un soberbio y muy atmosférico arranque, la película no sólo presenta con elementos mínimos a la familia protagonista, sino que describe las características de la infección con alguna estupenda secuencia de suspense, bastante humor (esos folletos de supervivencia) y un inteligente saber dar por conocidas muchas de las convenciones del género.
'Cargo' no viene a revolucionar nada, pero la modestia propia de las producciones Netflix le beneficia. De ese modo, todos los problemas (algún personaje poco definido, como el villano y su pareja) se solucionan con cierta tendencia por lo extravagantemente simbólico (los infectados hundiendo la cabeza bajo tierra) que da un aire de bienvenida pesadilla a la historia de infectados de siempre.
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ANIQUILACION
El director y guionista de Aniquilación, Alex Garland, acaba de confirmar que no tiene intención alguna de continuar dando forma a la trilogía literaria de Jeff VanderMeer en futuras secuelas de su última aproximación a la ciencia ficción tras la igualmente fantástica 'Ex-Machina'.
El cineasta lo ha dejado tajantemente claro durante una conversación relacionada con el lanzamiento del Blu-Ray de la película:
"No tengo objeción en que otra persona la haga, pero no estoy interesado en la idea de realizar una secuela. Creo que hemos hecho esta película, y esta es la película que hemos hecho".
Garland, además, ha expuesto abiertamente su animadversión hacia las secuelas, matizando que avisó de ello tanto al estudio como al equipo involucrado en 'Aniquilación' desde el primer momento:
"Cuando algo está completado, ya he terminado con ello. Continúo adelante de forma instantánea, así que no tengo tan siquiera una opinión sobre una secuela de 'Aniquilación'. Durante todo el proceso fui claro con todo el mundo, desde el estudio hasta el reparto, le dije a todo el mundo que no la veía como parte de una franquicia. Mi meta fue hacer esta película y hacerla lo mejor posible. Ni tan siquiera la ideé como el inicio de una trilogía. Las secuelas son algo en lo que no estoy interesado. Es como cuando no te gusta un filete, no tomas la decisión de no comer filetes, tan sólo no los comes. Yo, tan sólo, no hago secuelas."
El realizador ha aprovechado para comentar cómo funciona su proceso creativo, que básicamente se mueve por una especie de proceso de "acción-reacción" que le invita a alejarse lo máximo posible de su obra anterior.
"'Ex-Machina' fue muy concreta y específica. Tuvo un equipo muy pequeño. Se rodó en una única localización. Había cuatro personas, y prácticamente cada escena incluía sólo parejas. En 'Aniquilación' tienes frecuentemente en escena hasta cuatro personas a la vez. Fue todo lo contrario."
Para terminar, Garland habló sobre la inesperada respuesta positiva hacia 'Aniquilación' tanto a nivel de crítica como de un público al que siempre agradecerá su reacción; admitiendo que llegó a emocionarse al ver cómo muchos escritores encontraron la cinta como una motivación para escribir sobre sus propias batallas contra la autodestrucción.
"Ha habido piezas escritas sobre la naturaleza de la autodestrucción, la depresión y ese tipo de colapsos internos, y para mí han sido muy, muy efectivas de muchas formas. Una de ellas tenía un enorme poder liberador. Que parte del subtexto de la película haya conectado con la gente me ha afectado. Nunca sabes si se va a dar el caso."
"De algún modo, sentía que me habían dicho que no funcionaría para todo el mundo, así que, cuando lo hizo, me sorprendí realmente. Me cogió totalmente desprevenido. Fue increíble y emotivo, a decir verdad. No te puedes tomar en serio las comparaciones con Kubrick o Tarkovsky, pero que la gente hablase sobre cómo la relacionaban con aspectos muy personales de su vida o su psicología, fue muy importante para mi."
A sabiendas de que no podemos esperar una segunda entrega de 'Aniquilación' —al menos, no bajo la batuta de Garland—, nuestra mirada está posada sobre el próximo trabajo del británico, que será la serie 'Devs': un thriller tecnológico actualmente en desarrollo para el canal FX.
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ROSEANNE
Si hay una muestra de que estamos en otros tiempos y en el que ya puedes dar audiencia que un mal comentario en redes sociales puede destrozar tu carrera, ese es el caso de 'Roseanne'. Serie que regresó esta temporada y cuya vuelta ha sido líder de audiencia y tenía asegurada una segunda (undécima) temporada.
Pues parece que los fans de la serie se van a tener que quedar con las ganas de más aventuras de Roseanne y su familia porque ABC acaba de cancelar la serie y, de paso, repudiar a su protagonista por racista. Todo por un comentario más que desafortunado de Roseanne Barr:

Donde por VJ se refería a Valerie Jarret, una de las asesoras de Barack Obama. Este mensaje era una respuesta a otro usuario que acusó a Jarret de esconder el espionaje durante el gobierno de Obama. Declaración a la que respondió fulminantemente ABC con el siguiente comunicado por parte de Channing Dungey, su presidente:
La declaración en Twitter de Roseanne es aberrante, repugnante e inconsistente con nuestros valores y hemos decidido cancelar su serie.
Vamos, un despido fulminante en línea con lo que es ABC/Disney, siempre comprometida con transmitir en sus series y películas valores familiares y de tolerancia. Hay que aclarar que el despido no es sólo por este tuit, sino que ha sido más bien la gota que ha colmado el vaso tras un pasado de comentarios en esta línea.
Tampoco se hicieron esperar las reacciones por parte de productores y compañeros de reparto de la serie:
This is incredibly sad and difficult for all of us, as we’ve created a show that we believe in, are proud of, and that audiences love— one that is separate and apart from the opinions and words of one cast member.
I will not be returning to @RoseanneOnABC.
I apologize to Valerie Jarrett and to all Americans. I am truly sorry for making a bad joke about her politics and her looks. I should have known better. Forgive me-my joke was in bad taste.
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